Este martes 6 de agosto,
en el Salón Dorado de la Casa de la Cultura del Gobierno de la Ciudad Autónoma
de Buenos Aires recibí el Premio Jean-Louis Tauran 2019 en reconocimiento a mi
labor interreligiosa durante cuarenta años y como presidente de la
Confraternidad Argentina Judeo Cristiana.
Asimismo, recibieron
también el Premio mencionado: EL presidente de la Conferencia Episcopal
Argentina (CEA), monseñor Oscar Ojea; el Presidente de AMIA, Ariel Eichbaum, la
Subsecretaria de la Comisión Episcopal de Ecumenisno y Relaciones con el
Judaísmo, el Islam y las Religiones de la Conferencia Episcopal Argentina, Sra
Gloria Williams, el presidente del Centro Islámico de la Rca Argentina,Sr. Aníbal
Bachir Bakir , el secretario general de la Asociación Cristiana de Jóvenes
(YMCA), Norberto Rodríguez; la pastora de la Iglesia Evangélica del Río de La
Plata, Sonia Skupch, la directora de la Escuela Hebrea Hatikva de Salta, Andrea
Kohan, y la directora de nivel inicial del colegio Árabe Argentino “Omar Bin Al
Jattab”, Soraya Seibaa. Finalmente fue distinguido con el premio “América en
Diálogo” el rabino de la congregación Kol Shearith de Panamá.
Mi enorme agradecimiento a
Valores Religiosos en la persona de Sergio Rubín, y a las autoridades del IDI, Pbro Guillermo Marcó , Rabino Daniel Goldman y
Diputado Omar Abboud.
Pero fundamentalmente
quiero agradecer a todas las personas
que me acompañaron ese día, algunas de ellas porque trabajaron junto a
mí en mi largo camino recorrido, otras, porque desde hace poco tiempo lo han
hecho con un entusiasmo, profundidad y alegría que encanta, sabiendo que el
Diálogo Interreligioso es una de las herramientas más preciadas para poner
nuestra semilla pequeña y que tanto hay que cuidar en pos de la Paz y la construcción
de un mundo más fraterno y humano.
El
Diálogo desatas nudos, abre puertas, nos pone frente a “ese otro” único e
irrepetible, que tengo frente a mí y a
quien debo saber escuchar porque tiene mucho que decirme y yo debo aprender de él.
En un
vínculo entre los seres humanos y es madre de
la fraternidad.
Debemos
comprender que mutuamente nos necesitamos,
nos complementamos, damos y recibimos. Ese “otro” puede ver lo que yo no
veo y en ese ida y vuelta yo puedo aprender de él y escuchar aún, lo que no me
gusta oír, porque aún de eso se aprende.
Y es
entonces que, cuando aparezca la tensión,
debemos tener la humildad de no querer imponer nuestra verdad , de saber
que el otro debe ser lo que es y no lo que yo desearía que fuese. El diálogo
presupone que "cada una de las partes" que lo integran desea
"conocer al otro". Es el medio para un mejor entendimiento. Puede
llegar a formarse una sintonía tal, que cada uno exprese opiniones, ideas y aún
sentimientos, respetándonos mutuamente en sus coincidencias y también en
sus diferencias.-
Como nos dice el Padre Larrañaga; Señor, danos
la humildad para no querer imponer mi verdad, la sabiduría para callar en el
momento oportuno, para saber esperar a
que el otro termine de exponer lo que
necesita decirme, dame Señor la sensatez para reconocer que yo también puedo
estar equivocado y dame la generosidad para buscar honestamente la verdad, dejando de lado prejuicios que a nada
conducen. Señor danos la gracia de aprender a DIALOGAR.
Martha de
Antueno
Presidente
CAJC
Integrante
del Diálogo Ciudadano




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