lunes, 21 de mayo de 2018

SHAVUOT- PENTECOSTÉS



Shavuot
Iehuda Amijai

Mi padre era D’s y no lo supo. 
Me entregó los Diez Mandamientos no con truenos ni con furia, ni con fuego ni con nubes, sino con ternura y amor. Y agregó caricias, y agregó lindas palabras, y agregó “por favor”. Y entonó el “Zajor veshamor” en una sola melodía, y suplicó y lloró en silencio entre cada uno de los Mandamientos, no pronunciarás el nombre de tu Dios en
vano, no pronunciarás, no en vano, por favor, no levantes falso testimonio contra tu prójimo.Y me abrazó con fuerza y susurró en mis oídos: no robarás, no cometerás adulterio, no matarás.Y colocó las palmas de sus manos abiertas sobre mi cabeza como en el rezo de Kipur.Honra, ama, para que se prolonguen tus días sobre la faz de la tierra.Y la voz de mi padre era blanca como su cabello.Luego giró su cabeza hacia mí por última vez, como en el día en que falleció entre mis brazos, y dijo: quiero agregar dos mandamientos a los diez que ya hay:El número once, “no cambies” Y el número doce, “cambia, cambia”.Así fue que me dijo mi padre y partió, y desapareció en su singular lejanía.
De “Patuaj, sagur, patuaj”, Tel aviv, 1998.

Mañana estaremos recibiendo la Tora. Una Tora que es el corazón y el alma del pueblo judío.Una Tora que es nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro.
Shabat Shalom veJag Shavuot Sameaj!!!!!!   שבת שלום וחג שמח



Pentecostés
Mireia Bonilla - Ciudad del Vaticano-

En la Solemnidad de Pentecostés, celebrada en la Plaza de San Pedro en el Vaticano, el Papa Francisco resaltó las cualidades que nos otorga el Espíritu Santo, concebido como “la fuerza divina que cambia el mundo”, una fuerza que, como «un viento que sopla fuertemente», “cambia la realidad” y sobre todo, “cambia los corazones”, expresó el Papa durante su homilía en la Santa Misa, e invitó a invocar al Espíritu a nuestros ambientes, antes de nuestras actividades. El Papa Francisco, centrando su reflexión en el pasaje del libro de los Hechos de los Apóstoles, explica que los discípulos - que al principio estaban llenos de miedo, atrincherados con las puertas cerradas también después de la resurrección del Maestro - “son transformados por el Espíritu” y, como anuncia Jesús en el Evangelio de hoy, “dan testimonio de él”. “De vacilantes pasan a ser valientes” - afirmó el Papa – “porque el Espíritu cambió sus corazones.  Pero también es el “Espíritu” el que “libera los corazones cerrados por el miedo y vence las resistencias” continuó Francisco, de modo que - a quien se conforma con medias tintas – “le ofrece ímpetus de entrega”. También “ensancha los corazones estrechos”, “anima a servir a quien se apoltrona en la comodidad”, “hace caminar al que se cree que ya ha llegado” y “hace soñar al que cae en tibieza”.A veces necesitamos un cambio verdadero - dijo el Papa - sobre todo “cuando estamos hundidos, cuando estamos cansados por el peso de la vida, cuando nuestras debilidades nos oprimen, cuando avanzar es difícil y amar parece imposible”. Y es en ese momento cuando el Espíritu actúa como un “fuerte “reconstituyente”: “es él, la fuerza de Dios”, expresó el Santo Padre, que “llega también a las situaciones más inimaginables”.

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