miércoles, 5 de diciembre de 2018

TIEMPO DE ADVIENTO: SU SIGNIFICADO



 Que significa Adviento

Es una palabra latina "adventus" que significa “venida”.
En el lenguaje cristiano se refiere a la venida de Jesucristo.
La liturgia de la Iglesia da el nombre de Adviento a las cuatro semanas que preceden a la Navidad, como una oportunidad para prepararnos en la esperanza y en el arrepentimiento para la llegada del Señor.

El color litúrgico de este tiempo es el morado que significa penitencia.

El tiempo de Adviento es un período privilegiado para los cristianos ya que nos invita a:

Recordar el pasado: Celebrar y contemplar el nacimiento de Jesús en Belén. El Señor ya vino y nació en Belén. Esta fue su venida en la carne, lleno de humildad y pobreza. Vino como uno de nosotros, hombre entre los hombres. Esta fue su primera venida.
Vivir el presente: Se trata de vivir en el presente de nuestra vida diaria la "presencia de Jesucristo" en nosotros y, por nosotros, en el mundo. Vivir siempre vigilantes, caminando por los caminos del Señor, en la justicia y en el amor.
Preparar el futuro: Se trata de prepararnos para la Parusía o segunda venida de Jesucristo en la "majestad de su gloria". Entonces vendrá como Señor y como Juez de todas las naciones, y premiará con el Cielo a los que han creído en Él; vivido como hijos fieles del Padre y hermanos buenos de los demás. Esperamos su venida gloriosa que nos traerá la salvación y la Vida Eterna.


viernes, 30 de noviembre de 2018

La luz de Janucá en nuestras vidas



Mg .Lic. Daniel Levin

En la época del segundo Templo de Jerusalem, el imperio Griego - que gobernaba en la tierra de Israel -,  dictaminó varios decretos en contra del pueblo de Israel con la finalidad de anular su religión. Ellos prohibieron el estudio de la Torá (Pentateuco) y el cumplimiento de las Mitzvot (Mandamientos). Se apoderaron de su dinero y de sus hijas. Además, los griegos también entraron al Templo Sagrado destruyendo varias partes de él, e impurificaron los elementos puros que en él se encontraban.
El pueblo de Israel sufrió mucho por causa de los griegos, hasta que los hijos de los Jashmonaím, los Sumos Sacerdotes, se propusieron detener toda esta catástrofe, interviniendo para recuperar y consagrar el Templo. El día 25 del mes de Kislev del calendario hebreo, los hijos del pueblo de Israel vencieron a sus enemigos y recuperaron el sagrado Templo.
Se relata que cuando ellos entraron al Templo, sólo encontraron allí un frasco de aceite puro que tenía el sello del Sumo Sacerdote y que sólo alcanzaba para encender la menorá (el candelabro) del Templo por un solo día. Sin embargo, milagrosamente, con ese aceite pudieron encender la menorá durante ocho días, hasta que machacaron olivas y extrajeron nuevamente aceite puro.
Por todo esto, nuestros Sabios decretaron que sean estos ocho días - a partir del 25 de Kislev - días de alegría y de alabanza, de fortalecimiento espiritual y de  compromiso para con la vida.
Cada uno de nosotros es parte responsable de encender una luz de fortaleza y esperanza, de respeto auténtico, de deseo de defender la justicia y de fortalecer la paz entre todos los pueblos.
¡Que nuestra Humanidad toda sea parte de este gran desafío que es el encender las luminarias de la paz duradera!


