CAMINO DE LAS RELACIONES RELIGIOSAS CON EL JUDAÍSMO
El contexto del tema elegido para esta Comunicación, es la
importancia de las relaciones religiosas entre la Iglesia Católica y el
Judaísmo a partir el Concilio Vaticano II que han ido creciendo, de más en más;
diálogos y gestos han ido cimentando el mutuo conocimiento y respeto.
En una publicación argentina, que contó con la participación
del Cardenal Jorge M. Bergoglio a cargo del primer capítulo y, como Papa Francisco, en el prefacio ; el
Cardenal Jorge M. Mejía y Norberto
Padilla presentan hitos de estas
relaciones con el Judaísmo en el mundo y en nuestro país.
La novedad en esta interrelación es la que tuvo lugar, a
fines del 2015, cuando judíos ortodoxos respondieron a un documento de la
Comisión Pontificia para las Relaciones Religiosas con el Judaísmo, en adelante
La Comisión. Los textos se encuentran en internet.
A. EL INTERCAMBIO
COMO ACONTECIMIENTO
El 10 de diciembre de 2015, La Comisión, presidida por el
Cardenal Kurt Koch, presentó la “Reflexión sobre cuestiones teológicas en torno
a las relaciones entre Católicos y Judíos en el 50 aniversario de “NOSTRA
AETATE” (N°.4)”, con el nombre: “LOS DONES Y LA LLAMADA DE DIOS SON
IRREVOCABLES” (Rm11:29). En adelante:
“La Reflexión”.
En el mismo mes y año, en un histórico documento redactado
por veinticinco rabinos ortodoxos y firmado por más de dos mil rabinos
ortodoxos, el mundo judío ortodoxo responde al documento del Vaticano y
reconoce al cristianismo como “parte del plan de Dios para la humanidad”.
El texto judío, publicado en español, es una Declaración del
3-12-2015 con un título en inglés cuya traducción es: Relaciones
Judío-Cristianas – Desafíos y Cuestiones en el Diálogo Judeo-Cristiano, y un
subtítulo: Para hacer la voluntad de nuestro Padre en el Cielo: hacia una
asociación entre judíos y cristianos. En adelante: La Respuesta.
El texto completo, con los nombres de los 25 rabinos
firmantes y con las notas, fue publicado, el 31-01-2015, en el sector
Declaraciones / Judías del sitio web del ICCJ – International Council of
Christians and Jews del cual es miembro la Confraternidad Argentina Judeo
Cristiana.
El texto de La Respuesta también fue publicado el 1-01-2016,
en la página del Centro de Estudios de Estudios Judeo-Cristianos del
Arzobispado de Madrid. Una página
independiente destacó el valor de la Declaración, con la célebre imagen del
Papa Francisco en el Muro de los Lamentos con dos argentinos, el Rabino Abraham
Skorka y el legislador Omar Abboud.
El 30 de agosto de 2017, tuvo lugar la presentación al Papa
Francisco de la Declaración “Entre Jerusalén y Roma”, en adelante La
Declaración, que contó con el consenso unánime de tres importantes
organizaciones del judaísmo ortodoxo internacional: la Conferencia de Rabinos
Europeos, el Consejo Rabínico de América y la Comisión del Gran Rabinato de
Israel. La noticia de la celebración de este nuevo hito figura en la versión en
español del sitio del Consejo Internacional Judeo-Cristiano, y el texto completo de la Declaración judía
fue publicada en inglés en ese mismo sitio.
Dicha noticia elogia al documento católico, aquí La
Reflexión, y al sorprendente documento judío, aquí La Respuesta.
La Declaración fue objeto de estudio entre católicos y
judíos en el XV Encuentro de la Comisión Bilateral de las Delegaciones del Gran
Rabinato de Israel y La Comisión. La
reunión bilateral se realizó en Jerusalén, en
noviembre/2017 - MarCheshvan/5778; y emitió una reflexión que explicita
puntos importantes de La Declaración y de La Reflexión.
B. LOS
PROTAGONISTAS DEL RECONOCIMIENTO
LA REFLEXIÓN.
En el prefacio de La Reflexión se comenta que Nostra Aetate
4 presentó la relación entre la Iglesia Católica y el Pueblo Judío en un nuevo
marco teológico, y que la propuesta es repasar con gratitud todos los logros
alcanzados durante las últimas décadas en las relaciones Judío-Católicas, y
ofrecer un nuevo estímulo para el futuro, destacando la naturaleza especial de
esta relación, dentro del ámbito del diálogo interreligioso. El texto no
constituye un documento magisterial sino sólo una reflexión sobre temas
teológicos actuales que pretende ser un punto de partida para un ulterior
desarrollo de un pensamiento teológico, en vistas a enriquecer e intensificar
la dimensión teológica del diálogo Judío-Católico.
