miércoles, 22 de octubre de 2014

Exposición del Pastor Dr. Néstor O. Míguez, en respuesta a la Ponencia del P. J. Pawlikowski, OSM, en el marco de la Conferencia Agosto/2014. El Pastor, Dr N. Míguez es argentino, Presidente de la Federación Argentina de Iglesias Evangélicas

Respuesta a la conferencia:
TOWARDS A RENEWED THEOLOGY OF CHRISTIANITY’S BOND WITH JUDAISM”
de John T. Pawlikowski, OSM, Ph.D.
Buenos Aires, Argentina
Agosto 2014
Dr. Pastor Néstor O. Míguez

En primer lugar, quiero agradecer al padre Pawlikowski por la conferencia que acabamos de escuchar. Es, sin duda, una excelente exposición teológica, bien informada, documentada, actual y desafiante. Es una responsabilidad que me excede tratar de valorar con justicia, en unos pocos minutos, todos los argumentos que abre, la amplitud de su propuesta, siendo que yo no soy un experto en diálogo cristiano-judío, y mi lectura interreligiosa proviene más bien de mi interacción con pueblos originarios de América. Por eso mismo me limitaré a señalar algunos puntos que me gustaría destacar, y de paso señalar algunas diferencias que puedan contribuir al debate.
Probablemente estas diferencias provengan del contexto que cada uno de nosotros vive. En ese sentido quisiera destacar tres elementos:
  • América Latina es el continente que experimentó el mayor genocidio de la historia humana. La mitad de la población originaria fue exterminada en los primeros cincuenta años de la conquista. Casi 50 millones de personas murieron por las guerras de conquista, por el sometimiento a esclavitud y condiciones laborales opresivas y por la destrucción del medio ambiente, incluyendo la introducción de enfermedades desconocidas. Asesinatos, torturas, violaciones, y toda clase de rapiña, el despojo de sus tierras y la destrucción de la cultura, en muchos casos justificados en nombre de la fe cristiana, arrasaron con gran parte de la población nativa. Por ello, si bien es comprensible que en el continente europeo la conciencia de la Shoah marque la agenda del diálogo cristiano-judío, en nuestro continente esto no puede hacerse desconociendo la significación y responsabilidad cristiana en este otro genocidio. Si Auchwitz obliga a repensar la teología cristiana, ¿por qué no lo hace Cuzco, la campaña del desierto patagónico o las minas del Potosí?
  • Esto me lleva a un segundo punto, y que es la consideración de las condiciones sociales, culturales, políticas que se dan en toda relación, en todo diálogo. No podemos ignorar que aún los argumentos teológicos serán expresados e interpretados en un mundo atravesado por luchas de poder, por prejuicios y violencia. Ello nos obliga a preguntarnos cómo interviene nuestra comprensión doctrinal en una realidad donde hoy han tomado nuevo impulso, desafortunadamente, actos terroristas y guerras que se amparan en visiones religiosas (aunque encubren otros intereses), y en las que son sistemáticamente vulnerados los derechos y dignidad humanas, especialmente de los más débiles y desprotegidos.
  • Un tercer elemento es de carácter doctrinal-cultural. Soy un pastor evangélico latinoamericano, profesor de Nuevo Testamento, respondiendo a un sacerdote católico norteamericano, profesor de ética. Y si bien compartimos una fe común, los modos y tradiciones en nuestro quehacer teológico son distintos. Los decretos conciliares, como Nostra Aetate (NA) o las declaraciones papales, si bien son apreciados, no tienen para nosotros el mismo peso y significación que tienen para un católico romano, y en cambio, es ineludible la cita bíblica en toda construcción teológica. Por otro lado el ambiente teológico del norte es muy distinto a lo que vivimos en el sur.
