HAG SAMEAJ
PESAJ!!!!!!!!!!
Rabino Sergio Bergman
Itongadol.- ¿Quién no tiene dulces recuerdos de una noche de Seder? Las
comidas típicas, el olor, el sabor, los colores que condimentan una vida y no
sólo una mesa. Sin embargo, Pesaj es una festividad que no se agota en el
recuerdo sino en la acción liberadora.
Llamamos acción liberadora desde nuestra visión religiosa liberal, a una
acción espiritual que lejos de estar vinculada a acciones políticas pretende
unir la fe con el testimonio de una realidad concreta que nos compete. El Seder
y la celebración fueron y son sumamente importantes, no sólo para Pesaj, sino
que a partir de Pesaj, tengamos y hagamos de este año, un año pleno de
compromiso de ser activos agentes liberadores.
Los símbolos de la tradición son medios y no fines en si mismos, por
intermedio de los cuales mediatizamos una acción concreta que intenta modificar
modesta y parcialmente una realidad cotidiana, en la que lo judaico no es ajeno
o distante.
Vivir judaicamente desde esta concepción, implica una constante actitud
hacia la vida, distante de la repetición y cercana a la búsqueda de sentido que
se activa en el vivir en Comunidad. Pesaj es el recuerdo de nuestra liberación
como pueblo. Es un pilar fundante de la memoria colectiva que nos prescribe que
nosotros fuimos liberados y que salimos de Egipto en cada generación.
A pesar de esta celebración del recuerdo, Pesaj no sería completo si se
agota sólo en este aspecto de recuperación del pasado. Pesaj orienta el pasado,
lo proyecta, lo renueva en la acción del presente que deberemos realizar a fin
de ser liberadores y liberados a partir del espíritu trascendente que Di-s nos
significa. Salir del Egipto de nuestra generación, significa vivir activamente
en compromiso por un sentido judaico de nuestras existencias.
Celebramos en estos días la redención como memoria y la comprometemos
como presente, en la obra de nuestro ser. Redención judía, por la celebración
del éxodo en el que cada generación debe verse saliendo de Egipto hoy como ayer,
liberándose de las actuales opresiones y velando por la libertad del ser
humano; fiesta de la primavera para un nuevo renacer en la imagen y semejanza
de lo divino y en la bendición del suelo que dé sustento a nuestro ser.
Estas Pascuas, tan judías y tan cristianas, tienen la celebración común
de lo mesiánico. Implican redimir el mundo y lo humano en imagen y semejanza de
lo divino. Son una celebración del tronco común judeocristiano, en el que
podemos ver la raíz profunda que compartimos, mas allá de las ramas que dieron
diferentes frutos para una misma cosecha, la de la gran familia que somos.
Juntos rezamos y trabajamos por hacer mesiánico un nuevo tiempo donde el
amor, la justicia y la paz nos encuentren celebrando como hermanos.
FELIZ PASCUA DE
RESURRECCIÓN!
P. Tony Fidalgo CSsR. Roma 2015
Semana santa – Pascua de Resurrección
«El primer día de la semana… aún no habían entendido aquel pasaje donde se dice
que tenía que resucitar de la muerte»
Semana santa, días para transitar, atravesar y, por sobre todo, para habitar y
ser habitados. El Misterio de la
Vida se bate casi a duelo con el misterio de la muerte; El
pesimismo más craso con la esperanza más lúcida y tenaz; El egoísmo
autorreferencial con la donación comunional; La alianza de las iniquidades más
retorcidas con el amor más libre y gratuito jamás
visto.
Dolores propios y ajenos, desilusiones, traiciones,
impotencias se agolpan en el calvario cotidiano, resuenan voces de rencores,
odios, risas socarronas y ensañamientos varios. Pero detrás, como un aliento
inquebrantable, surge la voz agónica y creyente, que es capaz de decir, casi al
mismo tiempo, «Padre, aleja de mí esta hora» «Padre que se haga tú voluntad y
no la mía»; la voz profunda del amor, ese que siempre da lugar al perdón «Padre
perdónalos porque no saben lo que hacen»; la voz de la confianza que en la duda
sigue apostando por lo que siempre fue su credo «Padre por qué me has
abandonado» «en tus manos encomiendo mi espíritu». De este drama, hacemos
memoria, esta vía es la que queremos aprehender a transitar, a habitar.
Muerte y Resurrección, triunfo de la vida sobre la
muerte, del bien sobre el mal. Una realidad y una promesa. Una nueva forma de
entender y de encaminar la historia. El primer día de la nueva semana se ha
abierto, estamos en él, este es nuestro tiempo oportuno para descubrir que la
historia ha abierto sus entrañas a una novedad sin límites ni retaceos. Pero,
¿hemos comprendido qué significa esto? ¿Será que aún estamos «en tinieblas»,
será que no creemos en verdad en la fuerza transformadora de la presencia nueva
del Dios de la Vida
en nuestras vidas de cada día?
Tiempo de conversión, de redención, de liberación,
para sanar, soltar, y dar algún que otro paso nuevo de amor y de libertad. Cada
uno/a, en familia y en comunidad, tomemos consciencia y decidamos cuál paso
dar, no será todo, pero será algo que se suma a la fuerza inquebrantable de la
vida nueva que no se resigna a ser traicionada.
¿Traición más muerte o Comunión más vida? Hagamos
memoria, celebremos, pero dejemos que el Misterio nos habite tan hondo que
seamos capaces de habitar de otro modo esta nuestra historia peregrina. Mamá
María, virgen de los dolores y madre de la esperanza, sostenga nuestro andar y
nos ayude a celebrar y proclamar con gestos concretos la Pascua de resurrección.
¡Feliz Pascua! Un gran Abrazo, cariños y
bendiciones,


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