viernes, 16 de septiembre de 2011

Comprometiéndonos a trabajar por la Cultura de la Paz


El 14 de septiembre del 2011 recibimos en el Senado de la Nación, la Bandera de la Paz, que nos fuera entregada por habernos considerado una institución que trabaja en el ámbito social por una cultura de Paz dirigida a todos quienes forman parte de nuestra comunidad.

Trabajamos juntos Judíos y Cristianos porque comprendemos que el diálogo interreligioso, ejercita a todos los hombres en actitudes de fraternidad, solidaridad y justicia, alejando prejuicios y viviendo las diferencias como experiencia enriquecedora. Sabemos de nuestra responsabilidad para ser capaces de encontrar caminos que nos conduzcan a un diálogo sincero y profundo entre todos. Debemos estar dispuestos a transitar ese camino sin detenernos y avanzar, siempre avanzar a pesar de las dificultades que se nos presenten, porque desde que seamos capaces de admitir nuestras adversidades, desde ese punto, podrá brotar la esperanza.

Quienes formamos parte de la CAJC tenemos claro que , desde las declaraciones constitucionales como desde la influencia que ejercen legislaciones internacionales y movimientos no gubernamentales, se construye una esperanza que los seres humanos debemos grabar con mayúscula hacia la construcción de un mundo más justo y más humano.

Como aporte a la construcción de una Cultura por la Paz, nos reuniremos todos quienes deseen participar, el 27 de Octubre, a las 18,30 en la Basílica de San Francisco -Alsina 380, esq. Defensa, de la Ciudad de Buenos Aires, encuentro al que están todos invitados. Los jóvenes también harán sus aportes y brindarán un gesto que los comprometa a seguir el camino que otros comenzamos. Lo harán el mismo día a partir de las 17. Será maravilloso comprobar todo lo que la juventud tiene para aportar.

¡Los esperamos!

martes, 6 de septiembre de 2011

Nuestra institución ha sido distinguida entre las organizaciones que trabajan por la Paz en el mundo

El próximo miércoles 14 de septiembre, entre las 17 y 19, nuestra institución tendrá el honor de recibir "La Bandera de la Paz", en el salón Manuel Belgrano del Honorable Senado de la Nación.
En afirmación del Día Universal de la Cultura, bajo la Bandera de la Paz y Año Internacional del Voluntariado, "Mil Milenios de Paz", nos ha distinguido con tan valiosa distinción entre otras organizaciones.
Es este un compromiso que asumimos desde la identidad de cada uno de nosotros, con la responsabilidad de seguir trabajando juntos, llevando un mensaje de solidaridad, Justicia e Inclusión Social y amor entre todos los hombres.
La Bandera de la Paz es un símbolo universal, que representa la Unidad en la Diversidad, para lograr un mundo mejor, auspiciando el respeto por todas las creencias.
Fue aceptada unánimemente por todos los Países de América, el 15 de abril de 1935 en la Casa Blanca en Washington, firmándose el Pacto Roerich de la Paz , con el objetivo de preservar el acervo cultural de la humanidad. La ceremonia fue presidida por el entonces Presidente de los EEUU, Franklin D. Roosvelt, quien refiriéndose al pacto, manifestó que "contenía una gran profundidad que iba más allá de las palabras".
Quiera el Señor de todos, que podamos cumplir con el compromiso asumido y ser fieles al Mensaje de Paz que anida en cada uno de los miembros de la CAJC.

lunes, 29 de agosto de 2011

Los jóvenes se preparan para el acto por la Paz el 27 de Octubre en la Basílica de San Francisco

Adrián Mirchuk (NCI Emanu EL) nos envía la foto con que ilustramos la nota
¡Gracias Adrián y gracias también a todos lo que estuvieron presentes!)


El pasado martes 23 de agosto, hemos sido convocados en la sede de la Editorial San Pablo (Riobamba 230), diversos referentes juveniles de distintos credos y cosmovisiones, para comenzar a preparar un encuentro de oración por la paz que celebraremos en la Basílica San Francisco de Asís (Alsina esq. Defensa) el 27 de octubre del corriente.


