miércoles, 30 de octubre de 2019

UN SINGULAR INTERCAMBIO EN EL DIÁLOGO JUDEO-CRISTIANO



CAMINO DE LAS RELACIONES RELIGIOSAS CON EL JUDAÍSMO

El contexto del tema elegido para esta Comunicación, es la importancia de las relaciones religiosas entre la Iglesia Católica y el Judaísmo a partir el Concilio Vaticano II que han ido creciendo, de más en más; diálogos y gestos han ido cimentando el mutuo conocimiento y respeto.
En una publicación argentina, que contó con la participación del Cardenal Jorge M. Bergoglio a cargo del primer capítulo  y, como Papa Francisco, en el prefacio ; el Cardenal Jorge M. Mejía  y Norberto Padilla  presentan hitos de estas relaciones con el Judaísmo en el mundo y en nuestro país.
La novedad en esta interrelación es la que tuvo lugar, a fines del 2015, cuando judíos ortodoxos respondieron a un documento de la Comisión Pontificia para las Relaciones Religiosas con el Judaísmo, en adelante La Comisión. Los textos se encuentran en internet.


A.      EL INTERCAMBIO COMO ACONTECIMIENTO
El 10 de diciembre de 2015, La Comisión, presidida por el Cardenal Kurt Koch, presentó la “Reflexión sobre cuestiones teológicas en torno a las relaciones entre Católicos y Judíos en el 50 aniversario de “NOSTRA AETATE” (N°.4)”, con el nombre: “LOS DONES Y LA LLAMADA DE DIOS SON IRREVOCABLES” (Rm11:29).  En adelante: “La Reflexión”.
En el mismo mes y año, en un histórico documento redactado por veinticinco rabinos ortodoxos y firmado por más de dos mil rabinos ortodoxos, el mundo judío ortodoxo responde al documento del Vaticano y reconoce al cristianismo como “parte del plan de Dios para la humanidad”.
El texto judío, publicado en español, es una Declaración del 3-12-2015 con un  título  en inglés cuya traducción es: Relaciones Judío-Cristianas – Desafíos y Cuestiones en el Diálogo Judeo-Cristiano, y un subtítulo: Para hacer la voluntad de nuestro Padre en el Cielo: hacia una asociación entre judíos y cristianos. En adelante: La Respuesta.
El texto completo, con los nombres de los 25 rabinos firmantes y con las notas, fue publicado, el 31-01-2015, en el sector Declaraciones / Judías del sitio web del ICCJ – International Council of Christians and Jews del cual es miembro la Confraternidad Argentina Judeo Cristiana. 
El texto de La Respuesta también fue publicado el 1-01-2016, en la página del Centro de Estudios de Estudios Judeo-Cristianos del Arzobispado de Madrid.  Una página independiente destacó el valor de la Declaración, con la célebre imagen del Papa Francisco en el Muro de los Lamentos con dos argentinos, el Rabino Abraham Skorka y el legislador Omar Abboud.
El 30 de agosto de 2017, tuvo lugar la presentación al Papa Francisco de la Declaración “Entre Jerusalén y Roma”, en adelante La Declaración, que contó con el consenso unánime de tres importantes organizaciones del judaísmo ortodoxo internacional: la Conferencia de Rabinos Europeos, el Consejo Rabínico de América y la Comisión del Gran Rabinato de Israel. La noticia de la celebración de este nuevo hito figura en la versión en español del sitio del Consejo Internacional Judeo-Cristiano,  y el texto completo de la Declaración judía fue publicada en inglés en ese mismo sitio.           
Dicha noticia elogia al documento católico, aquí La Reflexión, y al sorprendente documento judío, aquí La Respuesta.
La Declaración fue objeto de estudio entre católicos y judíos en el XV Encuentro de la Comisión Bilateral de las Delegaciones del Gran Rabinato de Israel y La Comisión.  La reunión bilateral se realizó en Jerusalén, en  noviembre/2017 - MarCheshvan/5778; y emitió una reflexión que explicita puntos importantes de La Declaración y de La Reflexión.