jueves, 29 de noviembre de 2018

Celebración del 60 Aniversario de la Confraternidad Judeo Cristiana del Uruguay







Han transcurrido varios días y todavía no se han apagado los ecos de los inolvidables momentos vividos en Montevideo, celebrando junto a nuestros queridos hermanos Uruguayos el Aniversario de los Sesenta Años de la Confraternidad Judeo Cristiana del Uruguay.
Delegados de nuestro País, Brasil y Chile asistieron a la reunión y participaron en el desarrollo del programa.
La sesión de apertura estuvo a cargo de los co presidentes Rabí Daniel Dolinsky, Pastor Jerónimo Granados
y Monseñor Arturo Fajardo. Las sesiones de trabajo, incluyeron presentaciones de alto nivel y se enmarcaron bajo el lema de analizar los desafíos presentados en la visión hacia el futuro del trabajo que realizan las Confraternidades en América Latina. El encuentro nos hizo retroceder en el tiempo y recordar con profundo respeto y admiración a aquellos pioneros del diálogo entre Judíos y Cristianos que dieron lugar muchos años más tarde al comienzo del Diálogo Interreligioso. Fueron días exquisitos en los que tuvimos oportunidad de compartir, aprender, dialogar y estrechar aún más los lazos que nos unen a los Orientales.Sesenta años en la historia de la humanidad, es muy poco tiempo, pero en la vida  de nuestras naciones y en la vida de cada uno de nosotros, ese tiempo adquiere una condición diferente. Desde el comienzo se fue esparciendo la semilla que hoy ha germinado de una manera enorme, grande, gozosa, inesperada. Hemos aprendido a convivir, hemos aprendido a dialogar, hemos aprendido a que ese diálogo debe ser sincero y profundo y debe llevarnos, de ser así, a las resoluciones pacíficas de conflictos, porque hemos hecho nuestra,  la sacralidad de la persona humana. Hemos aprendido a respetarnos en la alteridad de cada uno.
Este invalorable encuentro y celebración,  nos compromete a seguir  creciendo en el camino que nuestros antecesores  comenzaron, porque hoy la humanidad nos convoca, nos interpela desde el corazón mismo del hombre, con una intensidad  clara y plena, abierto a comprender a todos, incluso en nuestras diferencias. Tenemos la convicción que juntos debemos seguir  adelante,  abriéndonos en racimos y hojas verdes, signo de la una naturaleza que crece. En Montevideo aprendimos que si nos sentimos profundamente convencidos que somos hermanos unos con otros, tendremos la posibilidad de hacer frente al accionar de quienes trabajan desde la sombra y  a veces en forma capciosa, bajo el mismísimo foco de la opinión pública, produciendo actos de salvajismo que generan odio y violencia entre todos. De este modo, nos acercamos sin dudas a la hermosa relación del “Tu y Yo” del que nos habla Martin Buber. Gracias una vez más por recibirnos hermanos Uruguayos e invitarnos a compartir un momento de alegría, celebración,  paz y  concordia unidos por nuestro pasado pero  siguiendo juntos el camino hacia el futuro relacionándonos  desde el AMOR con mayúscula entre los seres humanos. 

Martha de Antueno
 

lunes, 12 de noviembre de 2018

Para leer, reflexionar y pensar “Entre Jerusalén y Roma” (Doc)



El judaísmo ortodoxo y la Iglesia Católica celebran un nuevo hito en las relaciones católico-judías
La importancia de este documento reside en que es el primero de este tipo que cuenta con un consenso unánime de la ortodoxia judía internacional. El documento evalúa y propone compromisos conjuntos basados en un diálogo que comenzó hace 52 años con la publicación del documento del Concilio Vaticano II Nostra Aetate. Expresa un profundo aprecio por la manera en que la Iglesia Católica y los sucesivos papados de los siglos XX y XXI – particularmente los de Juan Pablo II y Francisco – han actuado para implementar una revolución positiva en la enseñanza de la Iglesia referente a los judíos, al judaísmo y a Israel, basada en los principios del trascendental documento del Concilio Vaticano II.