Dicho encuentro se enmarca en lo que llamamos "espíritu de Asís", que el próximo 27 de octubre cumplirá 25 años. Es por este motivo jubilar que hemos visto la hermosa oportunidad de reunirnos jóvenes creyentes para encontrarnos, dialogar, y elevar una oración por la paz por nuestro País.


Nos quedan algunas reuniones preparatorias para seguir ultimando detalles, sin embargo hemos notado un especial clima de fraternidad que nos motiva a seguir construyendo puentes de diálogo y encuentros fraternos.


Los saluda con la paz,

Fr. Sebastián Robledo, ofm.

miércoles, 24 de agosto de 2011

La CAJC adhiere a lo expresado por el CALIR el 23 de agosto

Consejo Argentino para la Libertad Religiosa
(CALIR)
Presidente
Dr. Juan Navarro Floria y HCD

Nuestra institución adhiere a los conceptos vertidos en el comunicado del CALIR del 23 de agosto del corriente año, por el deplorable atentado perpetrado en la Ciudad de Paraná (Entre Ríos) y del que fuera objeto el monumento a La Biblia.
El vandálico episodio se suma a otros hechos similares ocurridos en nuestra República que no hacen otra cosa que contribuir con violencia a la libertad personal de cada ser humano de expresar libremente su culto y que necesariamente debe imperar en un estado democrático, Republicano y Federal, como el nuestro, establecido en nuestra Carta Magna.
Pareciera que la barbarie ha desafiado de tal manera a la humanidad que la conduce a un enfrentamiento sin pausa y a la anulación de toda comprensión recíproca frente a problemas que nos afectan.
Seguiremos oponiéndonos a todo hecho que generen actos cuya concurrencia, traten de impedir el logro de la Paz y la armonía universal.
Lo saludamos cordialmente,

Martha de Antueno
Presidenta
María Grandoli de Hrubisko
Secretaria Ejecutiva y CD


1. El pasado 23 de julio, en una plaza pública de la ciudad de Paraná (Entre Ríos) fue inaugurado un “Monumento a la Biblia”, con inscripciones en hebreo, griego y castellano. La decisión de erigirlo fue tomada por las autoridades con el consenso de distintas iglesias, cuyas autoridades estuvieron presentes.

2. La Biblia es el libro sagrado para judíos y para cristianos de todas las denominaciones. Es para ellos la Palabra revelada de Dios. En la Biblia están contenidos los principios y las bases de nuestra cultura y civilización, y ella ha sido y es fuente de inspiración, de consuelo y de devoción para millones de hombres y mujeres a lo largo de generaciones. Sobre ella han jurado nuestros gobernantes desde los inicios de la Nación.

3. A los pocos días de inaugurado el monumento, manos anónimas y cobardes lo atacaron y estropearon con pintura negra, pintando también la leyenda “Basta de símbolos religiosos en espacios públicos”. Este acto vandálico se inscribe por lo tanto en una campaña tendiente a suprimir la presencia pública de la religión, y a imponer el laicismo como pensamiento único.

4. El Consejo Argentino para la Libertad Religiosa (CALIR) repudia firmemente este acto de intolerancia y de agresión hacia los sentimientos religiosos de la enorme mayoría del pueblo argentino, que como tal agravia a todos los creyentes, tengan o no a la Biblia como libro sagrado.

5. La libertad religiosa, garantizada por la Constitución y por los tratados internacionales de derechos humanos, incluye la libertad para que cada persona de escoger voluntariamente si profesará o no alguna religión y cual será ésta sin coerción alguna, pero supone también, la posibilidad de que las creencias religiosas sean expresadas públicamente. El monumento erigido en Paraná, que tiene antecedentes en muchos lugares del mundo, no es más que un símbolo que testimonia el respeto y la valoración por la Biblia de millones de argentinos, que han sido injusta y cobardemente agredidos.

