por Bosca,
Roberto
El
diálogo judeocristiano, fundamental en el siglo XX, es el eje de la
publicación de Hacia
el futuro. Ensayos sobre relaciones judeo-católicas en memoria del
rabino Leon Klenicki, editado
por Celia
M. Deutsch, Eugene J. Fisher y James Rudin (Paulist Press, New
Jersey, 2013).
No
podía faltar un volumen in
Memoriam de
León Klenicki, el argentino que fue precursor del diálogo
entre judíos y cristianos a nivel mundial. La historia de Klenicki
muestra significativas coincidencias entre judaísmo y cristianismo.
El célebre rabino y el papa Wojtyla, ambos de ascendencia
polaca, escribieron sus tesis doctorales sobre San Juan de la Cruz.
Klenicki fue hasta su muerte en 2009, un buen amigo,
consecuente lector y apreciado colaborador de Criterio –una fuente
católica por él consultada con asiduidad–, y tuvo a su
cargo durante un prolongado periodo la dirección de asuntos
interconfesionales (Interfaith)
de la Liga Anti-Difamación (ADL), que adquirió su autonomía propia
(unos años antes de morir el homenajeado) respecto de una
de las instituciones más importantes del judaísmo en la
escala global: B’nai
B’rith (Hijos
de la Alianza).
Klenicki,
una personalidad relevante dentro del panorama religioso
internacional, a quien se le atribuye una labor ímproba respecto a
una superación de la teología del menosprecio y del prejuicio
antijudío en la Iglesia católica, era conocido por la firmeza de
sus convicciones religiosas tanto como por su talante dialoguista, en
el que resaltaba la necesidad de no poner entre paréntesis la propia
identidad tanto como el mirar al otro reconociendo en su realidad
propia a un hijo de Dios.
Pero
por otra parte, el rabino Klenicki protestaba vivamente todas
las veces que advertía que el diálogo se mantenía en niveles
superficiales y no hincaba el diente en la carnadura profunda de las
cuestiones de la teología y de la espiritualidad. Supo así salir
airoso de la trampa del sincretismo uniformizante tanto como de
la de un integrismo fideísta.
Condecorado
por la Santa Sede en mérito a su fructuoso servicio a las relaciones
entre judaísmo y cristianismo, cuando Klenicki murió, el entonces
cardenal Jorge Bergoglio, también como justo reconocimiento a su
egregia personalidad y a su formidable labor de toda una vida en esta
materia, organizó un solemne acto recordatorio en su memoria en la
catedral de Buenos Aires.
Aquel
gesto de caridad fraterna fue criticado por un remanente catolicismo
integrista aún subsistente en el país, que ha quedado preso del
odio, de una ideología autoritaria y de una visión arcaica de la fe
cristiana, despojada de su sentido más esencial. Como se
evidenciaría en fecha reciente en la misma catedral primada, se
trata de una rama cada vez más separada del magisterio de la
Iglesia, también de un modo paradójico, anacrónicamente invocado
para justificar sus propios desvaríos. Sin embargo, la Iglesia no ha
cesado en su vocación universal y los invita también a ellos a una
comunión en el amor.
En
uno de sus abundantes escritos, que expresa gráficamente sus
sentimientos más íntimos, Klenicki confiesa su angustia ante la
cruz como un desafío para su paz interior por la utilización que de
ella han hecho los hombres. Al mismo tiempo reflexiona sobre una
mujer a la que encuentra cotidianamente leyendo el Nuevo Testamento
en el metro, y con la que simpatiza, aunque, concluye, tal vez ella
no entienda su espiritualidad y acaso la rechace, pero le llena el
alma saber que “estamos juntos en Dios”.
En
este mismo espíritu se inspira Hacia
el futuro. Ensayos sobre relaciones judeo-católicas en memoria del
rabino Leon Klenicki,
que fue el que dio vida a la plenitud existencial de León Klenicki.
En momentos en que se han celebrado los veinte años de relaciones
entre la Santa Sede y el Estado de Israel, y ya próximo el viaje de
su santidad Francisco a Tierra Santa, la figura de Klenicki y esta
publicación adquieren una particular significación.
Siendo
los editores reconocidas figuras del diálogo judeocristiano en su
país y aun fuera de él, merece un aparte su caracterización. Celia
Deutsch, nacida en la fe católica aunque de padre judío, es una
religiosa norteamericana experta en las sagradas escrituras,
perteneciente a la congregación de las Hermanas de Nuestra Señora
de Sión. Enseña en Barnard University College, de Nueva York, donde
también vivió Klenicki, y se especializa en la historia cristiana y
judía de los primeros tiempos.
James
Rudin es un rabino también norteamericano que ha escrito un
libro sobre Francis Spellman, Richard Cushing y John O’Connor,
tres cardenales de su país que fueron, desde la vertiente
católica, como el rabino Klenicki lo fue de la judía: precursores
en trazar las líneas de una nueva sensibilidad hacia el judaísmo
por parte de los fieles cristianos. Entre otros cargos, Rudin fue
director de asuntos religiosos del American
Jewish Committee, unas
funciones que desempeñó por casi cuatro décadas.
Eugen
J. Fisher, amigo de Klenicki, con quien escribió un libro y
numerosos trabajos teológicos, es también una alta personalidad
católica en la materia. Como titular de la Secretaría de
relaciones judeocatólicas de la Conferencia episcopal
norteamericana, ha sido una figura clave en esta historia y es
reconocida su labor como consultor de la Comisión para las
Relaciones Religiosas con el Judaísmo, establecida en 1974 por el
papa Pablo VI en vínculo con el Pontificio Consejo para la Promoción
de la Unidad de los Cristianos. Fisher también ha representado a la
Santa Sede en el Comité de Enlace Católico-Judío, una de cuyas
sesiones se desarrolló en Buenos Aires y contó con la participación
de Norberto Padilla.
La
obra refleja el trabajo editorial de todos ellos y la consagración
de sus vidas a una mejor calidad de las relaciones entre judíos
y cristianos. Constituye un testimonio de la riqueza de una temática
que es uno de los ejes de los más recientes pontificados de la
Iglesia católica durante el último medio siglo, incluido el actual
de Francisco.

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