La Reflexión examina cuestiones teológicas, que podríamos
considerar en términos de polaridades, tales como la relación entre la Antigua
y Nueva Alianza, la relación entre la universalidad de la salvación en
Jesucristo y la perennidad de la Alianza de Dios con Israel, y el mandato de la
Iglesia de evangelizar en relación a la promesa irrevocable de Dios con el
Judaísmo.
La Reflexión expresa un “realineamiento” de la teología
cristiana, no solo respecto de la relación de la iglesia con el Judaísmo sino
de la comprensión de su propia identidad, fe y misión. Es, a la vez, una
invitación a pensar con audacia y discernimiento la articulación de este nuevo
paradigma, que aún no está definida.
LA RESPUESTA.
En La Respuesta, es la primera vez que los judíos hacen un
reconocimiento de este tipo a la religión cristiana, motivado por el
reconocimiento realizado por La Reflexión.
Los rabinos ortodoxos reconocen que ambas confesiones deben
trabajar juntas sin que esta “asociación” minimice “las diferencias entre las
dos comunidades”. Destacan la oportunidad histórica de trabajar juntos judíos y
cristianos, después de 70 años de la Shoah, y de las enseñanzas oficiales e
irrevocables de la Iglesia Católica sobre el judaísmo: su repudio al
antisemitismo, la afirmación de la Alianza eterna, de la relación única al llamarlos
"nuestros hermanos mayores" y "nuestros padres en la fe",
el lugar único de la Torá en la revelación y redención.
La noticia del arzobispado madrileño expresa que el
documento fue redactado por veinticinco destacados rabinos ortodoxos de Israel,
Estados Unidos y Europa, según información del Rabino David Rosen, director de
Asuntos Interreligiosos del American Jewish Committee, quien, en ronda de
prensa junto al cardenal Kurt Koch, subrayó que La Reflexión revela los avances
en las directrices conciliares y un profundo reconocimiento del lugar de la
Torá en la vida del pueblo judío.
LA DECLARACIÓN / COMISIÓN BILATERAL
La importancia de La Declaración reside en su naturaleza
“oficial” de haber sido adoptada por tres grandes organizaciones ortodoxas
judías de Israel, Europa y Estados Unidos.
La Respuesta del 2015 había provocado reservas y los
obstáculos al diálogo se debían a razones históricas más que teológicas. El
documento unificado de la ortodoxia judía, publicado en agosto de 2017, es,
realmente, representativo.
En la presentación de La Declaración, Rosen recordó que, ya
en el año 2000, un documento concerniente a las nuevas relaciones entre el
cristianismo y el judaísmo, “Dabru Emet” (“Decid la verdad”), firmado por
rabinos e intelectuales de todas las ramas del judaísmo, había contado solo con
una minoría ortodoxa y no habían podido llegar a un acuerdo total hasta el
presente.
La Declaración que es una respuesta a Nostra Aetate,
incorporó algunas expresiones de La Respuesta de 2015, y fue asumida por la
reflexión de la Comisión Bilateral.
C. CONTENIDO DEL
SINGULAR INTERCAMBIO
I. LA REFLEXIÓN
CATÓLICA
En el punto Nº 1 de La Reflexión se puede apreciar una
síntesis del impacto de Nostra Aetate en las relaciones con el Judaísmo, una
constatación de la evolución de Nostra Aetate hasta Evangelii Gaudium
(250-254), que pone de relieve el cuidadoso seguimiento de las relaciones con
el Judaísmo: hitos, documentos, gestos, así como la creación y continuidad de
los dos diálogos oficiales de la Pontificia Comisión.
Destaco el conjunto de hitos, documentos o gestos en el
camino del diálogo con el Judaísmo, registrando los números de párrafos entre
paréntesis:
• Declaración
"Nostra Aetate" (nº 4) documento conciliar, origen y fundamento para
las relaciones entre Judíos y Cristianos. 1965 (1-2)
• Pablo VI
estableció La Comisión. Oct/1974 (3)
• Primer
documento oficial de La Comisión: "Pautas y sugerencias para la aplicación
de la Declaración Conciliar Nostra Aetate (Nº.4)". Dic/1974 (4)
• Segundo
documento de La Comisión "Notas para una correcta presentación de los
Judíos y el Judaísmo en la predicación y la catequesis en la Iglesia Católica
Romana".1985 (5)
• Tercer
documento de La Comisión: "Nosotros recordamos: una reflexión sobre la
Shoah".1998 (6)
• Documento de
la Pontificia Comisión Bíblica: "El Pueblo Judío y sus Escrituras Sagradas
en la Biblia Cristiana".2001 (7)
• El diálogo de
los encuentros personales y gestos, iniciado por Pablo VI, continuado por los
pontificados de Juan Pablo II y Benedicto XVI, fue intensificado por Francisco.