B.      LOS PROTAGONISTAS DEL RECONOCIMIENTO
LA REFLEXIÓN.
En el prefacio de La Reflexión se comenta que Nostra Aetate 4 presentó la relación entre la Iglesia Católica y el Pueblo Judío en un nuevo marco teológico, y que la propuesta es repasar con gratitud todos los logros alcanzados durante las últimas décadas en las relaciones Judío-Católicas, y ofrecer un nuevo estímulo para el futuro, destacando la naturaleza especial de esta relación, dentro del ámbito del diálogo interreligioso. El texto no constituye un documento magisterial sino sólo una reflexión sobre temas teológicos actuales que pretende ser un punto de partida para un ulterior desarrollo de un pensamiento teológico, en vistas a enriquecer e intensificar la dimensión teológica del diálogo Judío-Católico.
La Reflexión examina cuestiones teológicas, que podríamos considerar en términos de polaridades, tales como la relación entre la Antigua y Nueva Alianza, la relación entre la universalidad de la salvación en Jesucristo y la perennidad de la Alianza de Dios con Israel, y el mandato de la Iglesia de evangelizar en relación a la promesa irrevocable de Dios con el Judaísmo.
La Reflexión expresa un “realineamiento” de la teología cristiana, no solo respecto de la relación de la iglesia con el Judaísmo sino de la comprensión de su propia identidad, fe y misión. Es, a la vez, una invitación a pensar con audacia y discernimiento la articulación de este nuevo paradigma, que aún no está definida. 

LA RESPUESTA.
En La Respuesta, es la primera vez que los judíos hacen un reconocimiento de este tipo a la religión cristiana, motivado por el reconocimiento realizado por La Reflexión.
Los rabinos ortodoxos reconocen que ambas confesiones deben trabajar juntas sin que esta “asociación” minimice “las diferencias entre las dos comunidades”. Destacan la oportunidad histórica de trabajar juntos judíos y cristianos, después de 70 años de la Shoah, y de las enseñanzas oficiales e irrevocables de la Iglesia Católica sobre el judaísmo: su repudio al antisemitismo, la afirmación de la Alianza eterna, de la relación única al llamarlos "nuestros hermanos mayores" y "nuestros padres en la fe", el lugar único de la Torá en la revelación y redención.
La noticia del arzobispado madrileño expresa que el documento fue redactado por veinticinco destacados rabinos ortodoxos de Israel, Estados Unidos y Europa, según información del Rabino David Rosen, director de Asuntos Interreligiosos del American Jewish Committee, quien, en ronda de prensa junto al cardenal Kurt Koch, subrayó que La Reflexión revela los avances en las directrices conciliares y un profundo reconocimiento del lugar de la Torá en la vida del pueblo judío.

LA DECLARACIÓN / COMISIÓN BILATERAL
La importancia de La Declaración reside en su naturaleza “oficial” de haber sido adoptada por tres grandes organizaciones ortodoxas judías de Israel, Europa y Estados Unidos.
La Respuesta del 2015 había provocado reservas y los obstáculos al diálogo se debían a razones históricas más que teológicas. El documento unificado de la ortodoxia judía, publicado en agosto de 2017, es, realmente, representativo.
En la presentación de La Declaración, Rosen recordó que, ya en el año 2000, un documento concerniente a las nuevas relaciones entre el cristianismo y el judaísmo, “Dabru Emet” (“Decid la verdad”), firmado por rabinos e intelectuales de todas las ramas del judaísmo, había contado solo con una minoría ortodoxa y no habían podido llegar a un acuerdo total hasta el presente.
La Declaración que es una respuesta a Nostra Aetate, incorporó algunas expresiones de La Respuesta de 2015, y fue asumida por la reflexión de la Comisión Bilateral.

