miércoles, 4 de diciembre de 2019

¡ Hasta el reencuentro definitivo, Padre Miguel Esteban Hesayne Sacerdote y Pastor Ejemplar!



 Martha de Antueno

Mucho se ha escrito sobre la vida de Monseñor Hesayne al fallecer en Azul, hace tan pocos días.  Una vida tan rica y tan intensa, es  difícil de  sintetizar en pocas palabras.  Rescato algunos testimonios de quienes lo conocieron en profundidad ,  personas sencillas que fueron compañeros y amigos de rutas y de caminos. Muchas veces EL nos marca el rumbo y pocos de nosotros nos damos cuenta de ello. La vida llevó a monseñor hacia lugares  que ni él mismo suponía y  debió enfrentarse a situaciones que ni siquiera pudo vislumbrar.    El Concilio Vaticano II lo encontró cursando estudios de Teología Pastoral en la Universidad de Lille (Francia), y de eclesiología en París con el teólogo Yves Congar, uno de los inspiradores intelectuales del Concilio. En agosto de 1967, adhirió al manifiesto de los 18 obispos del Tercer Mundo. La Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) lo recordó ,  como un pastor que “anunció incansablemente con voz profética la inviolable dignidad de la persona humana, entrañable amor a los pobres y, hasta sus últimos días, servidor del Evangelio de la vida”.  Junto con sus pares Jaime De Nevares (Neuquén) y Jorge Novak (Quilmes), fue uno de los obispos que más denunció las violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura militar en el país.
En 1985 declaró en el Juicio a las Juntas y en 2006 calificó de “martirio” la muerte del obispo riojano Enrique Angelelli en el testimonio que brindara. Junto con el obispo metodista Aldo Etchegoyen cofundó la Asociación Jaime de Nevares, destinada a la formación sociopolítica del laico y fue titular de la Cátedra de Derechos Humanos de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires. Miles de personas acudieron el lunes pasado a la catedral Nuestra Señora del Rosario, en Azul, para despedirlo.  Uno de los testimonios más conmovedores fue el de María Beatriz Pérez, actual presidenta del Instituto Cristífero: "Tenía una fe inquebrantable. Creía en cada palabra, en cada punto y en cada coma del Evangelio... nos decía a nosotras: ‘ustedes tienen que anunciar a Jesucristo muerto y resucitado, pero no discutan ni quieran convencer; el Evangelio se anuncia con el desborde de la vida’ y eso se transmite. Estos últimos veintiún días fue como una confirmación de todo lo que predicó. Estando no del todo lúcido, no del todo consciente, decía ‘quiero recibir a Jesús; ¿a qué hora es la misa? “….Un día Dios me dijo: Dios me habla y yo le contesto: aquí estoy Señor’. Fueron palabras que confirmaron, como un broche de oro, todo lo que fue su vida. El Papa Francisco nos explicó a los católicos, hace  un tiempo que “Galilea es la ‘periferia’ donde Jesús había iniciado su predicación; y desde allí volverá a partir el Evangelio de la Resurrección, para que sea anunciado a todos, y cada uno pueda encontrarle a Él, el Resucitado, presente y obrante en la historia”. Sin lugar a dudas, Monseñor Hesayne  se ha encontrado con el Padre, a quien le entregara su vida desde el comienzo de su sacerdocio.

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