POR ROBERTO BOSCA, HISTORIADOR
El 30 de diciembre de
1993 y 16 de Tevet de 5754 fue firmado el Acuerdo Fundamental entre Israel y la Santa Sede , puesto que
ésta, prudente en la materia, había sido renuente a un reconocimiento del nuevo
Estado.
El acto tenía un efecto
declarativo, pero implicaba un valor altamente moral y político. Además de la
carga de prejuicios y desencuentros ,Roma entendía que reconocer un Estado
judío era tomar partido en contra de los palestinos y el mundo árabe,
vulnerando su neutralidad, donde además vivían una multitud de fieles
cristianos.
Otro nudo gordiano era
el status de la ciudad de Jerusalén,reclamada
como lugar sagrado por cristianos, musulmanes y judíos, un delicadísimo issue aún pendiente.
Debido a su categoría
política, la existencia del Estado de Israel fue un tema apartado en el trámite
de la declaración Nostra Aetate, mediante la cual el Concilio Vaticano II dio
un giro de ciento ochenta grados en sus complicadas relaciones con los judíos.
Pero gradualmente se produjo una maduración de facto que abrió el camino para
un reconocimiento de jure. En su carta apostólica Redemptionis Anno de 1985,
sobre Jerusalén, Juan Pablo II miró al judaísmo
como una unidad de pueblo, tierra y Estado constituida
de un patrimonio de historia y de fe. El acuerdo de quince artículos y un
protocolo adicional fue rubricado por Claudio Celli, secretario para las
relaciones con los Estados, y Yossi Beilin, viceministro de asuntos exteriores.
Ambas partes se
comprometieron a una cooperación en la lucha contra todo tipo de racismo
(incluido el antisemitismo) y de intolerancia religiosa, y en la promoción de
la comprensión mutua entre los pueblos.
El acuerdo crea también
una comisión para arreglar los problemas pendientes. El primer embajador
israelí ante la Santa Sede
sería un argentino: Shmuel
Hadas, quien luego de las negociaciones que llevaron a normalizar las
relaciones con España fue nombrado también en ese país y luego de su retiro se
consagró a difundir la importancia de las religiones en la paz internacional. Sobre
este tema tendría ocasión de participar de distintas actividades en importantes
centros académicos de diversas partes del mundo, incluida la Universidad Austral.
Como un eco de esa
misión, el papa Francisco dio a conocer su mensaje del día mundial de la paz,
que fundamenta en la fraternidad. En su postrera intervención en la Universidad de la Santa Cruz , en Roma,
Hadas presentó esa fraternidad
como una consecuencia de la filiación divina e n una pieza que se constituiría en un verdadero legado: “El
judaísmo y el cristianismo se encuentran en el mismo concepto de persona como
fundamento de todo el orden social, creada a imagen y semejanza de Dios: la paternidad común de la humanidad autoriza el concepto radical de
la igualdad de
todos los seres humanos en dignidad y derechos”.

No hay comentarios:
Publicar un comentario