Todos viajaron a Tierra Santa y los tres últimos visitaron importantes
sinagogas y campos de concentración. 1963-2014 (8)
• Se estableció
un organismo judío como representante de las multiformes tradiciones judías y
como interlocutor del diálogo con la Santa Sede. El Comité Judío Internacional
para Consultas Interreligiosas (IJCIC: International Jewish Committee on
Interreligious Consultations). Desde la primera conferencia conjunta realizada
en París, se sucedieron reuniones en modo regular organizadas por el Comité
Internacional de Enlace Católico-Judío (ILC: International Catholic-Jewish
Liaison Committee) entre el IJCIC y La Comisión. Celebraron en Paris, los 40
años de diálogo institucional y de lazos amistosos y estables. 1970/1971/2011 (9-10)
• Con la visita
de Juan Pablo II a Israel comenzó la conversación institucional entre La
Comisión y el Gran Rabinato de Israel con los dos Rabinos Jefes de Jerusalén
(uno ashkenazi y otro sefardita que alternan la presidencia). La primera
reunión se organizó en Jerusalén, a los dos años y, desde entonces, las
reuniones se sucedieron, cada año, alternadamente, en Roma y Jerusalén,
publicando declaraciones conjuntas. Participan obispos, sacerdotes y rabinos,
los temas son estudiados desde una perspectiva religiosa. 2000/2002-2015 (11)
• La Comisión
busca la apertura hacia todas las corrientes del Judaísmo y todas las
organizaciones. Se esfuerza por crear dentro de la Iglesia Católica
oportunidades de diálogo con el Judaísmo y apoyar a las Conferencias
Episcopales en la promoción del diálogo Judío-Católico. En Europa se celebra el
"Día del Judaísmo". Cristianos y Judíos son interdependientes, y el
diálogo mutuo no es una opción sino un
deber.
CUESTIONES Y DESAFÍOS
Entre los puntos Nº 2 y Nº 6 de La Reflexión se presentan
cinco cuestiones, enumeradas aquí para mayor identificación, que son
consideradas en profundidad, bajo una mirada teológica, resolviendo
polaridades.
I. El estatuto
teológico del diálogo Judeo-Cristiano lo distingue del diálogo interreligioso.
Es diálogo con sus raíces, a pesar de la diferente comprensión de Jesús, clave
de lectura del Antiguo y Nuevo Testamento para los cristianos, y del
antagonismo teológico que comenzó a disolverse en el Concilio Vaticano II. El
abandono de la teología de la sustitución, y la afirmación de la continuidad de
la elección divina por el pueblo de Israel permitió un diálogo judeo-cristiano
constructivo, que determina la relación con los otros credos.
II. La revelación
en la historia como la Palabra de Dios manifiesta el plan de salvación que no
se anula por la infidelidad humana, judíos y cristianos tienen como fundamento
al único Dios de la Alianza. La Torá y Cristo son el lugar de la presencia de
Dios en el mundo, tal como esta presencia se celebra en el culto de las
respectivas comunidades. Los judíos tienen su unidad en la Torá y los
cristianos en Jesucristo, en quien la Iglesia representa el cumplimiento de las
promesas. Esto no significa que Israel, al no haber alcanzado ese cumplimiento,
no puede considerarse más Pueblo de Dios.
III. La relación
entre el Antiguo y Nuevo Testamento como entre la Antigua y Nueva Alianza se
basa en el concepto de que cada una de las diferentes Alianzas del Antiguo
Testamento fue incluyendo a la anterior y la interpreta de un modo nuevo. Dios
es el mismo autor de ambos Testamentos y hay una íntima unidad (San Agustín y
Dei Verbum). Paralelamente, se desarrollaron dos lecturas de la Biblia,
interdependientes, tras la destrucción del Templo en el 70 dC: los judíos
reinterpretaron la Alianza y el Cristianismo abrió la dimensión de la Alianza a
toda la creación y humanidad, universalizó la acción salvífica en la Alianza no
revocada con Israel y definitiva en Cristo.
IV. La
universalidad de la salvación en Jesucristo y la Alianza irrevocable de Dios
con Israel no se contradicen porque no puede haber dos caminos o dos vías
paralelas diferentes de la salvación de Dios. ¿Cómo combinarlas? Es fe de la
Iglesia que Cristo es Salvador para todos, de los gentiles y de los judíos. Por
consiguiente, no puede haber dos caminos de salvación, ya que Cristo, además de
los Gentiles, es también el Redentor de los Judíos (n°37). Con los judíos no
afrontamos el esfuerzo misionero, la expectativa es el Misterio de la obra de
Dios y su culminación en la unidad de todos. Nostra Aetate no explicitó la
perduración de la Alianza. Juan Pablo II, en 1980, en el discurso a la
comunidad judía de Maguncia – Alemania, acuñó la expresión: la Antigua Alianza
nunca ha sido revocada por Dios. Esta convicción fue recogida por el Catecismo
de la Iglesia Católica (121).