C.      CONTENIDO DEL SINGULAR INTERCAMBIO
I.       LA REFLEXIÓN CATÓLICA
En el punto Nº 1 de La Reflexión se puede apreciar una síntesis del impacto de Nostra Aetate en las relaciones con el Judaísmo, una constatación de la evolución de Nostra Aetate hasta Evangelii Gaudium (250-254), que pone de relieve el cuidadoso seguimiento de las relaciones con el Judaísmo: hitos, documentos, gestos, así como la creación y continuidad de los dos diálogos oficiales de la Pontificia Comisión.
Destaco el conjunto de hitos, documentos o gestos en el camino del diálogo con el Judaísmo, registrando los números de párrafos entre paréntesis:
        Declaración "Nostra Aetate" (nº 4) documento conciliar, origen y fundamento para las relaciones entre Judíos y Cristianos. 1965 (1-2)
        Pablo VI estableció La Comisión. Oct/1974 (3)
        Primer documento oficial de La Comisión: "Pautas y sugerencias para la aplicación de la Declaración Conciliar Nostra Aetate (Nº.4)". Dic/1974 (4)
        Segundo documento de La Comisión "Notas para una correcta presentación de los Judíos y el Judaísmo en la predicación y la catequesis en la Iglesia Católica Romana".1985 (5)
        Tercer documento de La Comisión: "Nosotros recordamos: una reflexión sobre la Shoah".1998 (6)
        Documento de la Pontificia Comisión Bíblica: "El Pueblo Judío y sus Escrituras Sagradas en la Biblia Cristiana".2001 (7)
        El diálogo de los encuentros personales y gestos, iniciado por Pablo VI, continuado por los pontificados de Juan Pablo II y Benedicto XVI, fue intensificado por Francisco. Todos viajaron a Tierra Santa y los tres últimos visitaron importantes sinagogas y campos de concentración. 1963-2014 (8)
        Se estableció un organismo judío como representante de las multiformes tradiciones judías y como interlocutor del diálogo con la Santa Sede. El Comité Judío Internacional para Consultas Interreligiosas (IJCIC: International Jewish Committee on Interreligious Consultations). Desde la primera conferencia conjunta realizada en París, se sucedieron reuniones en modo regular organizadas por el Comité Internacional de Enlace Católico-Judío (ILC: International Catholic-Jewish Liaison Committee) entre el IJCIC y La Comisión. Celebraron en Paris, los 40 años de diálogo institucional y de lazos amistosos y estables.  1970/1971/2011 (9-10)
        Con la visita de Juan Pablo II a Israel comenzó la conversación institucional entre La Comisión y el Gran Rabinato de Israel con los dos Rabinos Jefes de Jerusalén (uno ashkenazi y otro sefardita que alternan la presidencia). La primera reunión se organizó en Jerusalén, a los dos años y, desde entonces, las reuniones se sucedieron, cada año, alternadamente, en Roma y Jerusalén, publicando declaraciones conjuntas. Participan obispos, sacerdotes y rabinos, los temas son estudiados desde una perspectiva religiosa.  2000/2002-2015 (11)
        La Comisión busca la apertura hacia todas las corrientes del Judaísmo y todas las organizaciones. Se esfuerza por crear dentro de la Iglesia Católica oportunidades de diálogo con el Judaísmo y apoyar a las Conferencias Episcopales en la promoción del diálogo Judío-Católico. En Europa se celebra el "Día del Judaísmo". Cristianos y Judíos son interdependientes, y el diálogo mutuo  no es una opción sino un deber.

CUESTIONES Y DESAFÍOS
Entre los puntos Nº 2 y Nº 6 de La Reflexión se presentan cinco cuestiones, enumeradas aquí para mayor identificación, que son consideradas en profundidad, bajo una mirada teológica, resolviendo polaridades.

I.       El estatuto teológico del diálogo Judeo-Cristiano lo distingue del diálogo interreligioso. Es diálogo con sus raíces, a pesar de la diferente comprensión de Jesús, clave de lectura del Antiguo y Nuevo Testamento para los cristianos, y del antagonismo teológico que comenzó a disolverse en el Concilio Vaticano II. El abandono de la teología de la sustitución, y la afirmación de la continuidad de la elección divina por el pueblo de Israel permitió un diálogo judeo-cristiano constructivo, que determina la relación con los otros credos.

II.      La revelación en la historia como la Palabra de Dios manifiesta el plan de salvación que no se anula por la infidelidad humana, judíos y cristianos tienen como fundamento al único Dios de la Alianza. La Torá y Cristo son el lugar de la presencia de Dios en el mundo, tal como esta presencia se celebra en el culto de las respectivas comunidades. Los judíos tienen su unidad en la Torá y los cristianos en Jesucristo, en quien la Iglesia representa el cumplimiento de las promesas. Esto no significa que Israel, al no haber alcanzado ese cumplimiento, no puede considerarse más Pueblo de Dios.

III.    La relación entre el Antiguo y Nuevo Testamento como entre la Antigua y Nueva Alianza se basa en el concepto de que cada una de las diferentes Alianzas del Antiguo Testamento fue incluyendo a la anterior y la interpreta de un modo nuevo. Dios es el mismo autor de ambos Testamentos y hay una íntima unidad (San Agustín y Dei Verbum). Paralelamente, se desarrollaron dos lecturas de la Biblia, interdependientes, tras la destrucción del Templo en el 70 dC: los judíos reinterpretaron la Alianza y el Cristianismo abrió la dimensión de la Alianza a toda la creación y humanidad, universalizó la acción salvífica en la Alianza no revocada con Israel y definitiva en Cristo.
IV.     La universalidad de la salvación en Jesucristo y la Alianza irrevocable de Dios con Israel no se contradicen porque no puede haber dos caminos o dos vías paralelas diferentes de la salvación de Dios. ¿Cómo combinarlas? Es fe de la Iglesia que Cristo es Salvador para todos, de los gentiles y de los judíos. Por consiguiente, no puede haber dos caminos de salvación, ya que Cristo, además de los Gentiles, es también el Redentor de los Judíos (n°37). Con los judíos no afrontamos el esfuerzo misionero, la expectativa es el Misterio de la obra de Dios y su culminación en la unidad de todos. Nostra Aetate no explicitó la perduración de la Alianza. Juan Pablo II, en 1980, en el discurso a la comunidad judía de Maguncia – Alemania, acuñó la expresión: la Antigua Alianza nunca ha sido revocada por Dios. Esta convicción fue recogida por el Catecismo de la Iglesia Católica (121).

