viernes, 5 de octubre de 2018

FINALIZÓ EL FORO INTERRELIGIOSO G20 G20 INTERFAITH FORUM ASSOCIATION




Se realizó en Buenos Aires, del 26 al 28 de septiembre, bajo el lema "Construyendo consenso para un desarrollo equitativo y sostenible: la contribución de las religiones para un futuro digno". Su presentación se efectuó en el Palacio San Martín, sede ceremonial de la Cancillería Argentina.Contó con la presencia de más de  100 expositores de nuestro País y del mundo. El G20 está integrado por 19 países y  la Unión Europea. Los 19 países que lo forman  son : Alemania, Arabia Saudita, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Corea del Sur, Estados Unidos, Francia, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Rusia, Reino Unido, Sudáfrica y Turquía. En el año 2018, Argentina, como País anfitrión invitará a -Chile y Países Bajos- y España, que es un invitado permanente.

La inauguración de este foro interreligioso tuvo como objetivo generar propuestas en temas variados como el cambio climático, la problemática de los refugiados, la esclavitud moderna, el trabajo, la economía, el rol de la mujer y el Aporte de las Religiones al Siglo XXI, entre otros temas de vital importancia. La apertura contó con la presencia de la vicepresidenta (e.e) de la Nación, Gabriela Michetti y el secretario de Culto de la Nación, embajador Alfredo Abriani. El panel inaugural estuvo integrado por la Dra. Cristina Calvo,  directora del Programa Internacional Democracia, Sociedades y Nuevas Economías de la Universidad de Buenos Aires , y demás organizadores del encuentro: Brian Adams, Griffith University, Brisbane, Australia, Midori Miyazaki, International Shinto Foundation, entre otros oradores. Monseñor Carlos H. Malfa, Secretario General de la Conferencia Episcopal Argentina, leyó el texto enviado por SS el Papa Francisco, que transcribimos a continuación:

 Mensaje del Santo Padre

            Saludo con afecto a los organizadores y participantes en el Foro Interreligioso G20, que tiene lugar este año en Buenos Aires. Estas conferencias interreligiosas, en el marco de las reuniones de la Cumbre del G20, aspiran a ofrecer a la comunidad internacional la aportación de sus distintas tradiciones y experiencias religiosas y filosóficas para iluminar aquellas cuestiones sociales que nos preocupan hoy de modo especial.

            En estos días de intercambio y reflexiones, se proponen profundizar en el papel de las religiones y su aportación específica en la construcción de un consenso, para un desarrollo justo y sostenible que asegure un futuro digno para todos. Ciertamente, los desafíos que tiene que afrontar el mundo en estos momentos son muchos y muy complejos. Nos enfrentamos actualmente a situaciones difíciles que no solo afectan a tantos hermanos nuestros desamparados y olvidados, sino que amenazan el futuro de la humanidad entera. Y los hombres de fe no podemos quedar indiferentes ante estas amenazas.

            Pensando en las religiones, creo que más allá de las diferencias y puntos de vista distintos, un primer aporte fundamental al mundo de hoy es el de ser capaces de mostrar la fecundidad del diálogo constructivo para encontrar, entre todos, las mejores soluciones a los problemas que nos afectan a todos. Un diálogo que no significa renunciar a la propia identidad (cf. Exhort. ap. Evangelii gaudium, 251), sino estar dispuestos a salir al encuentro del otro, a comprender sus razones, a ser capaces de tejer relaciones humanas respetuosas, con el convencimiento claro y firme de que escuchar al que piensa de modo diferente es ante todo una ocasión de enriquecimiento mutuo y de crecimiento en la fraternidad. Porque no es posible construir una casa común dejando de lado a las personas que piensan distinto, o aquello que consideran importante y que pertenece a su más profunda identidad. Hay que construir una fraternidad que no sea de “laboratorio”, porque «el futuro está en la convivencia respetuosa de las diferencias, no en la homologación de un pensamiento único teóricamente neutral» (Discurso al Consejo Pontificio para el diálogo interreligioso, 28 noviembre 2013).