martes, 6 de noviembre de 2018

Fundamentalismo y extremismo político

Alan L. Berger
“Los líderes”, escribe el profesor Trainer, “parecen alejarse de compromisos políticos y encuentros sociales sanos y mesurados”. Dejar los salarios congelados mientras el capital crece rápidamente es echar gasolina al fuego. Esto nos recuerda la observación del reverendo Martin Luther King Jr. de que en los Estados Unidos hay “socialismo para los ricos y capitalismo para los pobres”. En esto se basa mi meditación sobre la contribución de Michael Trainer.
En las tres últimas décadas, la religión fue criticada como causa de guerras y odio, y también reconocida como una inigualable fuente de significado. La cáustica observación de Jonathan Swift: “Tenemos suficiente religión como para odiarnos unos a otros pero no la suficiente como para amarnos unos a otros” sintetiza la primera posición y parece tan  pertinente en la actualidad como en la época de Swift (1667-1745). Desde los ataques del 11 de septiembre a los Estados Unidos se publicaron muchos libros que reforzaron la posición de Swift. Autores como Richard Dawkins, Daniel Dennet, Sam Harris, Stephen Hawking y Christopher Hitchens quieren mostrar, en cierta forma, los defectos o la irrelevancia de la fe religiosa.[1] En general, sus libros son nietos espirituales de la interpretación sesgada de Sigmund Freud sobre la religión como una ilusión. En el mundo moderno, y también en el posmoderno, la religión es ridiculizada por haber perdido supuestamente su credibilidad.
Sin embargo, una de las verdades que surgen de la matanza del 11 de septiembre y de la demografía rápidamente cambiante de los Estados Unidos es que las certezas tradicionales sobre la civilización han sido seriamente impugnadas. Agreguemos a esto el miedo a la inmigración que agita a Europa, que generó alternativamente la política de la rabia y el estilo paranoico de gobierno que apela a las emociones y rechaza la razón. La religión también sufrió una gran transformación. Aparece con frecuencia en forma de fundamentalismo: una creencia que absolutiza lo que según determinado grupo de creyentes es la Verdad y que enfrenta a los “verdaderos creyentes” con el otro, definido como un no-creyente o un secularista.
Las versiones fundamentalistas de la religión están aumentando. Cuando se combinan con el populismo político, constituyen un doble ataque a la racionalidad. El sociólogo Peter Berger sostiene que la Modernidad “tiende a subvertir las certezas con las que vivió la gente durante la mayor parte de la historia.”[2] “Esta es una realidad incómoda”, afirma Berger, “y, para muchos, intolerable, y los movimientos religiosos que aseguran ofrecer certezas resultan muy atractivos”.[3] Por supuesto, no hay mayor certeza que la que posee el fanático. Berger argumenta en forma sagaz: “Muy probablemente, en el mundo moderno, la religión promueve a menudo la guerra, entre naciones o dentro de ellas”.[4] Pero como se sabe, la religión es un arma de doble filo. Por un lado, la religión puede servir como un “palio sagrado” para adherentes, al proveer una “estructura plausible” contra el absurdo del mal, además de darle sentido a sus vidas y un propósito transcendente a su muerte.[5] Pero por otro lado, la religión también puede ofrecer una justificación para el terror y los asesinatos en masa de aquellos que son definidos como religiosamente infieles o irremediablemente otros.
La religión también puede ofrecer una llave vital para abrir la puerta hacia una coexistencia pacífica. En 1989, en una conferencia de la UNESCO sobre la paz mundial y el diálogo entre religiones, el pensador católico Hans Küng señaló con precisión: “No habrá paz entre las naciones sin paz entre las religiones, pero no puede haber diálogo entre las religiones sin que cada religión reexamine sus supuestos básicos”. Esta poderosa afirmación de Küng es tanto un estímulo como una advertencia. Por una parte, llama al pluralismo religioso. La modernidad significa interacción entre pueblos y culturas que antes estaban aislados unos de otros. Existe una necesidad de aprendizaje mutuo y enseñanza informada. Por otra parte, sus palabras suenan como una advertencia contra afirmaciones triunfalistas. Después del Holocausto y otros genocidios, ninguna religión que reivindique determinadas ideas morales puede arrogarse un monopolio cognitivo en cuanto a la verdad teológica o la salvación.
Otro importante punto primario sobre el fundamentalismo religioso contemporáneo. El pluralismo religioso y la propia modernidad se encuentran seriamente atacados por  absolutistas religiosos que no tienen interés en el diálogo. Así como la cultura secular que, sin reconocer límites, termina con frecuencia en tiranía y fascismo, los adherentes a la religión fanática están convencidos de que solo ellos conocen la verdad teológica. Esto da lugar a enseñanzas triunfalistas. Los fanáticos están convencidos de que actúan en nombre de su Dios o, peor, que ellos mismos han reemplazado a su divinidad. Si uno tiene todas las respuestas, no necesita diálogo.
En este momento histórico nos enfrentamos a un gran rechazo al objetivo de universalismo de la Ilustración y a un giro hacia un tribalismo exclusivista que promueve odio hacia el otro o, en forma igualmente destructiva, indiferencia. La modernidad ofrece tecnología sofisticada, pero parece incapaz de proveer sentido. La religión les ofrece una identidad a sus adherentes. Pero cuando esa identidad degenera en una concepción del mundo del tipo “nosotros contra ellos”, se produce tensión en vez de diálogo. Esto se ve con claridad en el caso de los migrantes, convertidos en los temidos otros, catalogados como criminales contra los que se debe luchar.