IV.     El mandato de la Iglesia de evangelizar está condicionado por la promesa irrevocable de Dios con el Judaísmo. No obstante, los cristianos están llamados a dar testimonio de  su fe en la persona de Jesucristo. La Iglesia de la Nueva Alianza está formada por judíos y gentiles. El Pueblo de la Alianza de Israel está orientado hacia el Pueblo de Dios de la Nueva Alianza (LG 16).


La Reflexión plantea desafíos respecto al enriquecimiento del mutuo conocimiento, a la difusión del diálogo, al compromiso común en la lucha por la paz y contra la discriminación, y al testimonio conjunto de judíos y cristianos en la caridad que será bendición para el mundo. (n° 7)

II - LA RESPUESTA

Destaco dos afirmaciones importantes transcriptas en forma textual y parcia l:
Ahora que la Iglesia Católica ha reconocido la Alianza eterna entre D-s e Israel, nosotros los judíos podemos reconocer la validez constructiva permanente del cristianismo como nuestro socio en la redención del mundo, sin ningún temor de que esto sea explotado con fines misioneros (proselitismo). “Ya no somos enemigos, sino socios inequívocos en la articulación de los valores morales esenciales para la supervivencia y el bienestar de la humanidad". [4] Ninguno de nosotros puede lograr por sí solo la misión de D-s en este mundo. (3)
En el pasado, las relaciones entre los cristianos y los judíos a menudo fueron vistas a través de la conflictiva relación de Esaú y Jacob. Pero el rabino Naftali Zvi Berliner (Netziv) ya entendió al final del siglo XIX que los judíos y los cristianos están destinados por D-s para ser socios de amor: "En el futuro, cuando los hijos de Esaú sean movidos por el espíritu puro para reconocer al pueblo de Israel y sus virtudes, nosotros también seremos movidos a reconocer que Esaú es nuestro hermano. (4)

PLANTEOS Y NOVEDADES

La Respuesta presenta, en la introducción y el primer párrafo, la polaridad entre el llamado a ser socios y el fracaso de enemistad y antisemitismo.
Luego, subraya la relación única entre cristianos y judíos, siguiendo la tradición judía:
        El cristianismo pasa de ser considerado un error a ser reconocido como el resultado de la voluntad divina y un don para las naciones.
        La separación de judíos y cristianos deja de ser tenida como separación de enemigos para ser afirmada como separación de socios.
        La Biblia judía fue aceptada por cristianos como revelación divina, profesando la fe en la soberanía de la divina providencia.
        El reconocimiento que, AHORA, realiza la Iglesia Católica de la Alianza eterna de Dios con Israel, hace posible a los judíos el reconocimiento del valor permanente del cristianismo como socio en la redención sin temor al proselitismo.
        Judíos como cristianos tenemos una misión de alianza común para perfeccionar el mundo. Sus conflictivas relaciones, cambiarán para para ser socios de amor.
        Judíos y cristianos, tenemos más cosas en común que las que nos dividen: el monoteísmo ético de Abraham; y elementos esenciales de la religión.
        No se minimizan las diferencias actuales.
        En la imitación de Dios, judíos y cristianos deben ofrecer modelos de servicio, amor incondicional y santidad, desempeñando juntos un papel activo en la redención del mundo.