IV. El mandato de
la Iglesia de evangelizar está condicionado por la promesa irrevocable de Dios
con el Judaísmo. No obstante, los cristianos están llamados a dar testimonio
de su fe en la persona de Jesucristo. La
Iglesia de la Nueva Alianza está formada por judíos y gentiles. El Pueblo de la
Alianza de Israel está orientado hacia el Pueblo de Dios de la Nueva Alianza
(LG 16).
La Reflexión plantea desafíos respecto al enriquecimiento
del mutuo conocimiento, a la difusión del diálogo, al compromiso común en la
lucha por la paz y contra la discriminación, y al testimonio conjunto de judíos
y cristianos en la caridad que será bendición para el mundo. (n° 7)
II - LA RESPUESTA
Destaco dos afirmaciones importantes transcriptas en forma
textual y parcia l:
Ahora que la Iglesia Católica ha reconocido la Alianza
eterna entre D-s e Israel, nosotros los judíos podemos reconocer la validez
constructiva permanente del cristianismo como nuestro socio en la redención del
mundo, sin ningún temor de que esto sea explotado con fines misioneros
(proselitismo). “Ya no somos enemigos, sino socios inequívocos en la
articulación de los valores morales esenciales para la supervivencia y el
bienestar de la humanidad". [4] Ninguno de nosotros puede lograr por sí
solo la misión de D-s en este mundo. (3)
En el pasado, las relaciones entre los cristianos y los
judíos a menudo fueron vistas a través de la conflictiva relación de Esaú y
Jacob. Pero el rabino Naftali Zvi Berliner (Netziv) ya entendió al final del
siglo XIX que los judíos y los cristianos están destinados por D-s para ser
socios de amor: "En el futuro, cuando los hijos de Esaú sean movidos por
el espíritu puro para reconocer al pueblo de Israel y sus virtudes, nosotros
también seremos movidos a reconocer que Esaú es nuestro hermano. (4)
PLANTEOS Y NOVEDADES
La Respuesta presenta, en la introducción y el primer
párrafo, la polaridad entre el llamado a ser socios y el fracaso de enemistad y
antisemitismo.
Luego, subraya la relación única entre cristianos y judíos,
siguiendo la tradición judía:
• El
cristianismo pasa de ser considerado un error a ser reconocido como el
resultado de la voluntad divina y un don para las naciones.
• La separación
de judíos y cristianos deja de ser tenida como separación de enemigos para ser
afirmada como separación de socios.
• La Biblia
judía fue aceptada por cristianos como revelación divina, profesando la fe en
la soberanía de la divina providencia.
• El
reconocimiento que, AHORA, realiza la Iglesia Católica de la Alianza eterna de
Dios con Israel, hace posible a los judíos el reconocimiento del valor
permanente del cristianismo como socio en la redención sin temor al
proselitismo.
• Judíos como
cristianos tenemos una misión de alianza común para perfeccionar el mundo. Sus
conflictivas relaciones, cambiarán para para ser socios de amor.
• Judíos y
cristianos, tenemos más cosas en común que las que nos dividen: el monoteísmo
ético de Abraham; y elementos esenciales de la religión.
• No se
minimizan las diferencias actuales.
• En la
imitación de Dios, judíos y cristianos deben ofrecer modelos de servicio, amor
incondicional y santidad, desempeñando juntos un papel activo en la redención
del mundo.
III - LA DECLARACIÓN – COMISIÓN BILATERAL
La Comisión Bilateral, en su XV encuentro, asumió las
afirmaciones de La Declaración judía en un texto final que contiene 10 puntos.
Si las comparamos con las expresiones de La Respuesta,
estamos ante afirmaciones más escuetas
pero que expresan un importante clima de mutua confianza mutua.
Mientras La Respuesta dialogaba con La Reflexión y destacaba
el discurso de Juan Pablo II en Maguncia, La Declaración vuelve a la fuente de
las relaciones judeo-católicas y dialoga con Nostra Aetate.
En la reflexión de la Comisión Bilateral que estudió y
asumió La Declaración, se cita también, por parte de la delegación católica, a
La Reflexión para destacar el lugar único del diálogo con el Judaísmo por ser
diálogo con las raíces.
La reflexión conjunta de la Comisión Bilateral se refiere,
en los dos primeros puntos, a actividades iniciales y fraternales del
encuentro, a informes sobre la situación de cristianos en el Medio Oriente, y a
la apertura de las deliberaciones. En los siguientes puntos del 3 al 10 trata
sobre:
• la relación de
socios entre judíos y católicos; La
• el vínculo
único por la elección divina y el diálogo único por su naturaleza;
• el paso del
escepticismo judío al reconocimiento de la auténtica y sincera transformación
de la Iglesia y de los gestos que contribuyeron a este aprecio;
• la asociación
para trabajar por un mundo más justo;
• el imperativo
común teológico y moral para trabajar por el Reino de los Cielos en esta
Tierra;
• el repudio a
la instrumentalización de la religión y la obligación de preservar la santidad
y dignidad de la vida, la religión no debe ser parte del problema sino que debe
ser parte de la solución.