            Ante un mundo en el que se afirma y se consolida un paradigma de desarrollo de tipo tecnocrático, con su lógica de dominio y control de la realidad en favor de intereses económicos y de beneficio, pienso que las religiones tienen un gran papel que desempeñar, sobre todo gracias a esa “mirada” nueva sobre el ser humano, que viene de la fe en Dios creador del hombre y del universo. Cualquier intento de buscar un auténtico desarrollo económico, social o tecnológico, ha de tener en cuenta la dignidad del ser humano; la importancia de mirar a cada persona a los ojos y no como un número más de una fría estadística. Nos mueve la convicción de que «el hombre es el autor, el centro y el fin de toda la vida económico-social» (Const. ap. Gaudium et spes, 63). Ofrezcamos por eso una manera nueva de mirar a los hombres y a la realidad, ya no con afán manipulador y dominante, sino con respeto de su propia naturaleza y de su vocación en la creación entera, porque «siendo creados por el mismo Padre, todos los seres del universo estamos unidos por lazos invisibles y conformamos una especie de familia universal, una sublime comunión que nos mueve a un respeto sagrado, cariñoso y humilde» (Cart. enc. Laudato si’, 89).

            Queridos amigos: deseo renovar una vez más, y ante esta asamblea tan cualificada, mi llamamiento a proteger nuestra casa común mediante la preocupación por toda la familia humana. Una invitación urgente a un nuevo diálogo sobre cómo estamos construyendo nuestra sociedad, en la búsqueda de un desarrollo sostenible y convencidos de que las cosas pueden cambiar.

            Permítanme terminar recordando una vez más que todos somos necesarios en esta labor, y que podemos colaborar todos juntos como instrumentos de Dios para proteger y cuidar la creación, aportando cada uno su cultura y su experiencia, sus talentos y su fe.

            Y, por favor, les pido que recen por mí.

           Vaticano, 6 de septiembre de 2018

PLENARIAS Y SESIONES PARALELAS



Resonaron con contundencia los deseos de los más de doscientos representantes de las religiones del mundo de que el G20 sea receptivo a las consideraciones que se le hará llegar para la próxima Cumbre de Líderes, de fines de noviembre en Buenos Aires.
Durante las jornadas de trabajo, se expusieron temas candentes referenciadas a las realidades por las que atraviesa la humanidad.
Entre otras: El Futuro del Trabajo y los Desafíos Urgentes de la Desigualdad y las Personas en Situación de Vulnerabilidad”.“El Cuidado de la Tierra: Los Múltiples Desafíos del Cambio Climático y los Roles Religiosos”. “Las Mujeres y la Religión: Dignidad, Igualdad y Empoderamiento”; “ Para Terminar con el Hambre: Enseñanza Religiosa, Acción Religiosa “y “En la Línea de Fuego: Financiando Asistencia Humanitaria Clave en Zonas de Conflicto”.
LA CONFRATERNIDAD ARGENTINA JUDEO CRISTIANA HIZO SU APORTE EN LA SIGUIENTE MESA:
De la Pompa a la Política: El Valor del Trabajo Interreligioso en el Siglo 21
Presidió Alfredo Abriani, Secretario de Culto de la Nación, Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, Argentina. Expusieron: Sheikh Sayyid Ibrahimul Bukhari, Fundador y Presidente, Ma’din Academy; James Christie, Profesor de Ecumenismo con Todo el Mundo y Teología del Diálogo, University of Winnipeg, Canadá; Martha de Antueno, Confraternidad Argentina Judeo Cristiana y Diálogo Ciudadano, Argentina; Emilio Inzaurraga, Foro de Habitantes a Ciudadanos y Justicia y Paz, Argentina; Rabino Marcelo Polakoff, Congreso Judío Latinoamericano, Argentina; Raúl Scialabba, Presidente, Consejo Argentino para la Libertad Religiosa (CALIR), Argentina.