III - LA DECLARACIÓN – COMISIÓN BILATERAL

La Comisión Bilateral, en su XV encuentro, asumió las afirmaciones de La Declaración judía en un texto final que contiene 10 puntos.
Si las comparamos con las expresiones de La Respuesta, estamos ante  afirmaciones más escuetas pero que expresan un importante clima de mutua confianza mutua.
Mientras La Respuesta dialogaba con La Reflexión y destacaba el discurso de Juan Pablo II en Maguncia, La Declaración vuelve a la fuente de las relaciones judeo-católicas y dialoga con Nostra Aetate.
En la reflexión de la Comisión Bilateral que estudió y asumió La Declaración, se cita también, por parte de la delegación católica, a La Reflexión para destacar el lugar único del diálogo con el Judaísmo por ser diálogo con las raíces.
La reflexión conjunta de la Comisión Bilateral se refiere, en los dos primeros puntos, a actividades iniciales y fraternales del encuentro, a informes sobre la situación de cristianos en el Medio Oriente, y a la apertura de las deliberaciones. En los siguientes puntos del 3 al 10 trata sobre:
        la relación de socios entre judíos y católicos; La
        el vínculo único por la elección divina y el diálogo único por su naturaleza;
        el paso del escepticismo judío al reconocimiento de la auténtica y sincera transformación de la Iglesia y de los gestos que contribuyeron a este aprecio;
        la asociación para trabajar por un mundo más justo;
        el imperativo común teológico y moral para trabajar por el Reino de los Cielos en esta Tierra;
        el repudio a la instrumentalización de la religión y la obligación de preservar la santidad y dignidad de la vida, la religión no debe ser parte del problema sino que debe ser parte de la solución.
        la necesidad de difundir los logros en las relaciones judeo-católicas en el nivel superior de educación y en los medios; y,
        el agradecimiento por la fraternidad alcanzada.
Se destacan algunas frases:
1.       «a pesar de las diferencias teológicas irreconciliables, los judíos vemos a los católicos como nuestros socios, aliados cercanos, amigos y hermanos en nuestra búsqueda mutua de un mundo mejor bendecido con paz, justicia social y seguridad»; y, el lado católico afirmó que «El patrimonio de la fe, compartido por católicos y judíos, es muy capaz de sustentar un compromiso común al servicio de la humanidad».
2.       la reflexión católica destacó «… que el vínculo que la Iglesia reconoce con Israel sobre la base de la elección divina es único, y tan fuerte que el documento de la Comisión para las Relaciones Religiosas con los Judíos, “Los Dones y la Llamada de Dios son Irrevocables”, publicado con motivo del quincuagésimo aniversario de la Declaración Nostra Aetate (10 de diciembre de 2015), no duda en afirmar:’ El diálogo con el judaísmo ocupa una posición única para los cristianos; el cristianismo está vinculado, por sus raíces, al judaísmo, como a ninguna otra religión”.
3.       «muchos líderes judíos eran escépticos acerca de la sinceridad de las propuestas de la Iglesia a la comunidad judía, debido a la larga historia del antijudaísmo cristiano”. Sin embargo, «con el tiempo, ha quedado claro que la transformación en las actitudes y enseñanzas de la Iglesia no sólo es sincera sino también cada vez más profunda, y estamos entrando en una era de creciente tolerancia, respeto mutuo y solidaridad entre los miembros de nuestras respectivas religiones». Se destacaron la contribución del Papa San Juan Pablo II, apoyándose en el papel pionero del Papa San Juan XXIII, y el establecimiento de relaciones bilaterales entre la Santa Sede y el Estado de Israel en 1993.

D.      APORTES PARA PENSAR ESTE INTERCAMBIO

La Reflexión provocó varias reacciones y debates como los artículos del canadiense Jean Duhaime ya citado , el de Jean Massonnet publicado en un libro de la edición francesa de COMMUNIO , y, el de Ignacio Pérez del Viso SJ, recientemente publicado.
Constituye un particular aporte al tratamiento de este intercambio, un artículo, posterior a La Reflexión y La Respuesta, de Joseph Ratzinger – Benedicto XVI, publicado en la edición argentina de COMMUNIO, con un prólogo del Cardenal Kurt Koch.
No comentaron La Respuesta ni La Declaración, el Papa emérito, J. Duhaime ni Pérez del Viso. 

Básicamente, plantearé la tesis del Papa emérito, intercalando algunos comentarios de otros autores y míos.