Trataré de mostrar como estas perspectivas locales pueden vincularse con la propuesta que acabamos de escuchar. Comenzaré por señalar una de las afirmaciones centrales del padre Pawlikowski: los judíos no pueden considerarse como exilados del pacto original con Dios. Esta afirmación abre al menos dos nuevas dimensiones: una, el contenido de ese pacto, y segundo, si el pacto en Cristo no anula el pacto con Abraham y Moisés, ese pacto abrahámico ¿anula los anteriores pactos, con Adam y Noé?
La primera y la segunda pregunta se relacionan. El pacto abrahámico y la Alianza del Sinaí, ¿son señal de una elección excluyente, o símbolo y proyección de la gracia divina hacia la humanidad toda? Los propios textos hebreos de las Sagradas Escrituras oscilan entre una y otra interpretación. No tengo tiempo aquí de profundizar en esta pregunta y los argumentos de una u otra posición, pero creo que el propio expositor nos ha dado una pista: si una teología de la encarnación nos presenta el camino de una nueva comprensión de la relación de Dios con la humanidad y lo humano en su totalidad, eso arroja luz sobre la interpretación de los pactos anteriores, también como acercamientos de Dios a la humanidad y no solo y en exclusividad a un pueblo en particular. En la palabra de Pablo según el libro de los Hechos: “En las edades pasadas él ha dejado a todos los pueblos andar en sus propios caminos; si bien no se dejó a sí mismo sin testimonio, haciendo bien, dándonos lluvias del cielo y tiempos fructíferos, llenando de sustento y de alegría nuestros corazones” (Hechos 14: 16-17). El # 2 de NA se nutre de esta misma idea.
Esto me lleva a mi segunda pregunta, sobre la vigencia de los pactos adánico y con Noé. Si la nueva alianza en Cristo no anula la Alianza del Sinaí, ¿porqué debe interpretarse que ésta desconoce la alianza con Noé, que se extiende a todos los pueblos? Esto refuerza mi anterior argumento, en el sentido de que el pacto de Abraham debe leerse a la luz de los anteriores pactos, y no en sustitución de ellos. La promesa a Abraham, “en ti serán benditas todas las familias de la tierra” (Gen 12:3) proyecta la bendición divina a todos los pueblos. Como señalara el padre Pawlikowski, el tema de la evangelización de los judíos pone preguntas a todo proyecto evangelizador, y por ende, y especialmente para nosotros en América del Sur, el modo en que se realizó la evangelización de América, y el empeño por sostenerla como fundante cultural de la América Latina (y en su versión protestante, de América del Norte) y su reevangelización. En conclusión de esta primera observación, una relectura de la relación con el judaísmo provoca una revisión de toda la teología y práctica cristiana de la misión. En todo caso, como un punto particular de ello, a la luz de la significación especial que tiene el origen judaico del cristianismo, pero no como una empresa teológica diferenciada. En mi visión, no podemos aplicar un argumento al judaísmo y otro al resto de los pueblos y sus creencias. NA incluye el diálogo con el judaísmo en el conjunto del diálogo con otras religiones.
En ese contexto, no podemos ignorar que toda elaboración teológica se juega en un contexto, como dije, de luchas y conflictos por el poder. La intervención de fuerzas occidentales en conflictos intra e internacionales en Medio Oriente y el norte africano no ha sido inocente ni neutral. Y por cierto eso ha sido leído así, y ha traído mayor rencor y prejuicio. Una particular alianza del cristianismo con Israel, que no valore por igual la responsabilidad hacia otros pueblos y hacia el género humano todo no hará sino azuzar aún más enfrentamientos, odios y prejuicios que terminan por favorecer a los sectores más radicales, violentos y fanáticos de otros pueblos y grupos religiosos.