Buenos Aires, 23 de agosto de 2011

Juan G. Navarro Floria, Presidente
Raúl Scialabba, Vicepresidente
Horacio Bermúdez, Secretario

viernes, 19 de agosto de 2011

Mensaje para reflexionar durante la semana que comienza


Parashat Ekev- 19 de Av de 5771-

Shabat Shalom
Rabino Dr. Felipe C. Yafe



Muchas veces, cuando las cosas no nos marchan bien, levantamos el rostro al cielo y reclamamos de la Providencia, que sea un poco más sensible a nuestros deseos, a nuestros ruegos y a nuestras súplicas. Es cierto, el mundo es muchas veces, un lugar muy duro para vivir.


Al mismo tiempo cuando nuestras fuerzas flaquean, ¿A quien vamos a pedir ayuda sino a nuestro Creador? Y está bien que así sea. La súplica, el imperativo e incluso el enojo con Dios, son expresiones legítimas, e inclusive de verdadera fe , cuando surgen como consecuencia de que no nos sentimos escuchados por El. Estos debates internos con Dios, en muchos momentos tales como aquellos en los que prima la desazón y desesperanza, hacen que nuestro andar por esta vida sea un poco más llevadero. Por otro lado, es posible también, como decía ese gran escritor - rabino Harold Kushner, que Dios siempre escucharía nuestras plegarias, pero que a veces por motivos que no nos son explicitados, elige respondernos que no. Nuestra Torá, entre otras cosas nos recuerda esta semana, que si bien tenemos derecho de demandar al Soberano del universo que esté atento a nuestros requerimientos, tal como lo mencionamos en la apertura, también tenemos obligaciones en nuestra relación con El. El vínculo que une a ambas partes si bien es uno de amor y elección, es también uno de compromiso con sus preceptos y enseñanzas. Dios pactó a través de un contrato su relación con SU pueblo. Y el pueblo respondió na'ase venishma "haremos y escucharemos". O sea, nos juramentamos que, a partir del cumplimiento de las mitzvot "preceptos", íbamos a llevar una vida ética y desde allí buscaríamos el tikkun olam, "la construcción de un mundo mejor". En rigor de verdad, esto último, claramente, no lo estamos haciendo. Sin entrar en disquisiciones existenciales en este contexto sobre la participación Divina en el devenir del mundo, este parece ser el sentido de nuestra parasha, cuando nos advierte:


"Y será por cuanto hayáis entendido las leyes estas, y las cuidéis y las cumpláis, guardará Adonai tu Dios, para tí, el Pacto y la Benevolencia,que ha prometido a tus patriarcas. Te amará y te bendecirá y te multiplicará; bendecirá el fruto de tu vientre y el fruto de tu tierra, tu cereal, tu mosto y tu aceite; las crías de tus vacas y los rebaños de tus ovejas, sobre la faz de la tierra, que ha prometido a tus patriarcas, para darte a tí"


(Deut 7: 12-13)


Elevemos plegarias a nuestro Creador para que nos escuche, pero sepamos escuchar nosotros también lo que EL desde hace más de 2000 años, nos viene solicitando.

domingo, 24 de julio de 2011

A propósito del film: "Des hommes et des dieux" ( De dioses y hombres) Gran premio del jurado Cannes 2010 (Dir: Xavier Beauvois)

El 26 de marzo de 1996 siete monjes trapenses -cistercienses de la estricta observancia- fueron secuestra­dos de su monasterio de Nuestra Señora del Atlas, en Tibhirine, Argelia. Murieron degollados el 21 de ma­yo. Con ocasión del aniversario, la ciudad de Milán acogió la presentación del volumen «El jardinero de Tibhirine» («Il giardiniere di Tibhirine», Jean-Marie Lassausse con Christophe Henning, Cinisello Balsa­mo, Edizioni San Paolo, 2011). El libro incluye el testamento espiritual (firmado y fechado en Argel el 1 de diciembre de 1993 y en Tibhirine el 1 de enero de 1994; fue abierto el domingo de Pentecostés 25 de mayo de 1996) de uno de los monjes asesinados, entonces prior del monasterio.