Al salir de la devastación de la Segunda Guerra Mundial y el horror del Holocausto, las democracias occidentales trazaron un camino que, en su mayor parte, contenía valores progresistas en lo económico, lo político y lo religioso. Pero la erosión de esos valores progresistas empezó a aparecer en los tres ámbitos. 
En los Estados Unidos, el importante libro del rabino Jim Rudin de 2006 The Baptizing of America se refiere a la oposición de los fundamentalistas a la separación entre la Iglesia y el Estado. Derribar ese muro de separación significa que la política tiende a subordinarse a la religión. Los que pretenden bautizar a los Estados Unidos reivindican la inerrancia bíblica: si existe algún conflicto entre la Biblia y la Constitución, se les da prioridad a las afirmaciones bíblicas. Pero allí no hay nada que se parezca a un estudio bíblico científico. La supremacía bíblica se basa en lecturas fundamentalistas del texto.
En forma paralela a todo esto, se produjo una falta de confianza en los políticos y la democracia política. Asesinatos presidenciales, renuncias, impeachments y el avance del Tea Party generaron un cinismo que constituye un suelo fértil para el surgimiento de populismos. Hace mucho tiempo, Martin Luther King Jr. señaló tres males en la sociedad norteamericana: el racismo, el excesivo materialismo y el excesivo militarismo. Estos tres cánceres siguen creciendo.
Hay algunas buenas noticias para comunicar. Por supuesto, se hicieron oír algunas voces progresistas. Abraham Joshua Heschel, profesor de misticismo judío y ética social en el Seminario Teológico Judío de América, marchó junto con el doctor King en Selma. Luego, Heschel observó: “Incluso sin palabras, nuestra marcha fue una plegaria. Sentí que mis piernas rezaban”. El gran pensador protestante Reinhold Niebuhr escribió: “La capacidad del hombre para la justicia hace que la democracia sea posible, pero la inclinación del hombre hacia la injusticia hace que la democracia sea necesaria”. De estos ejemplos, se aprende que la agudeza teológica debe unirse con una acción ética práctica en la esfera política. Esto incluye la importancia del voto, que es un pilar del proceso democrático.
Pero los desplazamientos provocados por la economía, el desempleo, una brecha cada vez más grande entre ricos y pobres, y la impresión que tienen los menos afortunados de ser ignorados por las elites se combinaron, formando un clima propicio para gente como el señor Trump. En su declaración senatorial en Illinois, Abraham Lincoln describió la situación en términos poéticos: “Una casa dividida”, dijo, “no puede mantenerse en pie”. En el nivel micro, vemos los tristes resultados de las palabras proféticas de Lincoln en los Estados Unidos, donde el espectáculo de la desaparición de la urbanidad y el aumento del odio es demasiado prominente. En el nivel macro, vemos que esas mismas fuerzas actúan en la Unión Europea y en el incremento de movimientos políticos de extrema derecha, antidemocráticos y xenofóbicos.
Me impactó la referencia de la profesora Judith Frishman a este “triste momento” en su discurso de apertura. Realmente, es un momento triste. 
En 1942, Albert Camus escribió una novela en una granja cercana a la aldea de Le Chambon-sur-Lignon, donde cinco mil aldeanos protestantes (hugonotes) salvaron a cinco mil judíos. El título de la novela era La peste. El libro relata hechos ocurridos en Orán, una ciudad invadida por ratas que salen de sus escondites subterráneos y propagan una plaga entre los aterrados residentes del lugar. Después de una larga batalla y muchas fatalidades, las ratas desaparecen y los habitantes de la ciudad festejan jubilosamente. Pero el Dr. Bernard Rieux, el heroico médico de Orán, sabe que en algún momento, las ratas volverán a aparecer.
La peste es una parábola sobre el antisemitismo y el nazismo. Creo que no está demasiado lejos de la realidad sugerir que las ratas, simbolizadas por los nombres con los que Michael Trainor inició su discurso –Donald Trump, Vladimir Putin, Recep Tayyip Erdogan, Xi Jinping, Kim Jong Un y Rodrigo Duterte–, volvieron a aparecer. No estoy llamando ratas a esos hombres. Pero creo que tienen instintos de roedores para sembrar miedo y discordia. Aprovechando la angustia y la intranquilidad populares, exacerban, en vez de serenar, los sentimientos de malestar, sobre todo en lo concerniente a los inmigrantes.
¿Qué pasos hay que dar para combatir el extremismo y el fundamentalismo? La profesora Ruth Langer señaló que todas las ramas del judaísmo se unieron (un fenómeno casi mesiánico) para protestar contra la cruel y despiadada medida del presidente Trump de separar a los niños migrantes de sus padres: una forma de secuestrarlos. Coaliciones de grupos católicos y protestantes se unieron contra conductas y acciones racistas y antisemitas. Otra señal alentadora fue que se unieron secularistas y altruistas no-religiosos en una fuerte lucha contra el extremismo.
Una última observación. Rebbe Nachman of Bratslav, bisnieto de Israel ben Eliezer, fundador del movimiento jasídico y precursor de Franz Kafka, dijo: “No hay corazón más entero que un corazón roto”. Tomo estas palabras para decir, en la actual crisis, que si conocemos lo peor, podemos luchar con más fuerza por lo mejor. Este es el desafío crucial de nuestro tiempo.