DECLARACIÓN FINAL



1. Mujeres y hombres de fe de muy distintas creencias religiosas, y personas de buena voluntad, nos hemos reunido en Buenos Aires en el marco de la presidencia argentina del G20. Nuestro propósito ha sido reflexionar juntos acerca de los temas cruciales para el desarrollo equitativo y sustentable del mundo que compartimos, y acerca de temas relevantes de la agenda que considerará la Cumbre del G20. Nos hemos propuesto hacer un aporte a esa agenda desde la mirada de la fe y la experiencia de las religiones.

2. Agradecemos en primer lugar la hospitalidad argentina y de la Ciudad de Buenos Aires. En estos días hemos podido conocer y experimentar el clima de extraordinaria convivencia y amistad entre confesiones religiosas que caracteriza a este pueblo. Hemos visto de qué manera y en muchos campos las distintas confesiones religiosas no solamente dialogan, sino que realizan un trabajo en común, especialmente en la atención de los más vulnerables. Estas experiencias concretas, lo mismo que muchas otras que ocurren en muy diferentes lugares del mundo, demuestran que el trabajo interreligioso no solamente es posible, sino que además es deseable.

3. Como líderes de nuestras respectivas confesiones religiosas y personas creyentes con diversas perspectivas, asumimos el compromiso de alentar y urgir el diálogo interreligioso y el trabajo conjunto entre las distintas religiones y confesiones. Ese trabajo conjunto, que no niega, sino que complementa las acciones que cada una realiza en cumplimiento de su propia vocación, es verdaderamente urgente en un mundo globalizado donde los desafíos se multiplican y alcanzan dimensiones planetarias.

4. Creemos que las confesiones religiosas en cuanto tales, y los hombres y mujeres de fe, individualmente y asociados con otros, hacen un aporte extraordinariamente valioso a la mejor calidad de vida de personas y poblaciones. Las religiones están llamadas a construir la paz entre los pueblos y en cada una de las sociedades humanas. Cuando se invocan motivos religiosos para propiciar la violencia o el enfrentamiento se traiciona a la verdadera esencia de las religiones. Por eso condenamos cualquier discurso o acción que invite a la violencia, al odio religioso o al enfrentamiento.

5. Para poder hacer un aporte constructivo a la vida social y al desarrollo equitativo y sustentable del mundo entero, las religiones necesitan libertad. Deploramos que en muchos lugares del mundo la libertad religiosa está hoy restringida o directamente negada. Compartimos el dolor por tantos hombres, mujeres y familias perseguidos por querer vivir su fe, cualquiera sea ella. Exhortamos a los líderes mundiales a comprometerse en la defensa de la libertad religiosa, que permita a las personas vivir su espiritualidad desde sus creencias, con todo respeto y dignidad. Pedimos a la comunidad internacional que se adopten los instrumentos y mecanismos necesarios para garantizar a todos y en todas partes la más amplia libertad religiosa y de conciencia. Sabemos, porque así se ha demostrado, que la vigencia de esa libertad influye directamente en el desarrollo de los pueblos, la felicidad de las personas e incluso el florecimiento de la economía.

6. Compartimos una urgente preocupación por el cuidado del planeta, nuestra casa común, que muchos reconocemos como don y creación de Dios. Nos angustian los efectos del cambio climático y del calentamiento global, que se traducen en desastres naturales que afectan a la economía, pero especialmente golpean a los más pobres y vulnerables. Desde la fe y la enseñanza de las religiones nos reconocemos responsables del cuidado de la casa común de cara a las futuras generaciones. Invitamos en primer lugar a nuestras propias comunidades y a todas las personas de buena voluntad a comprometerse en conductas responsables y sustentables; y a los gobernantes a pensar estas cuestiones con magnanimidad, responsabilidad y visión de largo plazo. El cuidado de la casa común es responsabilidad de todos los sectores y debe tener una mirada más integral desde lo ambiental, lo económico, lo social, lo cultural. Las religiones conciben ese cuidado desde una perspectiva de compromiso y de fe, promoviendo buenas prácticas desde sus comunidades. Es por ello, que alentamos a los Estados a redoblar los esfuerzos con políticas públicas adecuadas con ese cuidado de la casa común.

