Cristina C. de Lerner
El 18 de julio
es un día que continúa conmoviendo a todos por igual: amigos parientes,
desconocidos o conocidos de las víctimas, argentinos sin nombre pero con
memoria, vecinos cercanos o más retirados, gente en fin.....
Nos habíamos
creído que éramos un país alejado de los graves y sangrientos conflictos que
siempre ocurrían en otras geografías más lejanas....
La explosión de
la embajada de años atrás no nos había despertado del todo....
El odio y la
muerte en una bomba que estalló, nos enfrentó con el dolor que hoy sigue
conmoviendo el corazón y anida en la indignación más profunda...
¿Quién
sino Dios es dueño de la vida? Quién sino el odio y la muerte entrelazados
pueden ordenar y planificar la destrucción ?
En el predio de
la Amia que recuerda a las víctimas yacen sueños, amores, proyectos, alegrías,
dolores, memoria.... Por todos ellos y sus allegados elevamos una
plegaria desde el corazón, en la certeza del encuentro en la casa
del Padre y decimos con el salmista:
"Desde lo
más profundo te invoco Señor, ¡oye mi voz!
Estén tus oídos
atentos a la voz de mi plegaria
Mi alma espera
en el Señor y yo confío en su palabra....
y uniendo
nuestros pensamientos y nuestro corazón con las víctimas y sus familiares digamos
desde el corazón las palabras del salmista:
"
Yo se que el Señor hace justicia a los humildes,
defiende los derechos de los pobres, y
los justos darán .gracias a su nombre....

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