Y esto lleva a mi tercer punto, que es la interpretación cristológica. Y que no está separada de lo anterior, del contenido y alcance de los pactos de Dios con la humanidad y con Israel. Porque si bien la Ley es parte de los pactos de Dios, también lo es la promesa mesiánica. En el judaísmo del tiempo de Jesús había por cierto una diversidad de lecturas de la propia tradición israelita. Y si bien el rabinismo de raíz farisea termina por ser dominante, otros grupos afirmaban más la raíz profética y mesiánica, con distintas interpretaciones. Jesús no fue el único que fue reconocido como Mesías, ni en su tiempo ni después. El problema que surge es que dentro del propio judaísmo aparece una tensión irreductible entre el énfasis en la ley y la expectativa mesiánica. Escribe el rabino J. Taubes:
La historia cristiana, la pretensión de Jesús de ser el mesías y la teología paulina de Cristo como el fin de la ley no son en modo alguno “acontecimientos únicos” para el judaísmo, sino cosas que aparecían una y otra vez en el modelo básico judío de la existencia religiosa. Como ya dije, la historia cristiana no constituye un “misterio” para la religión judía. El cristianismo representa una crisis que es “típica” en la historia judía, y en la que se expresa una típica herejía judía: el mesianismo antinómico –la creencia que con la llegada del mesías lo importante para la salvación será la fe en él y no el cumplimiento de la ley--.1
Es decir, en su expresión, el cristianismo es “una típica herejía judía”. Y como tal fue entendida también por el judaísmo rabínico de su tiempo. El cristianismo no puede dejar de ser herético para el judaísmo sin renunciar a su particularidad, que es la universalidad del amor divino, que supera toda ley. Un cristianismo no mesiánico y una lectura no redentora de la cruz2 (sea en su variante sacrificial o en la no sacrificial) poco aporta al judaísmo. Por el contrario, vaciaría de significado una tradición que se nutre del propio legado israelita, si bien un legado marginal, cuestionador. Por eso, en su interpretación del pacto, Pablo recupera la promesa y la fe antes que la ley y la etnicidad (Flp 3:3-9), y ve en Jesús el inicio del tiempo mesiánico en el cual esa promesa divina comienza a cumplirse para Israel y la humanidad toda. Por eso Pablo no deja de considerarse israelita. Pero renuncia a la interpretación farisea de la ley y a la centralidad de la identidad étnica (Gál 5:1-6) para explorar la significación mesiánica del pacto. También Juan, en el mismo prólogo en el que afirma la encarnación concluye que “la ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad llegaron a ser por medio de Jesús, el Mesías” (Juan 1:17).
Finalmente cabe preguntarse si para el judaísmo no resulta tan difícil aceptar a Jesús como Mesías, como aceptar una teología de la encarnación que afirme que en Jesús “habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad” (Col 2:9). Es decir, un Dios único no puede ser sino un Dios universal, al cual le duele Dachau tanto como Wounded Knee o Napalpí. La propuesta del padre Pawlikowski sobre una cristología de la encarnación nos pone en ese camino. Pero, digo yo, no como alternativa a la raíz mesiánica, sino como su proyección. Porque lo mesiánico es la matriz de la esperanza, como bien lo descubrió otro mártir del judaísmo, Walter Benjamin. Justamente por ello, en mi comprensión, es un tema ineludible en todo diálogo judeo-cristiano ver a Jesús y a Pablo como los que, desde el judaísmo, proyectan a toda la humanidad la dimensión escatológica, liberadora, universal del pacto de Dios con Israel. Mi lectura de NA va por ese camino.


