
Pascua cristiana…
camino de liberación…
eco-danza de la vida
fraterna y solidaria…
Íconos
iniciales:
·
Nacimiento: paso de la vida ‘natural’ a la vida ‘cultural’
·
Matrimonio: paso de la vida de solteros a la de casados
·
Muerte: paso de la vida temporal a la vida eterna
ð
un cambio,
rupturas, a través de ritos de paso, de transformación
ð
toda la vida
tiene una estructura pascual
ð
no se nos ‘salva’
de las crisis, ni de la muerte, sino en las crisis, en la muerte, dando el
salto a la única alternativa: ¡la vida!
«Si el
grano de trigo cae en la tierra y no muere, se queda solo,
pero si
muere, dará mucho fruto» (Jn 12, 24)
Punto
nodal: la pascua cristiana es el
paso de la muerte a la vida
Punto
focal: el paso de las
crucifixiones (injustas) a la resurrección (vida justa, libre y digna)
Punto
troncal: los pobres y la tierra
están crucificados, hay que colaborar en la obra resucitadora, pues al decir de
san Agustín, el que nos ha creado sin nosotros no nos ha de redimir sin
nosotros… (Sermo 169, 11, 13)
Hoy nuestra humanidad y nuestra amada tierra viven
muchos vía crucis sin fin. El Viernes
santo parece que se ha instalado. Los vía
lucis son pocos o inofensivos. El salto a la mañana de Pascua no nos
resulta fácil. El coraje de la entrega
martirial para transformar la realidad parece haber pasado de moda o se nos
ha anestesiado… El papa Francisco ha recordado estos días a los cardenales que
sin asumir la cruz no se puede caminar, ni edificar, ni profesar como
verdaderos cristianos…
Pro-seguir las huellas del Jesús, judío de Nazaret,
implica entregar la vida para recuperarla. Los momentos más oscuros y caóticos
de la historia no tienen ni tendrán la última palabra. El acontecimiento
Jesucristo lo hace altamente creíble. Sólo resta celebrar no de modo decorativo
sino de modo festivo y comprometido. Se trata, pues, de hacernos a un camino de liberación en verdad hondo,
contemplativo y empeñativo realizando la
eco-danza de la transformación fraterna
y solidaria.
La Pascua es una muy buena ocasión para recordar
que todo el misterio de nuestra existencia, como ya señalamos, es pascual.
Entonces, estamos llamados/as a asumir la necesidad de dar los pasos más
ajustados en orden a que la transición epocal, a la que se nos invita en estos
tiempos históricos que corren, sea en verdad liberadora.
Así pues, no se tratará tan sólo de un pasar de la esclavitud hacia la libertad
(perspectiva judaica), aunque haya muchas esclavitudes con las cuales luchar,
dejar; ni tan sólo de la muerte a la
resurrección (perspectiva cristiana), aunque haya muchos signos de muerte
frente a los cuales proclamar con fuerza la última palabra de la vida; sino
que, además y por sobre todo, hemos de dar un paso de alta conversión, esto es,
romper la cerrazón de nuestras formas de vida, ideologías, sistemas socio-políticos
y económicos, montados sobre el orgullo de partidismos egoístas y malsanos y
así abrirnos a la solidaridad con los que más sufren, los excluidos, la tierra
que clama como madre, amiga y hermana. En esta coordenada existencial nuestra
fiesta de Pascua se hace memoria y profecía, sabiduría y terca utopía, adelanto
del sueño del Dios de la Vida
en la vida de Dios de nuestro andar peregrino.
Padre Antonio Fidalgo, C s SR

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