La Tesis de Benedicto XVI.
El Cardenal Koch explica que la enseñanza de Benedicto XVI es una respuesta importante a la invitación de La Comisión, en La Reflexión, a un diálogo teológico más profundo entre la Iglesia Católica y el Judaísmo.
En el título de su artículo, Benedicto se aparta de la traducción común de Rm 11,29, cambiando el término  “irrevocable” por “sin remordimiento”.  Si bien no explica el motivo del cambio, está implícito en su análisis, y vuelve a incluir la expresión, al final del mismo. La traductora, Cecilia M. Di Ció, explica, en nota, que “sin remordimiento” corresponde al texto original griego de Pablo. Benedicto plantea, desde el inicio, una objeción de lenguaje que desarrollará a lo largo del artículo. El término “irrevocable” no es muy apropiado para explicar la permanencia inalterable de la elección de Dios por Israel en un proceso dinámico.
Benedicto diferencia Judaísmo del Antiguo Testamento y enseña que hubo dos respuestas a la caída del Templo de Jerusalén, al fracaso de Bar Kochba, y al consecuente exilio de Israel: el Judaísmo y el Cristianismo que reivindicaban la continuidad de Israel; estos dos caminos continuaron desarrollándose en un diálogo polémico.
La identidad cristiana se ha reflejado en los textos del NT que hacen referencia a los textos del “Antiguo Testamento”, la Biblia de Israel, a la que suman los libros de la Biblia Griega. Los interpreta desde Jesucristo.
El Judaísmo, formuló de manera fundamental, en la Mishná y el Talmud, su forma de leer e interpretar las Sagradas Escrituras. Judaísmo y cristianismo poseen un libro sagrado que les es común.
Marción, a mitad del siglo II, pretendió destruir esta unidad en dos religiones opuestas con dos deidades distintas. Fue excomulgado, aunque la tentación marcionista reaparece en la historia de la Iglesia. La condena a Marción conllevó la afirmación de que la fe de Abraham es también la fe de los cristianos, y la oposición de interpretaciones: para los judíos Jesús no es el Mesías porque no trajo la paz, para los cristianos hay una nueva interpretación de las Sagradas Escrituras, una nueva forma de adoración a Dios y una Nueva Alianza. Cristo es el punto de transición y legitimación de la interpretación.
En este punto, es importante el matiz que aporta Jean Duhaime : Por otra parte, reivindicar “el pleno cumplimiento” en Cristo de las promesas hechas a Israel es una interpretación posible en la fe, pero debe ser calificada por la diferenciación que hace el Nuevo Testamento entre el “ya” de Jesucristo y el “todavía no” del despliegue en plenitud del Reino de Dios inaugurado en Jesús.
En este mismo sentido, expresa Ignacio Pérez del Viso SJ que la formulación “Esto no quiere decir que Israel ya no deba ser considerado el Pueblo de Dios por no haber realizado ese cumplimiento”(Los dones 23),  puede parecer satisfactoria desde un punto de vista cristiano, pero no desde el judaísmo. En realidad, nadie ha llegado al pleno cumplimiento de las promesas, ya que todos caminamos hacia la Tierra Prometida. Al mismo tiempo, los que viven un acto de amor están alcanzando ya el cumplimiento de las promesas.
Mientras el Judaísmo privilegia los libros de la Torá, relegando a un papel secundario los Profetas (Nebiim) y los libros sapienciales y salmos (Ketubim), los cristianos interpretan todo el AT en conjunto como profecía.
Benedicto afirma que Nostra Aetate ha brindado un marco de referencia válido para el nuevo tratado De Iudaeis, y que La Reflexión resume, de modo autoritativo, el desarrollo de las relaciones entre católicos y judíos, en dos afirmaciones:
a)       La Teoría de la Sustitución debe ser rechazada porque supone que Israel dejó de ser portador de las promesas, “fue” su pueblo predilecto (Benedicto pone como ejemplo litúrgico: la Oración de consagración del género humano al Sagrado Corazón).
b)      El Concepto de Alianza nunca revocada se apoya en Romanos 9-11. 
Benedicto sostiene que las dos afirmaciones son correctas aunque imprecisas y deben ser analizadas con sentido crítico, porque no ha existido una teoría de la sustitución como tal, y, tampoco, ha sido uniforme la teología respecto del lugar propio de Israel en la historia.
Destaca que dos temas impidieron excluir al pueblo judío de la promesa divina:
1.       Israel continúa siendo poseedor de las Sagradas Escrituras.
2.       San Pablo y el Apocalipsis hablan de que todo Israel será salvado, agregando Ap 7,9: así como una enorme muchedumbre como representación del mundo pagano. Esta perspectiva “escatológica” es forma de tiempo presente.
La Respuesta trae el tema de que Esaú y Jacob, habiendo sido figura de la enemistad entre cristianos y judíos, se unirán cuando, movidos por el espíritu, se reconozcan unos y otros.
Un teólogo judío tucumano A.Yoel Ben Arye publicó su tesis sobre la salvación de las dos casas de Israel y los gentiles, en base a una particular relectura del Nuevo Testamento y de los textos paulinos, para conformar una plataforma de diálogo, tal como comenta en la contratapa el Rabino Dr. Abraham Skorka. 
Ben Arye plantea la alternativa de que judíos y cristianos pudieran estar en lo cierto cuando se identifican con el Verdadero Israel y que los dos constituyan parte, desde la tesis que existe un solo pueblo de Israel que marcha por dos caminos de redención. Como los judíos se consideraban el único Israel (siendo Esaú separado y enemigo de Jacob), los cristianos desarrollaron la doctrina del reemplazo del Israel antiguo (Justino).   La tapa de su libro lleva la imagen del olivo con una rama injertada.
Duhaime opina que se debe reflexionar más sobre la articulación entre Israel y la Iglesia como “Pueblo de Dios” con la imagen de la Iglesia injertada en el olivo del Judaísmo (Rm13 o la expresión de Maguncia el Pueblo de Dios de la Antigua Alianza y el Pueblo de Dios de la Nueva Alianza (L.R.39). También cuestiona el objetivo no explicitado del “testimonio cristiano” hacia los  judíos. ¿cómo lo pueden tomar? El diálogo debe ser con absoluta confianza y renuncia a toda forma sutil de proselitismo.
Respecto del ejemplo litúrgico de Benedicto que supone “sustitución”, es importante, recordar el problema suscitado y las reacciones, cuando autorizó, 7-07-2007, a los lefebvristas y otros, como “rito extraordinario” del uso de la Versión de 1962 del Misal romano (“rito San Pío V”) autorizada por Juan XXIII y anterior a la reforma litúrgica conciliar; y por su modificación a la oración por los judíos del Viernes Santo de ese “rito extraordinario”, en contradicción con Nostra Aetate y con el nuevo Misal promulgado por Pablo VI en 1970, para el “rito ordinario”. Como consecuencia de las protestas suscitadas, Benedicto XVI publicó, el 4-02-2008, un texto de reemplazo de la oración del “rito extraordinario” que también motivó nuevas reacciones.
Benedicto dice que el Judaísmo no pudo devenir una religión más, entre otras, ya que en la Edad Media, el Papa debía velar por los judíos.
Respecto del análisis de la cuestión de la sustitución: Benedicto la enfoca en los elementos fundamentales y particulares; en la legislación cultual, el Templo y las grandes fiestas; así como en las leyes relativas a las personas: el Sábado, la circuncisión, la alimentación, la purificación; en los preceptos morales; el Mesías; y la tierra prometida.
En el análisis de estas realidades va demostrando que no hubo sustitución, sino otras formas de visión: 
        del culto en el templo, se pasó a una consideración dinámica de la historia de salvación;
        las leyes del culto de Israel, dejaron de ser problema al separarse la Iglesia de Israel;
        la ley moral del decálogo fue profundizada por la novedad de Cristo asumiendo todo dolor y culpa, y superada en la libertad interior del amor de quien se une a Cristo.
Respecto al Mesías.
Benedicto dice acerca de la cuestión del Mesías que Jesús se identificó más con la figura del Hijo del Hombre de Daniel unida a la del Siervo Sufriente del Deutero Isaías . El relato de Emaús debería darse como ejemplo de diálogo judeo-cristiano: una lectura del AT, del destino prefigurado del Crucificado y Resucitado, del poder de Dios que es paciencia y amor eficaz frente al mal.
Respecto de la tierra prometida.
La Carta a los Hebreos y la de Diogneto relativizan la realización de la tierra prometida en este mundo, los cristianos viven responsablemente hacia la tierra prometida. El exilio judío afirmó el monoteísmo; la diáspora, la misión; el sufrimiento de la minoría, el deseo de la recuperación de una patria; y la Shoá, el propósito y reconocimiento de un Estado propio.
El debate entre el politeísmo griego con la pretensión de universalización y el Dios único de Israel, que encontró su expresión en los “temerosos de Dios”; y el debate entre fe y razón, limitado por la atadura de Dios a un solo pueblo y su legislación; se resolvieron cuando ese Dios pudo ser reconocido por todos como su creador.

