La CAJC sigue y seguirá recordando
E. Daniel Levin
"Ponle precio a la
vida"
¿Hasta dónde puede el individuo -no humano- degradar y deshumanizar
una vida?
Como señalaba Elie Wiesel: "¿Cómo uno cuenta a niños, grandes
y pequeños, que la sociedad pudo perder su mente y empezó a asesinar su propia
alma?"
El creciente salvajismo nos traslada a épocas impensables. Es que
el ser humano se ha transformado en un simple objeto deshechable, pero que
contiene un único valor absoluto: el terror.
No hay nombres, no hay edades, tampoco distinción de género ni
confesión. No interesa quién ha sido, a quién pertenece, cuál es su historia,
su identidad, sus pertenencias. Solo es un un objeto desechable, básico, maleable, cuyo único fin es "sumar puntos" en
la tabla de los logros despiadados.
¿Acaso alguna Nación pensará que se extinguirá solo? ¿Pensarán que
alguno está exento de ser sorprendido y desgarrado?
El calendario se va colmando de fechas siniestras. Las banderas
publicadas con el signo de duelo van colmando las redes sociales -si es que
cuentan con el "privilegio" de ser reconocidas en su dolor, ya que
algunos países pareciera ser que "no sufren" con los asesinatos
masivos.
¿Aún faltará tiempo para que las Naciones despierten? ¿Será
selectiva la intervención de la UN?
Desearía poder seguir creyendo en que podamos recuperar la dignidad
humana, y que cada ser humano coherente de nuestro Planeta reaccione con
convicción y con justicia plena...
Como figura en el final del Salmo 27: "Ten esperanza en Ds,
que se anime y fortalezca tu corazón, y confía plenamente en el Creador"

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