Viernes 21 Jun 2019 | 10:18 am
Nápoles
(Italia) (AICA):
El papa Francisco llegó este viernes a
Nápoles para clausurar el encuentro sobre la teología después de la “Veritatis
gaudium” en el contexto del Mediterráneo, celebrado en la Pontificia Facultad
Teológica de Italia Meridional.
En ese marco, el pontífice abogó por más
“libertad” en el modo de enseñar teología en las escuelas católicas, e invitó a
las facultades de teología a reforzar la convivencia pacífica y el diálogo
entre culturas y religiones, en concreto, con el judaísmo y el islam.
“Los estudiantes de teología deberían ser educados en el diálogo con el
judaísmo y con el islam”, afirmó, y que éste es el mejor remedio al “Síndrome
de Babel”.
“Pensamos que el Síndrome de Babel es la confusión que se origina en el no
comprender lo que el otro dice. Ese es el primer paso, pero el verdadero
Síndrome de Babel es no escuchar lo que el otro dice y creer que yo sé lo que
el otro piensa y lo que dirá. Esto es la peste”, advirtió.
El Papa sostuvo que los teólogos “deben ser hombres y mujeres de compasión,
afectados por la vida de los oprimidos, de las esclavitudes de hoy, de las
heridas sociales, de las violencias, de las guerras y de las enormes
injusticias que padecen muchos pobres que viven en las costas de este mar
común”.
“El Mediterráneo es, desde siempre, un lugar de tránsito, de intercambio y, en
ocasiones, también de conflictos. Este lugar hoy nos plantea una serie de
cuestiones, con frecuencia dramáticas”, afirmó en otro momento de su discurso.
Entre estas preguntas, el Papa planteó: “¿Cómo mantenernos seguros en la única
familia humana? ¿Cómo alimentar una convivencia tolerante y pacífica que se
traduzca en fraternidad auténtica? ¿Cómo hacer prevalecer en nuestra comunidad
la acogida al otro y de quien es diferente de nosotros porque pertenece a una
tradición religiosa y cultural diferente a la nuestra? ¿De qué modo las
religiones pueden ser caminos de fraternidad en vez de muros de separación?”
A estas preguntas, el pontífice añadió una más en el ámbito de la teología:
¿Qué teología es adecuada en este contexto? Y respondió: “Diría que la
teología, particularmente en este contexto, está llamada a ser una teología de
acogida y a desarrollar un diálogo auténtico y sincero con las instituciones
sociales y civiles, con los centros universitarios y de investigación, con los
líderes religiosos y con todas las mujeres y hombres de buena voluntad para la
construcción en paz de una sociedad inclusiva y fraterna y para la protección
de la creación”.
Francisco también expuso algunos ejemplos de
diálogo para una teología de la acogida, y explicó que la palabra diálogo “no
es una fórmula mágica, sino que la teología recibe una ayuda en su renovación
cuando se asume el diálogo seriamente, cuando se promueve y favorece entre
docentes y estudiantes, así como entre otras formas del saber y entre las
religiones, sobre todo con el judaísmo y el islam”.
“Los estudiantes de teología deberían ser educados en el diálogo con el
judaísmo y con el islam para comprender las raíces comunes y las diferencias de
nuestras identidades religiosas, y contribuir así de forma más eficaz a la
edificación de una sociedad que aprecie la diversidad y favorezca el respeto,
la fraternidad y la convivencia pacífica”, subrayó.
“Con los musulmanes estamos llamados a
dialogar para construir el futuro de nuestras sociedades y de nuestras
ciudades; estamos llamados a considerarlos socios para construir una
convivencia pacífica, también cuando se verifican episodios violentos obra de
grupos fanáticos enemigos del diálogo, como sucedió con la tragedia de la
pasada Pascua en Sri Lanka”, añadió.
El pontífice precisó que “formar a los estudiantes en el diálogo con los
hebreos implica educarlos en el conocimiento de su cultura, de su modo de
pensar, de su lengua, para comprender mejor nuestra relación en el ámbito
religioso”.
En este sentido, el Papa señaló que “en las facultades teológicas y en las universidades
eclesiásticas se deben promover los cursos de lengua y cultura árabe y hebrea,
y el conocimiento recíproco entre estudiantes cristianos, hebreos y
musulmanes”.
Asimismo, abogó por una “teología de la escucha” que, explicó, “significa
escuchar también la historia y el rostro de los pueblos que se asoman al
espacio mediterráneo para poder descifrar los sucesos que vinculan el pasado
con el hoy, y poder asumir sus heridas junto con su potencialidad”.
Recordó que “el Mediterráneo, precisamente, es el mar del mestizaje, un mar
geográficamente cerrado a los océanos, pero culturalmente siempre abierto al
encuentro, al diálogo y a la recíproca culturalización”.
El Papa reflexionó en su discurso sobre una última pregunta: “¿cuál es, por lo
tanto, la misión de la teología tras la ‘Veritatis gaudium’ en el contexto del
Mediterráneo?”. En su respuesta, Francisco señaló que la teología “debe
sintonizar con el Espíritu de Jesús Resucitado, con su libertad de acudir a las
periferias, también las del pensamiento”.
En ese contexto, “a los teólogos les corresponde la misión de favorecer siempre
de forma nueva el encuentro de las culturas con las fuentes de la Revelación y
de la Tradición”.
Para lograrlo, Francisco abogó por una necesaria libertad teológica, ya que
“sin la posibilidad de experimentar caminos nuevos no se crea nada nuevo, y no
se deja espacio a la novedad del Espíritu del Resucitado”.
“Es indispensable dotarse de estructuras ligeras y flexibles, que manifiesten
la prioridad dada a la acogida y al diálogo, al trabajo inter y trans
disciplinar en red. Los estudiantes, las organizaciones internas, el método de
enseñanza, el ordenamiento de los estudiantes debería reflejar la fisionomía de
la Iglesia en salida”, puntualizó.
Francisco finalizó su discurso señalando que “la teología después de ‘Veritatis
gaudium' es una teología kerygmática, una teología de discernimiento, de
misericordia y de acogida que se pone en diálogo con la sociedad, las culturas
y las religiones para la construcción de la convivencia pacífica de personas y
de pueblos”.+