1 J. Taubes, Del culto a la cultura, (Buenos Aires: Editorial Katz, 2007) artículo “La controversia entre el judaísmo y el cristianismo”, p. 96.

2 El párrafo final del punto 4 de NA referido al judaísmo, destaca el lugar especial de la cruz.

miércoles, 15 de octubre de 2014

FALLECIMIENTO DE, UN REFERENTE DEL DIALOGO ENTRE JUDÍOS Y CRISTIANOS, PADRE, JOSÉ GALLINGER, SVD


El 13 de octubre por la mañana, falleció en el Hogar San Javier de Rafael Calzada, Buenos Aires, nuestro querido P. José Gallinger, SVD. Se hace muy difícil resumir en pocas líneas toda una vida consagrada a su Ministerio y toda la obra que nos legara durante sus setenta años de sacerdocio. De enorme formación bíblica y teológica, supo reconocer los signos de los tiempos e ir adecuando su accionar a las necesidades y realidades de las personas que acudían a él en busca de consejo, formando laicos comprometidos con el mensaje evangélico durante su extensa y fructífera vida. . Reinaldo Zbrun SVD, expresa “Esta expresión: signos de los tiempos, cobró dimensión en la Iglesia desde el corazón profético del Papa Juan XXIII, al convocar el Concilio Vaticano II, y al animarlo en la primera sesión. Esa expresión programática es del Evangelio y su veta profética ha guiado al Pueblo de la Primera Alianza. Y para nosotros, hoy, el ejercicio anual “En Palabras y Obras”, asume el desafío….”
A casi 50 años de la firma de la Declaración de “Nostra Aetate” -28 de octubre de 1964-, el P. José vive “su Pascua”, luego de haber podido percibir que el trabajo que realizara diera frutos. El reconoció enfáticamente que el pensamiento de los Padres conciliares, debía “hacerse obra”, transformarse en un accionar para florecer entre su feligresía, entre ellas las relaciones entre judíos y católicos y comenzó a trabajar en esta línea junto a su gran amiga y colaboradora, la Hna Alda, nds, en el seminario para laicos que fundara , precisamente en 1964, cuando lanza un desafío inspirado en el Concilio Vaticano II: resurgir el valor de la misión de de los laicos en la Iglesia y profundizar la relación con el Pueblo de la Alianza.
Querido Padre José Gallinger, quienes fuimos tus alumnos y discípulos en aquel primer grupo que formaste para trabajar este tema, te estaremos agradecidos por siempre, porque abriste nuestra mente y nuestros corazones hacia un horizonte que no conocíamos, porque fuiste quien nos hizo comprender que los seres humanos nos debíamos amar unos a otros como iguales, hijos de un mismo Padre, porque junto a ti aprendimos que nuestro Redentor fue un niño judío, hijo de una virgen judía, respetuoso de las leyes de su Pueblo.
Como expresara Dominique de La Maisonneuve, en su libro “El Judaísmo”, Ciudad Nueva, 2004, traducido por Martha Bauchwitz, nds, “….la iglesia no prestó demasiada atención a la proclamación del evangelista Juan : “La salvación viene de los Judíos”. Acaso para los cristianos ¿la salvación no viene de Jesucristo? Esta aparente contradicción solo puede entenderse a partir de un mejor conocimiento del Judaísmo” y tú querido P. José tuviste el coraje y la pasión de hacernos comprender lo incomprensible.
Que descanses en Paz Junto al Señor y María y que tu Memoria sea Bendita.

viernes, 10 de octubre de 2014




Espiritu de Asis 2014


La Orden de Hermanos Menores (Franciscanos), la Confraternidad Argentina Judeo Cristiana y Dialogo Ciudadano, invitan a sus amigos y a toda la ciudadanía a participar activamente del IX Encuentro de Oración por la Paz “Espíritu de Asís”, a realizarse el próximo lunes 27 de octubre a las 18, en la Basílica  San Francisco, sita en Alsina 380 esq. Defensa, CABA.

"La posibilidad concreta de una convivencia pacífica y fructuosa entre personas y comunidades de diferentes religiones, es posible. Ésta se basa en un diálogo auténtico en busca de lo que acomuna a las diversas formas religiosas: el camino de la vida, rechazando el relativismo, y la voluntad de hacer bien al prójimo, sin renegar de la respectiva identidad”. Francisco 24/9/2014

Los esperamos a todos, pidiéndoles especialmente que hagan conocer este Encuentro a quienes se involucran y comprometen por la Paz.

Fray  Jorge A. Bender, OFM

Martha de Antueno
María Grandoli y CD
Confraternidad Argentina Judeo Cristiana

Silvia Callegaro
Justo Carbajales
Diálogo Ciudadano

Falleció Norberto Calvo


Hace unas horas, regresé a casa, desde la emblemática iglesia de San Patricio, bajo una lluvia interminable y espesa. Acababa de despedirme de nuestro amigo de tantos años compartidos, Norberto Calvo. Norberto y su mujer Norma, fueron esos seres entrañables que hace casi cuarenta años comenzaron junto a un grupo de nosotros y a las Hnas. de Nuestra Señora de Sión, el trabajo silencioso y comprometido de las relaciones entre judíos y cristianos.

