Delegados de nuestro País, Brasil y Chile asistieron a la
reunión y participaron en el desarrollo del programa.
La sesión de apertura estuvo a cargo de los co presidentes Rabí
Daniel Dolinsky, Pastor Jerónimo Granados
y Monseñor Arturo Fajardo. Las sesiones de trabajo, incluyeron
presentaciones de alto nivel y se enmarcaron bajo el lema de analizar los
desafíos presentados en la visión hacia el futuro del trabajo que realizan las
Confraternidades en América Latina. El encuentro nos hizo retroceder en el
tiempo y recordar con profundo respeto y admiración a aquellos pioneros del
diálogo entre Judíos y Cristianos que dieron lugar muchos años más tarde al
comienzo del Diálogo Interreligioso. Fueron días exquisitos en los que tuvimos
oportunidad de compartir, aprender, dialogar y estrechar aún más los lazos que
nos unen a los Orientales.Sesenta años en la historia de la humanidad, es muy
poco tiempo, pero en la vida de nuestras
naciones y en la vida de cada uno de nosotros, ese tiempo adquiere una condición
diferente. Desde el comienzo se fue esparciendo la semilla que hoy ha germinado
de una manera enorme, grande, gozosa, inesperada. Hemos aprendido a convivir,
hemos aprendido a dialogar, hemos aprendido a que ese diálogo debe ser sincero
y profundo y debe llevarnos, de ser así, a las resoluciones pacíficas de
conflictos, porque hemos hecho nuestra,
la sacralidad de la persona humana. Hemos aprendido a respetarnos en la
alteridad de cada uno.
Este invalorable encuentro y celebración, nos compromete a seguir creciendo en el camino que nuestros
antecesores comenzaron, porque hoy la
humanidad nos convoca, nos interpela desde el corazón mismo del hombre, con una
intensidad clara y plena, abierto a
comprender a todos, incluso en nuestras diferencias. Tenemos la convicción que
juntos debemos seguir adelante, abriéndonos en racimos y hojas verdes, signo
de la una naturaleza que crece. En Montevideo aprendimos que si nos sentimos profundamente
convencidos que somos hermanos unos con otros, tendremos la posibilidad de
hacer frente al accionar de quienes trabajan desde la sombra y a veces en forma capciosa, bajo el mismísimo
foco de la opinión pública, produciendo actos de salvajismo que generan odio y
violencia entre todos. De este modo, nos acercamos sin dudas a la hermosa
relación del “Tu y Yo” del que nos habla Martin Buber. Gracias una vez más por
recibirnos hermanos Uruguayos e invitarnos a compartir un momento de alegría,
celebración, paz y concordia unidos por nuestro pasado pero siguiendo juntos el camino hacia el futuro
relacionándonos desde el AMOR con
mayúscula entre los seres humanos.
Martha de Antueno





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