“En Yom Kipur es Dios quien va en búsqueda del judío, pero, como
en todas las relaciones afectivas, el que es buscado debe dejarse hallar” Rab.
A S
Itongadol.- Dos expresiones definen la esencia de Yom Kipur,
el día de la expiación. Una es “Kodesh HaKodashim”, el Sancta Sanctorum, el
sitio en el Templo en Jerusalem, donde se hallaba el Arca de la Alianza que
contenía, al decir de los sabios del Talmud, los pedazos de las primeras Tablas
de la Ley junto a las segundas Tablas . Las primeras habían sido esculpidas y
escritas por Dios mismo, y las dejó caer Moisés al observar el pueblo bailando
en derredor del becerro de oro. Las segundas, fueron labradas por Moisés y
escritas por Dios después de haber perdonado a los Hijos de Israel en el
día de la expiación, que se transformó en tal para todas las generaciones al
decir de los sabios .
El único día en el año en el cual el sumo sacerdote podía entrar a
dicho recinto era en Yom Kipur, para elevar incienso delante de Dios, como
parte del ritual con que se alcanzaba la expiación. Ese día es definido en la
Torah mediante una expresión especial –“Shabat Shabaton”- que como decíamos al
inicio, junto a “Kodesh HaKodashim” forman su esencia tan especial.
En Levítico 16: 31 y 23: 32, se denomina a Yom Kipur como: Shabat
Shabaton, que de acuerdo a Ibn Ezra (en su comentario al primero de los
versículos citados) deben interpretarse ambos vocablos como sinónimos, que
enfatizarían el concepto de la prohibición de realizar labores durante ese día
. La misma expresión la utiliza la Biblia (Éxodo 31: 15; 35: 2; Levítico 23: 3)
para definir al descanso sabático, y en Levítico 25: 4, para designar el año
Jubileo. El Jubileo, dice el versículo, es para que descanse la tierra, el
Shabat es para Dios (Éxodo 16: 25), pues al abstenerse el hombre de obrar en el
séptimo día, da testimonio de una creación ex nihilo por parte de Dios, que
finalizó Su obra en ese día. El Shabat Shabaton que refiere al día de la
expiación, aclaran los versículos arriba mencionados, es para el hombre. Es el
Shabat del hombre. Es el día de la santidad que Dios concede al hombre. El día
en que se permite a un humano, en representación de todos los miembros de su
pueblo, adentrarse a un lugar que da testimonio de la presencia de Dios en la
realidad humana, el “Kodesh HaKodashim”. Dios expía los pecados de los Benei
Israel, para que éstos puedan hallarse en pureza junto a Él.
Se nos relata en Berajot 7, a:
“Dijo el rabí Ishamel ben Elisha : Cierta vez entré para
ofrendar el incienso dentro de lo más interno , y ví a Acatriel Yah el
Señor de las Huestes que se hallaba sentado en un trono alto y elevado ,
me dijo. “Ishmael, hijo mío, bendíceme”
Le dije: Sea la voluntad delante de Ti que doblegue Tu misericordia
a Tu ira y que se extienda Tu misericordia por sobre tus normas y que
obres con tus hijos con la norma de la misericordia y que te adentres más allá
de la norma de la justicia ”
Entonces, asintió con su cabeza”
Cada día el judío va en busca de Dios en el momento de su rezo. En
Shabat crea un espacio especial para sentir superlativamente Su presencia. En
Yom Kipur es Dios quien va en búsqueda del judío, pero, como en todas las
relaciones afectivas, el que es buscado debe dejarse hallar.

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