Para
leer y reflexionar a quienes interese en profundidad el Diálogo
entre las Religiones
Enviado
por la Hna Marta Bauchwitz,nds, desde París
Traducción
Laerte Martínez
Un
artículo de Mons. Francois Bousquet, titular de la iglesia “San
Luigi dei Francesi” en Roma, publicado en el diario “La Croix”,
Paris, el 04-04-2014, invita a una reflección sobre el diálogo
interreligioso y la nueva evangelización.- Los problemas son
numerosos.- Las preguntas no son fáciles de responder.- Pero
plantearlas ya es un paso adelante en la dirección correcta.-
UNA
SEÑAL QUE TENDRÁ UN NUEVO ALCANCE
La
oposición entre “Dialogo y Anuncio”
El
documento publicado en 1991 por la Congregación para la
evangelización de los pueblos y el Consejo Pontificio para el
dialogo interreligioso desarrollaba la oposición entre “Diálogo y
Anuncio”.- Enlazaba ambos términos: el diálogo es inseparable
del anuncio de la “alegría del Evangelio”, retomando, hoy, el
título de la Exhortación Apostólica del Papa Francisco (Evangelii
Gaudium).-
El
diálogo: escucha y palabra dirigida
El
diálogo como intercambio entre quienes buscan la verdad, es escucha
y palabra dirigida simultáneamente.- El anuncio solo puede hacerse,
recíprocamente en el diálogo, pues no basta expresarse para que
haya comunicación, sino que es necesario aproximarse al otro, dónde
y cómo esté, conocerlo y comprender sus mejores valores, ello, si
se quiere suscitar una respuesta.-
Pero
dónde estamos hoy, a la vista de los cambios que se han dado desde
1991.-
Diálogo
interreligioso y nueva evangelización
Decir
que la Iglesia se sitúa, actualmente, entre el diálogo
interreligioso y una nueva evangelización nos da una nueva
perspectiva.- Hay que ser concientes que de aquí en adelante, hay
dos interlocutores: aquellos que se reconocen vivir inspirados por
una religión y aquellos marcados por una secularización sin
demora, agregando que esta dualidad también atraviesa a cada
persona.-
Dificultad
acrecentada del diálogo
El
contexto reciente demuestra que las dificultades del diálogo se han
acrecentado, pero que, además, aparecen distorsiones en el anuncio.-
La intención de contrarrestar las pseudo-justificaciones religiosas
de la violencia, exige un interés profundo por la paz.- Los
pliegues de identidad, surgidos a menudo del miedo, en un mundo
desarticulado y caótico no ayudan en nada.- Las distorsiones del
anuncio se originan en diversas formas de proselitismo y
fundamentalismo de cualquier origen, con frecuencia alimentadas por
causas económicas. La falta de ética en política, finalmente abre
el juego a los conflictos de intereses entre los poderes, y el factor
religioso, rápidamente es instrumentalizado por causas excesivamente
sacralizadas.-
Numerosos
problemas nuevos
Numerosos
problemas nuevos deben ser tratados urgentemente desde varios puntos
de vista.-
Del
lado de las sociedades y de las culturas: el problema de su identidad
y de sus indicadores en relación con las incógnitas sobre la
libertad de conciencia y los derechos de las minorías. ¿Cómo, una
identidad, pude ser, al mismo tiempo, abierta y cerrada, en lugar de
demonizar al otro, sacralizando el país, la raza o el poder?
Una
reflexión necesaria -con nuevos costos- sobre lo que se ha llamado
“desculturación de las religiones”, y el hecho de que algunos
movimientos fundamentalistas se presentan como un “producto”,
muy simple y válido para cualquier cultura, siendo ignorados por una
predicación de la salvación o considerados de manera muy
simplista.- Esto trastorna la base de un diálogo, de un anuncio y
de una evangelización, que tiene gran cuidado de la inculturación.-
Esto
exigiría, también, analizar mas finamente, las cuestiones de la
sociedad comprometidas por la diversidad de las formas religiosas:
¿qué tipo de sociedad o de comunidad es inducida? ¿qué requiere
la tradición y que promueve la autoridad? ¿hay o no la visión de
una continuidad de la historia y de un horizonte de futuro común
para la humanidad? Etc?
Por
último, en el frente del cristianismo, no se ha terminado de
reflexionar sobre qué se quiere decir cuando se habla de
“evangelización nueva”.-
¿En
los países tradicionalmente cristianos, se pondrá en práctica el
hecho que no se puede considerar al cristianismo como una religión
“tradicional” en el sentido estricto del término, es decir, una
religión de las costumbres, donde las respuestas llegan antes que
las preguntas?
¿Y
cómo se asegurará que la “Buena Nueva” anunciada, no sea solo
“nueva” sino también “buena”, porque los cristianos están
llamados a hacerla creíble, porque son una bendición para el mundo?
Los
inmensos desafíos del mundo nuevo que se anuncia
En
un mundo, a la vez secular y plurireligioso, donde se trata de
movilizar los recursos espirituales y de sabiduría que permitan
responder a los inmensos desafíos del mundo nuevo que se anuncia,
no hay duda que el diálogo interreligioso será una señal que
tendrá un nuevo alcance.-

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