miércoles, 5 de junio de 2019

PENTECOSTES: el “para siempre” de Dios.



María Andrea Green

“Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar…” (Hech 2,1-4)
Reunidos en el mismo lugar, reunidos en comunidad…  Allí están los apóstoles, haciendo memoria del acontecimiento que los hizo pueblo en el Sinaí. Porque allí, en el desierto, en el lugar de lo inhabitable, que es siempre paso, Dios se hace Presencia, Dios hace Alianza con su pueblo, 50 días después de la Pascua.
Y esa alianza que supone el amor entrañablemente Misericordioso de Dios por su pueblo, se expresa en la Ley… y esa Alianza expresada en la Ley se conmemora en la Fiesta de Pentecostés.
Y es la memoria de esa fiesta que encuentra a los apóstoles reunidos… Y la Presencia velada del Señor se hace viento, fuerte ráfaga que resuena en toda la casa y lenguas como de fuego, que descienden sobre todos y cada uno… 
Celebrar Pentecostes, es celebrar la Promesa de Dios que nos asegura su Presencia
Celebrar Pentecostes, es celebrar que esa Presencia nos hace siempre comunidad
Celebrar Pentecostes, es celebrar que en comunidad vamos descubriendo la misión a la que El nos envía, misión que siempre es anuncio de vida y un anuncio posible de ser expresado y capaz de ser entendido.
Celebrar Pentecostés, es celebrar que el Espíritu es el “para siempre” de Dios con nosotros.
Señor, Dios de la Vida, que en tu soplo, en tu aliento, te quedas con nosotros,
haznos comunidad.

Ven a nuestro país, a nuestro pueblo herido por tantas divisiones
y transforma nuestra Babel en encuentro de hermanos,
que te reconocen como Creador y Señor de la Historia.
Danos la gracia de reconocer que no caminamos solos
Y que la vida es siempre posible.

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