Testamento

Si me sucediera un día -y podría ser hoy- ser víctima del terrorismo que parece querer involu­crar ahora a todos los extranjeros que viven en Argelia, desearía que mi comunidad, mi Iglesia, mi familia, recordaran que mi vida estaba entre­gada a Dios y a este país. Que aceptaran que el único Señor de toda vida no podría permane­cer ajeno a esta partida brutal. Que oraran por mí: ¿cómo podría ser hallado digno de tal ofrenda? Que supieran asociar esta muerte a tantas otras igualmente violentas, relegadas a la indiferencia del anonimato.

Mi vida no tiene más valor que otra. Tampo­co menos. En cualquier caso, carece de la ino­cencia de la infancia. He vivido lo suficiente como para saberme cómplice del mal que, la­mentablemente, parece prevalecer en el mundo, y también de aquel que podría golpearme ciegamente.

Llegado el momento, querría tener ese ins­tante de lucidez que me permitiera solicitar el perdón de Dios y el de mis hermanos en la hu­manidad, y al mismo tiempo perdonar de todo corazón a quien me hubiera golpeado. No po­dría desear una muerte semejante. Me parece importante declararlo. De hecho, no veo cómo podría alegrarme de que este pueblo al que amo fuera acusado indistintamente de mi asesi­nato. Sería un precio demasiado alto para la que, tal vez, llamaran la «gracia del martirio» debérsela a un argelino, quienquiera que sea, sobre todo si dice actuar por fidelidad a lo que él cree que es el islam. Conozco el desprecio con el que se ha llegado a rodear a los argeli­nos globalmente considerados. Conozco igual­mente las caricaturas del islam que alienta cier­to islamismo. Es demasiado fácil tranquilizar la conciencia identificando esta vía religiosa con los integrismos de sus extremistas.

Argelia y el islam, para mí, son otra cosa: son un cuerpo y un alma. Lo he proclamado bastante, según lo que he reci­bido de ellos concretamente, encontrando ahí con mucha fre­cuencia el hilo conductor del Evangelio que aprendí en las rodillas de mi madre, mi más temprana Iglesia, precisamente en Argelia y, ya entonces, en el respeto de los creyentes musul­manes. Evidentemente mi muerte parecerá dar la razón a los que me han tratado a la li­gera como ingenuo o idealista: «¡Que diga ahora lo que pien­sa!». Pero aquellos deben saber que por fin se liberará mi cu­riosidad más punzante.

He aquí que, si Dios así lo quiere, podré sumergir mi mira­da en la del Padre, para con­templar con él a sus hijos del islam como él los ve, totalmen­te iluminados por la gloria de Cristo, frutos de su pasión, in-vestidos del don del Espíritu, cuyo gozo secreto siempre será establecer la comunión y resta­blecer la semejanza, jugando con las diferencias.

Por esta vida perdida, total­mente mía y totalmente de ellos, doy gracias a Dios que parece haberla querido toda en­tera para ese gozo, a través y a pesar de to­do.

En este gracias, en el que está todo dicho ya de mi vida, ciertamente os incluyo a vosotros, amigos de ayer y de hoy, y a vosotros, ami­gos de aquí, junto a mi madre y a mi padre, mis hermanas y mis hermanos, y a los su­yos ¡el céntuplo acor­dado, como se prome­tió!

Y a ti también, amigo del úl­timo instante, que no habrás sa­bido lo que hacías. Sí: también para ti quiero este gracias y este «a-Dios» por ti previsto. Y que se nos conceda reencontrarnos, ladrones felices, en el paraíso, si así lo quiere Dios, Padre nues­tro, tuyo y mío. Amén. Insh'allah.

Autor: P. Christian de Chergé
Fuente: www.zenit.org