Respecto del análisis de la “Alianza nunca revocada” Benedicto dice que el núcleo de esta expresión debe ser tenido como correcto, pero, que en lo particular, requiere muchas precisiones y fundamentaciones. Afirma que es parte de la enseñanza eclesial porque, como aclaró La Reflexión, la expresión que no estaba explícita en Nostra Aetate fue acuñada por Juan Pablo II y recogida en el Catecismo (121). 
El teólogo Ben Arye también cita al Discurso de Juan Pablo II en la Sinagoga de Maguncia (Alemania) para mostrar su importante reconocimiento al rol del pueblo de Israel en el cumplimiento de la ley mosaica. 
Considero que ese discurso es clave del diálogo judeo-católico, comienza haciendo suya una frase de los obispos alemanes. "Quien se encuentra con Jesucristo, se encuentra con el Judaísmo", tiene expresiones conmovedoras sobre la herencia de Israel para los cristianos y “el destino y papel de vuestro pueblo entre los pueblos”.
Dice Benedicto que San Pablo, al enumerar los dones de Dios en Rm 4, habla de Alianzas y que “nuestra teología se equivoca cuando, generalmente, contempla la Alianza solo en singular o solo dentro del marco … entre la Antigua Alianza (primera) y Nueva Alianza”. Para el Antiguo Testamento, la Alianza es una realidad dinámica que se concreta en el desarrollo de una serie de Alianzas.
Duhaime opina que La Reflexión (n°32) se esfuerza por situar las Alianzas pero la lista y la secuencia parecen una elección estratégica para vincular la Nueva Alianza con la promesa de universalismo (Abraham-Moisés-Noé) y que La Reflexión evita el texto de Gálatas sobre las Alianzas porque descalifica la ley. Por un lado, la expresión “Antigua Alianza” carece de precisión y designa a veces a cierto número de alianzas del Antiguo Testamento, y otras veces, a alguna de ellas (alianza con Abraham, alianza con Israel por intermedio de Moisés, etc.). … Por lo tanto, hay mucho trabajo por hacer todavía para lograr una articulación satisfactoria de la relación entre la alianza “Antigua” y la Nueva Alianza en Jesucristo.
Pérez del Viso también dice que esas formulaciones sobre la articulación de Israel y la Iglesia son un poco vacilantes, y abre la cuestión a la relación con el Islam y otros credos, con la humanidad, planteando un camino de diálogo, si miramos lo recorrido es Antigua y si nos abrimos al futuro es Nueva. En realidad, sólo puede haber una única Alianza con toda la humanidad, vigente desde el Paraíso terrenal hasta el fin de los tiempos, mediante la cual Dios nos manifiesta su amor de padre y abraza como una madre a toda la gran familia humana. Esa Alianza o pacto o vínculo es también un diálogo.