 

Noche de los Cristales Rotos



La CAJC, invita muy especialmente a compartir  en la Catedral de Buenos Aires, el 80 Aniversario del Pogrom Alemán de 1938

Próximo lunes 12 de Noviembre a las 19,00
Los esperamos!


jueves, 1 de noviembre de 2018

LO INCOMPRENSIBLE



Nuestra Institución no puede permanecer indiferente ni dejar de expresar su  dolor, condenando con toda firmeza el vandálico suceso ocurrido en la Sinagoga Tree of Life en Pittsburgh,  Pennsylvania.
El terrible episodio se suma a hechos similares que no hacen otra cosa que contribuir con la violencia a la libertad personal de cada ser humano de expresar libremente su culto que necesariamente debe imperar en estados democráticos y serios del mundo. Pareciera que la barbarie sigue desafiando  de tal manera a la  humanidad,  que la conduce a un enfrentamiento sin pausa y a la anulación de toda comprensión recíproca frente a problemas que nos afectan. Bajo ningún punto de vista podemos justificar las muertes producidas, las personas gravemente heridas y tantas otras quebradas en lo más profundo de cada una. Es imprescindible que comencemos a darnos cuenta que todos los seres humanos somos únicos e irrepetibles e hijos de un mismo Padre.
Juan XXIII en su " Encíclica Pacem in Terris, expresó: "...la convivencia humana es y tiene que ser considerada, sobre todo, como una realidad espiritual, como comunicación de conocimientos a la luz de la verdad, como ejercicio de derechos y cumplimiento de obligaciones, como impulso y reclamo hacia el bien moral, como noble disfrute en común de la belleza en sus legítimas expresiones...".
Seguiremos oponiéndonos a todo hecho que genere actos cuya concurrencia, traten de impedir el logro de la Paz y la armonía universal.
Nos solidarizamos con quienes, una vez más, han sufrido la conducta de seres incapaces de convivir en armonía, respetándonos entre todos.
Acompañamos a nuestros  hermanos judíos que han vuelto a sentir el punzante dolor de la incomprensión  y de la irracionalidad que nuevamente surge de la sombra más profunda del ser humano.
No sigamos cometiendo hechos aberrantes, porque en la medida que se sigan produciendo no dejaremos atrás un pasado que no debe regresar y no habrá manera de avanzar hacia ese futuro que anhelamos quienes insistimos en trabajar por un universo más fraterno y más humano.
Todo nuestro cariño y afecto a las familias que perdieron sus seres queridos, porque el dolor de cada una de ellas es nuestro propio dolor. En estos instantes , vienen a mi memoria las palabras del poeta chileno Pablo Neruda: “… podrán cortar todas las flores…pero no podrán detener la primavera” .
Martha de Antueno
CAJC