7. La economía y las finanzas también afectan el cuidado de la casa común. La voracidad y la avaricia deben ser erradicadas. Como líderes religiosos y personas creyentes, promovemos una ética y valores tanto para nuestras propias administraciones financieras como para los distintos actores económicos y financieros de manera tal que esté al servicio de un desarrollo sostenible, justo y equitativo.

8. Este año 2018 se celebra el 70º aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Reconocemos en esa Declaración el eco y la inspiración de las enseñanzas morales de las religiones, y reafirmamos el compromiso común y de nuestras comunidades en la defensa de esos derechos humanos. Estamos agradecidos por los avances que en estas décadas se han realizado en materia de promoción humana. Pero al mismo tiempo, vemos con dolor y preocupación que el proceso de globalización, junto a tantos aspectos positivos, ha manifestado la presencia de nuevas esclavitudes que afectan a tantas personas. Rechazamos todas las formas de trata de personas como contrarias a la dignidad humana.

9. Finalmente, nos comprometemos como imperativo moral a aunar esfuerzos por superar las múltiples facetas de las desigualdades que afectan a la mayor parte de la población mundial. Los gobiernos del G20 tienen la posibilidad de asumir un papel activo en acciones que reduzcan la multiplicidad de desigualdades que afectan incluso el futuro de la humanidad. Como líderes religiosos y personas creyentes nos comprometemos a promover buenas prácticas de manera conjunta para reducir las brechas escandalosas de la desigualdad, y coadyuvar en la generación de mayores oportunidades para que toda la humanidad tenga acceso a una vida plena y abundante. 

Luego de la lectura de la Declaración Final, un cuarteto de voces interpretó una pieza musical sacra que dio cierre a este Foro Interreligioso G20.

martes, 2 de octubre de 2018

Día Internacional de la Paz, 21 de Septiembre “La Paz un derecho de todos y para todos”




Horacio Alba

 

Por iniciativa de Milmilenios de Paz, la Comunidad Belén y la Municipalidad de Vicente López, se realizó en la Quinta Trabucco, el encuentro que contó con más de un centenar de amigos, vecinos y representantes de organizaciones intermedias.
La Confraternidad Argentina Judeo Cristiana (Embajada de Paz) estuvo presente, disfrutando del encuentro en un marco de libertad y muchísima alegría. Se vivenció en todos los presentes el reflejo de una sociedad que muestra sus ganas de manifestar gestos de paz. Estuvieron presentes los Bomberos de San Isidro y Vicente López, Defensa Civil, organizaciones Scouts y representantes de Policía Infantil de la localidad de Vaqueros, Salta, como así también funcionarios de los gobiernos de Tierra del Fuego, Neuquén y del Municipio de Vicente López.
Con el gesto de las banderas entrelazadas por la Paz, todas estas representaciones se vieron unidas en un mismo abrazo, viendo flamear sus estandartes junto a la bandera de la Paz, que imprime las esferas del Pensamiento, la Palabra y la Acción.
Obras de arte representando la Cultura de Paz de establecimientos educativos de la Provincia de Buenos Aires se exhibieron alrededor del escenario central dando color  y contraste al marco verde de los jardines.
Compartieron una reflexión referente al tema que nos unía, los líderes religiosos presentes; el seminarista Darío Cohen de la Comunidad Lamroth Hakol, el Presbitero Adrián Santarelli , Párroco de la Parroquia Santo Tomás Moro y Presidente de la Comunidad Belén y Nesrin Eker Teóloga musulmana, Presidenta de la plataforma de mujeres de Centro de Diálogo Intercultural Alba.