Has partido al encuentro con el
Padre , con ese Padre al que tanto amaste y del que recibieras un mandato que
lo cumpliste ampliamente. Entregarte al otro, distinto y diferentes con enorme
generosidad.
Fuiste luz en el camino de quienes
te conocimos, cuando comenzamos a transitar lo relacionado al Ecumenismo y al
Diálogo Interreligioso.
Nos orientaste con tu sabiduría y
nos enseñaste a abrir nuestros corazones y a asombrarnos con todo lo nuevo que nos
regaló en Concilio Vaticano II. Tu serenidad, tu sensatez, tu inmensa bondad,
nos abrazaba a todos y desde lo académico, supiste llegar a las bases, a las
personas sencillas y simples que tanto te amaron. Mañana lunes 11 celebraremos
la liturgia de la Kristallnacht, de la que siempre participaste. No puedo menos
que transcribir las líneas que recibí de ti, el pasado 17 de Octubre: “ Querida
Martha: ando con algunos problemas en las piernas, para caminar. Por lo demás
ando bien . Me uno espiritualmente a ustedes desde San Miguel, donde me
encuentro. Un gran abrazo. Ignacio “.
Fuiste fiel a ti mismo y a las
enseñanzas del Padre, hasta tus últimos días.
Para quienes creemos en ese Jesús
que tanto amaste, estas líneas no son una despedida, son un ¡hasta el
reencuentro definitivo querido P. Ignacio! Para nuestros hermanos judíos, “Que
su memoria sea para brajá, y bendición”
Tu vida , fue una bendición para todos
los que te conocimos y tu memoria, será una bendición para todos los que te
recordaremos siempre!
Martha de Antueno

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