• la necesidad
de difundir los logros en las relaciones judeo-católicas en el nivel superior
de educación y en los medios; y,
• el
agradecimiento por la fraternidad alcanzada.
Se destacan algunas frases:
1. «a pesar de
las diferencias teológicas irreconciliables, los judíos vemos a los católicos
como nuestros socios, aliados cercanos, amigos y hermanos en nuestra búsqueda
mutua de un mundo mejor bendecido con paz, justicia social y seguridad»; y, el
lado católico afirmó que «El patrimonio de la fe, compartido por católicos y
judíos, es muy capaz de sustentar un compromiso común al servicio de la
humanidad».
2. la reflexión
católica destacó «… que el vínculo que la Iglesia reconoce con Israel sobre la
base de la elección divina es único, y tan fuerte que el documento de la
Comisión para las Relaciones Religiosas con los Judíos, “Los Dones y la Llamada
de Dios son Irrevocables”, publicado con motivo del quincuagésimo aniversario
de la Declaración Nostra Aetate (10 de diciembre de 2015), no duda en afirmar:’
El diálogo con el judaísmo ocupa una posición única para los cristianos; el
cristianismo está vinculado, por sus raíces, al judaísmo, como a ninguna otra
religión”.
3. «muchos
líderes judíos eran escépticos acerca de la sinceridad de las propuestas de la
Iglesia a la comunidad judía, debido a la larga historia del antijudaísmo
cristiano”. Sin embargo, «con el tiempo, ha quedado claro que la transformación
en las actitudes y enseñanzas de la Iglesia no sólo es sincera sino también
cada vez más profunda, y estamos entrando en una era de creciente tolerancia,
respeto mutuo y solidaridad entre los miembros de nuestras respectivas
religiones». Se destacaron la contribución del Papa San Juan Pablo II,
apoyándose en el papel pionero del Papa San Juan XXIII, y el establecimiento de
relaciones bilaterales entre la Santa Sede y el Estado de Israel en 1993.
D. APORTES PARA
PENSAR ESTE INTERCAMBIO
La Reflexión provocó varias reacciones y debates como los
artículos del canadiense Jean Duhaime ya citado , el de Jean Massonnet
publicado en un libro de la edición francesa de COMMUNIO , y, el de Ignacio
Pérez del Viso SJ, recientemente publicado.
Constituye un particular aporte al tratamiento de este
intercambio, un artículo, posterior a La Reflexión y La Respuesta, de Joseph
Ratzinger – Benedicto XVI, publicado en la edición argentina de COMMUNIO, con
un prólogo del Cardenal Kurt Koch.
No comentaron La Respuesta ni La Declaración, el Papa
emérito, J. Duhaime ni Pérez del Viso.
Básicamente, plantearé la tesis del Papa emérito,
intercalando algunos comentarios de otros autores y míos.
La Tesis de Benedicto XVI.
El Cardenal Koch explica que la enseñanza de Benedicto XVI
es una respuesta importante a la invitación de La Comisión, en La Reflexión, a
un diálogo teológico más profundo entre la Iglesia Católica y el Judaísmo.
En el título de su artículo, Benedicto se aparta de la
traducción común de Rm 11,29, cambiando el término “irrevocable” por “sin remordimiento”. Si bien no explica el motivo del cambio, está
implícito en su análisis, y vuelve a incluir la expresión, al final del mismo.
La traductora, Cecilia M. Di Ció, explica, en nota, que “sin remordimiento”
corresponde al texto original griego de Pablo. Benedicto plantea, desde el
inicio, una objeción de lenguaje que desarrollará a lo largo del artículo. El
término “irrevocable” no es muy apropiado para explicar la permanencia
inalterable de la elección de Dios por Israel en un proceso dinámico.
Benedicto diferencia Judaísmo del Antiguo Testamento y
enseña que hubo dos respuestas a la caída del Templo de Jerusalén, al fracaso
de Bar Kochba, y al consecuente exilio de Israel: el Judaísmo y el Cristianismo
que reivindicaban la continuidad de Israel; estos dos caminos continuaron
desarrollándose en un diálogo polémico.
La identidad cristiana se ha reflejado en los textos del NT
que hacen referencia a los textos del “Antiguo Testamento”, la Biblia de
Israel, a la que suman los libros de la Biblia Griega. Los interpreta desde
Jesucristo.
El Judaísmo, formuló de manera fundamental, en la Mishná y
el Talmud, su forma de leer e interpretar las Sagradas Escrituras. Judaísmo y
cristianismo poseen un libro sagrado que les es común.