Benedicto trata otros textos más.
Mateo y Lucas muestran que la alianza con David terminó por incumplimiento del hombre pero renacerá por iniciativa de Dios, su Reino no tendrá fin (Lc 1,33).
La Carta a los Gálatas diferencia el carácter de las Alianzas hechas con Abraham y con Moisés, la primera universal, incondicional, e irrevocable, y la segunda pausible de fracasar si no se cumplen las condiciones.
La Nueva Alianza aparece en varios profetas relacionada con el amor, ira y búsqueda de Dios.
Benedicto hace unas afirmaciones muy importantes, introduciendo el tema del dolor de Dios. Dice que el concepto de Alianza “no revocada” no alcanza para expresar el drama real de la historia entre Dios y los hombres. El amor de Dios es indestructible. …  no puede simplemente ignorar el “no” del hombre. Este “no” hiere a Dios y, por lo tanto, también, necesariamente, al hombre. … el obrar castigador de Dios se torna un sufrimiento para Él mismo. … Entre la culpa del hombre y la amenaza de la destrucción definitiva de la Alianza está el sufrimiento de Dios.
La Alianza, aparece, bajo el modelo oriental de gracias concedidas que se traduce por el término Testamento, como en la Carta a los Hebreos, en un nuevo nivel del amor, en una transformación de la Alianza del Sinaí en la Nueva Alianza sellada por la sangre de Jesús, cuyo amor supera a la muerte. La pregunta que separó los dos caminos: Judaísmo y Cristianismo es ¿cómo puede ser ahora vivida la Alianza?
La fórmula de la “Alianza nunca revocada” alcanza para una fase inicial del diálogo pero no resulta idónea para expresar con cierto grado de adecuación la dimensión de la realidad. 

Benedicto sugiere referir a dos palabras que expresan lo esencial: en relación a los judíos “Porque los dones y el llamado de Dios son sin remordimiento (irrevocables)” (Rm 11,29); en relación a todos: “Esta doctrina es digna de fe: Si hemos muerto con él, viviremos con él. Si somos constantes, reinaremos con él. Si renegamos de él, él también renegará de nosotros. Si somos infieles, él es fiel, porque no puede renegar de sí mismo” (2 Tim 2,11 ss).

E.      CONCLUSION

Creo que el intercambio entre La Reflexión y La Respuesta, asumidas en parte por La Declaración y por la Comisión Bilateral, manifiestan un salto cualitativo en el diálogo judeo-cristiano y han encaminado cuestiones de polaridades confrontativas, en un marco de respeto y reconocimiento mutuo.
La novedad e importancia de este intercambio teológico debe ser difundida en orden a profundizar la verdad que se hace evidente, teniendo en cuenta los aportes del Papa emérito y de otros estudios; como para responder al reciente pedido del Papa Francisco a los teólogos: sean capaces de dialogar con judíos y musulmanes. 
También será conveniente unirnos al deseo de Francisco expresado a los judíos que le presentaron La Declaración de 2017: … pueda el Eterno bendecir e iluminar nuestra colaboración para que juntos podamos acoger y ejecutar cada vez mejor sus proyectos, «proyectos de paz y no de desgracia», para «un porvenir de esperanza» (Jeremías 29, 11).
Parafraseando a Ignacio Pérez del Viso SJ que realizó un comentario al reciente pedido papal, la teología contextual requiere la libertad teológica y vivir la riqueza de las verdades teológicas sin convertirlas en grietas religiosas.
Decía Juan Pablo II en el tan citado discurso en Maguncia: En todo esto no se trata solamente de rectificar una falsa concepción religiosa del pueblo judío, que ha sido en parte causa de malentendidos y persecuciones en el curso de la historia, sino ante todo, del diálogo entre las dos religiones, que —con el Islam— debían dar al mundo la fe en el único, inefable Dios que nos interpela, y se proponen servirle en representación de todo el mundo.

Agosto de 2019
Gloria Williams de Padilla












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