El
13 de octubre por la mañana, falleció
en el Hogar San Javier de Rafael Calzada, Buenos Aires, nuestro
querido P. José Gallinger, SVD. Se hace muy difícil resumir en
pocas líneas toda una vida consagrada a su Ministerio y toda la obra
que nos legara durante sus setenta años de sacerdocio. De enorme
formación bíblica y teológica, supo reconocer los signos de los
tiempos e ir adecuando su accionar a las necesidades y realidades de
las personas que acudían a él en busca de consejo, formando laicos
comprometidos con el mensaje evangélico durante su extensa y
fructífera vida. .
Reinaldo Zbrun SVD, expresa
“Esta expresión: signos
de los tiempos, cobró dimensión en la
Iglesia desde el corazón profético del Papa Juan XXIII, al convocar
el Concilio Vaticano II, y al animarlo en la primera sesión. Esa
expresión programática es del Evangelio y su veta profética ha
guiado al Pueblo de la Primera Alianza. Y para nosotros, hoy, el
ejercicio anual “En Palabras y Obras”, asume el desafío….”
A
casi 50 años de la firma de la Declaración de “Nostra Aetate”
-28 de octubre de 1964-, el P. José vive “su Pascua”, luego de
haber podido percibir que el trabajo que realizara diera frutos. El
reconoció enfáticamente que el pensamiento de los Padres
conciliares, debía “hacerse obra”, transformarse en un accionar
para florecer entre su feligresía, entre ellas las relaciones entre
judíos y católicos y comenzó a trabajar en esta línea junto a su
gran amiga y colaboradora, la Hna Alda, nds, en el seminario para
laicos que fundara , precisamente en 1964, cuando lanza un desafío
inspirado en el Concilio Vaticano II: resurgir el valor de la misión
de de los laicos en la Iglesia y profundizar la relación con el
Pueblo de la Alianza.
Querido
Padre José Gallinger, quienes fuimos tus alumnos y discípulos en
aquel primer grupo que formaste para trabajar este tema, te estaremos
agradecidos por siempre, porque abriste nuestra mente y nuestros
corazones hacia un horizonte que no conocíamos, porque fuiste quien
nos hizo comprender que los seres humanos nos debíamos amar unos a
otros como iguales, hijos de un mismo Padre, porque junto a ti
aprendimos que nuestro Redentor fue un niño judío, hijo de una
virgen judía, respetuoso de las leyes de su Pueblo.
Como
expresara Dominique de La Maisonneuve, en su libro “El Judaísmo”,
Ciudad Nueva, 2004, traducido por Martha Bauchwitz, nds, “….la
iglesia no prestó demasiada atención a la proclamación del
evangelista Juan : “La salvación viene de los Judíos”. Acaso
para los cristianos ¿la salvación no viene de Jesucristo? Esta
aparente contradicción solo puede entenderse a partir de un mejor
conocimiento del Judaísmo” y tú querido P. José tuviste el
coraje y la pasión de hacernos comprender lo incomprensible.
Que
descanses en Paz Junto al Señor y María y que tu Memoria sea
Bendita.

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