Marción, a mitad del siglo II, pretendió destruir esta
unidad en dos religiones opuestas con dos deidades distintas. Fue excomulgado,
aunque la tentación marcionista reaparece en la historia de la Iglesia. La
condena a Marción conllevó la afirmación de que la fe de Abraham es también la
fe de los cristianos, y la oposición de interpretaciones: para los judíos Jesús
no es el Mesías porque no trajo la paz, para los cristianos hay una nueva
interpretación de las Sagradas Escrituras, una nueva forma de adoración a Dios
y una Nueva Alianza. Cristo es el punto de transición y legitimación de la
interpretación.
En este punto, es importante el matiz que aporta Jean
Duhaime : Por otra parte, reivindicar “el pleno cumplimiento” en Cristo de las
promesas hechas a Israel es una interpretación posible en la fe, pero debe ser
calificada por la diferenciación que hace el Nuevo Testamento entre el “ya” de
Jesucristo y el “todavía no” del despliegue en plenitud del Reino de Dios
inaugurado en Jesús.
En este mismo sentido, expresa Ignacio Pérez del Viso SJ que
la formulación “Esto no quiere decir que Israel ya no deba ser considerado el
Pueblo de Dios por no haber realizado ese cumplimiento”(Los dones 23), puede parecer satisfactoria desde un punto de
vista cristiano, pero no desde el judaísmo. En realidad, nadie ha llegado al
pleno cumplimiento de las promesas, ya que todos caminamos hacia la Tierra
Prometida. Al mismo tiempo, los que viven un acto de amor están alcanzando ya
el cumplimiento de las promesas.
Mientras el Judaísmo privilegia los libros de la Torá,
relegando a un papel secundario los Profetas (Nebiim) y los libros sapienciales
y salmos (Ketubim), los cristianos interpretan todo el AT en conjunto como
profecía.
Benedicto afirma que Nostra Aetate ha brindado un marco de
referencia válido para el nuevo tratado De Iudaeis, y que La Reflexión resume,
de modo autoritativo, el desarrollo de las relaciones entre católicos y judíos,
en dos afirmaciones:
a) La Teoría de
la Sustitución debe ser rechazada porque supone que Israel dejó de ser portador
de las promesas, “fue” su pueblo predilecto (Benedicto pone como ejemplo
litúrgico: la Oración de consagración del género humano al Sagrado Corazón).
b) El Concepto de
Alianza nunca revocada se apoya en Romanos 9-11.
Benedicto sostiene que las dos afirmaciones son correctas
aunque imprecisas y deben ser analizadas con sentido crítico, porque no ha
existido una teoría de la sustitución como tal, y, tampoco, ha sido uniforme la
teología respecto del lugar propio de Israel en la historia.
Destaca que dos temas impidieron excluir al pueblo judío de
la promesa divina:
1. Israel
continúa siendo poseedor de las Sagradas Escrituras.
2. San Pablo y el
Apocalipsis hablan de que todo Israel será salvado, agregando Ap 7,9: así como
una enorme muchedumbre como representación del mundo pagano. Esta perspectiva
“escatológica” es forma de tiempo presente.
La Respuesta trae el tema de que Esaú y Jacob, habiendo sido
figura de la enemistad entre cristianos y judíos, se unirán cuando, movidos por
el espíritu, se reconozcan unos y otros.
Un teólogo judío tucumano A.Yoel Ben Arye publicó su tesis
sobre la salvación de las dos casas de Israel y los gentiles, en base a una
particular relectura del Nuevo Testamento y de los textos paulinos, para
conformar una plataforma de diálogo, tal como comenta en la contratapa el
Rabino Dr. Abraham Skorka.
Ben Arye plantea la alternativa de que judíos y cristianos
pudieran estar en lo cierto cuando se identifican con el Verdadero Israel y que
los dos constituyan parte, desde la tesis que existe un solo pueblo de Israel
que marcha por dos caminos de redención. Como los judíos se consideraban el
único Israel (siendo Esaú separado y enemigo de Jacob), los cristianos
desarrollaron la doctrina del reemplazo del Israel antiguo (Justino). La tapa de su libro lleva la imagen del
olivo con una rama injertada.
Duhaime opina que se debe reflexionar más sobre la
articulación entre Israel y la Iglesia como “Pueblo de Dios” con la imagen de
la Iglesia injertada en el olivo del Judaísmo (Rm13 o la expresión de Maguncia
el Pueblo de Dios de la Antigua Alianza y el Pueblo de Dios de la Nueva Alianza
(L.R.39). También cuestiona el objetivo no explicitado del “testimonio
cristiano” hacia los judíos. ¿cómo lo
pueden tomar? El diálogo debe ser con absoluta confianza y renuncia a toda
forma sutil de proselitismo.