Norberto hizo de esta tarea, una opción de vida cuyo ejemplo perdurará por siempre en el corazón de quienes tuvimos la dicha de conocerlo. Como comentó hoy el sacerdote que tuviera a su cargo las sencillas pero profundas palabras de despedida, Norberto navegó siempre “Mar Adentro”, nunca se quedó en la orilla. Fue un buscador incansable de ese Jesús que amaba tanto y del cual estaba profundamente enamorado. Y partió con la serenidad de los que han comprendido el verdadero sentido del paso de la Pascua y de la Resurrección a una vida nueva e intensa en el amor del Padre. 
 
Sabía perfectamente que este paso que tanto tememos a veces los cristianos que no hemos entendido el mensaje, no es un saldo al vacío, sino simplemente un cruce de orilla, lugar en el que EL nos espera porque siempre estará sosteniéndonos la mano para perfeccionar el AMOR con el amado, construido sobre la tierra.

¡Hasta el encuentro definitivo, querido amigo!
Martha de Antueno

miércoles, 8 de octubre de 2014

ASUMAMOS EL COMPROMISO DE SEGUIR TRABAJANDO POR LA PAZ


AIN.- Un grupo de unos veinte cristianos ha sido secuestrado el pasado 5 de octubre en el pueblo de Knayeh (Qunayeh), en la región norte de Siria, por un grupo de brigadas islamistas próximas al Frente Al Nusra. Según ha confirmado la Custodia de Tierra Santa, el padre Hanna Jallouf OFM, párroco de Knayeh y franciscano, se encuentra entre los secuestrados que actualmente están en paradero desconocido.
Ayer el monasterio fue saqueado, y otras personas de la aldea están ocultos. Entre los secuestrados hay jóvenes, tanto chicos como chicas. La Custodia de Tierra Santa ha pedido oraciones por el padre Hanna Jallouf "y por el resto de las víctimas de esta guerra trágica y sin sentido".

domingo, 5 de octubre de 2014

IOM KIPUR


Rabino Sergio Bergman

EL LLAMADO "DÍA DEL PERDÓN"

La tradición judía celebra en estos días la renovación del año y de la vida, simbólico aniversario de la creación del mundo. Somos llamados a la reflexión, al perdón y a la reconciliación que nos permite hacernos responsables, respondiendo con fe y esperanza a los desafíos que la vida y el país nos proponen.

Hoy, con la salida de la primera estrella, comienza Iom Kipur, que no es, como comúnmente suele traducirse, el día del Perdón, sino el día de la expiación. Esto se remonta a la época del Templo de Jerusalem, cuando los pecados del pueblo se expiaban a través del sacrificio de "chivos expiatorios". Pero con el judaísmo rabínico, la responsabilidad se "les devuelve" al individuo y a la comunidad. Los errores, los pecados no son expiados a menos que nosotros mismos nos hagamos cargo de ellos.
El perdón es, por un lado, trabajar la propia capacidad de pedirle al prójimo que nos perdone, es buscar en nuestro interior, es evaluar los actos y designar con quiénes queremos intentar una reparación. Pero, además... es trabajar la capacidad de perdonar, de no despreciar el pedido de perdón del otro.


Es nuestro deseo que todos los hombres y mujeres que habitamos la bendición de nuestra tierra, podamos reconocernos como hermanos y celebrar la vida, recuperar la familia humana y la sociedad argentina, en la que los valores de una ciudadanía activa nos devuelvan la tierra de prosperidad, en pan y trabajo, y de paz, en seguridad y justicia, con la que soñaron nuestros abuelos inmigrantes y los padres de la Nación.
Con nuestras mejores bendiciones en el año que se inicia, renovamos nuestro compromiso por una Argentina más amorosa, justa y humana para todos sus habitantes, en la que la unidad nacional de nuestras diversidades encuentre la gracia del Creador y de todos los hombres sin distinción.

Gmar jatimá tová, que seamos inscriptos en el libro de la vida.