Respecto del ejemplo litúrgico de Benedicto que supone
“sustitución”, es importante, recordar el problema suscitado y las reacciones,
cuando autorizó, 7-07-2007, a los lefebvristas y otros, como “rito
extraordinario” del uso de la Versión de 1962 del Misal romano (“rito San Pío
V”) autorizada por Juan XXIII y anterior a la reforma litúrgica conciliar; y
por su modificación a la oración por los judíos del Viernes Santo de ese “rito
extraordinario”, en contradicción con Nostra Aetate y con el nuevo Misal
promulgado por Pablo VI en 1970, para el “rito ordinario”. Como consecuencia de
las protestas suscitadas, Benedicto XVI publicó, el 4-02-2008, un texto de
reemplazo de la oración del “rito extraordinario” que también motivó nuevas
reacciones.
Benedicto dice que el Judaísmo no pudo devenir una religión
más, entre otras, ya que en la Edad Media, el Papa debía velar por los judíos.
Respecto del análisis de la cuestión de la sustitución:
Benedicto la enfoca en los elementos fundamentales y particulares; en la
legislación cultual, el Templo y las grandes fiestas; así como en las leyes
relativas a las personas: el Sábado, la circuncisión, la alimentación, la purificación;
en los preceptos morales; el Mesías; y la tierra prometida.
En el análisis de estas realidades va demostrando que no
hubo sustitución, sino otras formas de visión:
• del culto en
el templo, se pasó a una consideración dinámica de la historia de salvación;
• las leyes del
culto de Israel, dejaron de ser problema al separarse la Iglesia de Israel;
• la ley moral
del decálogo fue profundizada por la novedad de Cristo asumiendo todo dolor y
culpa, y superada en la libertad interior del amor de quien se une a Cristo.
Respecto al Mesías.
Benedicto dice acerca de la cuestión del Mesías que Jesús se
identificó más con la figura del Hijo del Hombre de Daniel unida a la del Siervo
Sufriente del Deutero Isaías . El relato de Emaús debería darse como ejemplo de
diálogo judeo-cristiano: una lectura del AT, del destino prefigurado del
Crucificado y Resucitado, del poder de Dios que es paciencia y amor eficaz
frente al mal.
Respecto de la tierra prometida.
La Carta a los Hebreos y la de Diogneto relativizan la
realización de la tierra prometida en este mundo, los cristianos viven
responsablemente hacia la tierra prometida. El exilio judío afirmó el
monoteísmo; la diáspora, la misión; el sufrimiento de la minoría, el deseo de
la recuperación de una patria; y la Shoá, el propósito y reconocimiento de un
Estado propio.
El debate entre el politeísmo griego con la pretensión de
universalización y el Dios único de Israel, que encontró su expresión en los
“temerosos de Dios”; y el debate entre fe y razón, limitado por la atadura de
Dios a un solo pueblo y su legislación; se resolvieron cuando ese Dios pudo ser
reconocido por todos como su creador.
Respecto del análisis de la “Alianza nunca revocada”
Benedicto dice que el núcleo de esta expresión debe ser tenido como correcto,
pero, que en lo particular, requiere muchas precisiones y fundamentaciones.
Afirma que es parte de la enseñanza eclesial porque, como aclaró La Reflexión,
la expresión que no estaba explícita en Nostra Aetate fue acuñada por Juan
Pablo II y recogida en el Catecismo (121).
El teólogo Ben Arye también cita al Discurso de Juan Pablo
II en la Sinagoga de Maguncia (Alemania) para mostrar su importante
reconocimiento al rol del pueblo de Israel en el cumplimiento de la ley
mosaica.
Considero que ese discurso es clave del diálogo
judeo-católico, comienza haciendo suya una frase de los obispos alemanes.
"Quien se encuentra con Jesucristo, se encuentra con el Judaísmo",
tiene expresiones conmovedoras sobre la herencia de Israel para los cristianos
y “el destino y papel de vuestro pueblo entre los pueblos”.
Dice Benedicto que San Pablo, al enumerar los dones de Dios
en Rm 4, habla de Alianzas y que “nuestra teología se equivoca cuando,
generalmente, contempla la Alianza solo en singular o solo dentro del marco …
entre la Antigua Alianza (primera) y Nueva Alianza”. Para el Antiguo
Testamento, la Alianza es una realidad dinámica que se concreta en el
desarrollo de una serie de Alianzas.
Duhaime opina que La Reflexión (n°32) se esfuerza por situar
las Alianzas pero la lista y la secuencia parecen una elección estratégica para
vincular la Nueva Alianza con la promesa de universalismo (Abraham-Moisés-Noé)
y que La Reflexión evita el texto de Gálatas sobre las Alianzas porque
descalifica la ley. Por un lado, la expresión “Antigua Alianza” carece de
precisión y designa a veces a cierto número de alianzas del Antiguo Testamento,
y otras veces, a alguna de ellas (alianza con Abraham, alianza con Israel por
intermedio de Moisés, etc.). … Por lo tanto, hay mucho trabajo por hacer
todavía para lograr una articulación satisfactoria de la relación entre la
alianza “Antigua” y la Nueva Alianza en Jesucristo.
Pérez del Viso también dice que esas formulaciones sobre la
articulación de Israel y la Iglesia son un poco vacilantes, y abre la cuestión
a la relación con el Islam y otros credos, con la humanidad, planteando un
camino de diálogo, si miramos lo recorrido es Antigua y si nos abrimos al futuro
es Nueva. En realidad, sólo puede haber una única Alianza con toda la
humanidad, vigente desde el Paraíso terrenal hasta el fin de los tiempos,
mediante la cual Dios nos manifiesta su amor de padre y abraza como una madre a
toda la gran familia humana. Esa Alianza o pacto o vínculo es también un
diálogo.
Benedicto trata otros textos más.
Mateo y Lucas muestran que la alianza con David terminó por
incumplimiento del hombre pero renacerá por iniciativa de Dios, su Reino no
tendrá fin (Lc 1,33).
La Carta a los Gálatas diferencia el carácter de las
Alianzas hechas con Abraham y con Moisés, la primera universal, incondicional,
e irrevocable, y la segunda pausible de fracasar si no se cumplen las
condiciones.
La Nueva Alianza aparece en varios profetas relacionada con
el amor, ira y búsqueda de Dios.
Benedicto hace unas afirmaciones muy importantes,
introduciendo el tema del dolor de Dios. Dice que el concepto de Alianza “no
revocada” no alcanza para expresar el drama real de la historia entre Dios y
los hombres. El amor de Dios es indestructible. … no puede simplemente ignorar el “no” del
hombre. Este “no” hiere a Dios y, por lo tanto, también, necesariamente, al
hombre. … el obrar castigador de Dios se torna un sufrimiento para Él mismo. …
Entre la culpa del hombre y la amenaza de la destrucción definitiva de la
Alianza está el sufrimiento de Dios.
La Alianza, aparece, bajo el modelo oriental de gracias
concedidas que se traduce por el término Testamento, como en la Carta a los
Hebreos, en un nuevo nivel del amor, en una transformación de la Alianza del
Sinaí en la Nueva Alianza sellada por la sangre de Jesús, cuyo amor supera a la
muerte. La pregunta que separó los dos caminos: Judaísmo y Cristianismo es
¿cómo puede ser ahora vivida la Alianza?
La fórmula de la “Alianza nunca revocada” alcanza para una
fase inicial del diálogo pero no resulta idónea para expresar con cierto grado
de adecuación la dimensión de la realidad.
Benedicto sugiere referir a dos palabras que expresan lo
esencial: en relación a los judíos “Porque los dones y el llamado de Dios son
sin remordimiento (irrevocables)” (Rm 11,29); en relación a todos: “Esta
doctrina es digna de fe: Si hemos muerto con él, viviremos con él. Si somos
constantes, reinaremos con él. Si renegamos de él, él también renegará de
nosotros. Si somos infieles, él es fiel, porque no puede renegar de sí mismo”
(2 Tim 2,11 ss).
E. CONCLUSION
Creo que el intercambio entre La Reflexión y La Respuesta,
asumidas en parte por La Declaración y por la Comisión Bilateral, manifiestan
un salto cualitativo en el diálogo judeo-cristiano y han encaminado cuestiones
de polaridades confrontativas, en un marco de respeto y reconocimiento mutuo.
La novedad e importancia de este intercambio teológico debe
ser difundida en orden a profundizar la verdad que se hace evidente, teniendo
en cuenta los aportes del Papa emérito y de otros estudios; como para responder
al reciente pedido del Papa Francisco a los teólogos: sean capaces de dialogar
con judíos y musulmanes.
También será conveniente unirnos al deseo de Francisco
expresado a los judíos que le presentaron La Declaración de 2017: … pueda el
Eterno bendecir e iluminar nuestra colaboración para que juntos podamos acoger
y ejecutar cada vez mejor sus proyectos, «proyectos de paz y no de desgracia»,
para «un porvenir de esperanza» (Jeremías 29, 11).
Parafraseando a Ignacio Pérez del Viso SJ que realizó un
comentario al reciente pedido papal, la teología contextual requiere la
libertad teológica y vivir la riqueza de las verdades teológicas sin
convertirlas en grietas religiosas.
Decía Juan Pablo II en el tan citado discurso en Maguncia:
En todo esto no se trata solamente de rectificar una falsa concepción religiosa
del pueblo judío, que ha sido en parte causa de malentendidos y persecuciones
en el curso de la historia, sino ante todo, del diálogo entre las dos
religiones, que —con el Islam— debían dar al mundo la fe en el único, inefable
Dios que nos interpela, y se proponen servirle en representación de todo el
mundo.
Agosto de 2019
Gloria Williams de Padilla

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