martes, 4 de septiembre de 2018

Shaná tová tikatévu vetejatému


Nos encontramos a pocos días del comienzo de los Iamim Noraim, los días solemnes y majestuosos, en los cuales nos sumergiremos en evaluación, introspección y reflexión sobre nuestro recorrido de vida en todo este año transcurrido.

Uno de los conceptos fundamentales de estos días es lo que denominamos “teshuvá”, que comúnmente se lo traduce como “retorno” o bien “arrepentimiento sincero”.

Literalmente “teshuvá” también es traducido como “respuesta”. Ahora bien, ¿respuesta a qué?  En verdad, para poder responder este interrogante, primeramente deberíamos revisar si hemos tenido y aún tenemos preguntas. ¿Preguntas sobre qué? Preguntas sobre lo esencial de nuestra vida, es decir, sobre nuestro ser y nuestro sentido en el mundo.

Durante todo el año debemos responder apresuradamente un sinfín de obligaciones y exigencias, algunas de las cuales incluso solo parten de nosotros mismos. Somos permanentemente invadidos por lo inmediato y por el consumismo masivo. No hay tiempos para perder, si es que la distensión se traduciría como una pérdida de tiempo irrecuperable.
Entonces, ¿Cuáles deberían ser mis preguntas para esta proximidad de Rosh Hashaná y de Iom Kipur de este año 5779? Como nos señalan nuestros Sabios del Talmud: “Sabé de dónde vienes y hacia dónde te diriges”

¿Qué es lo prioritario y que merecería ser dedicado en un segundo momento? ¿Dónde focalizo mi atención, mis energías, mis tiempos? ¿Seguiré jugando en el ser infinito, engañándome con frases tales como “Hoy no puedo, lo haré otro día”? ¿Cuánto más seguiré postergando y postergándome?

Estas son, en definitiva, algunas de las preguntas pivotes que nos invitan a la introspección sincera y al encuentro inmediato con nuestros seres queridos.
Si no es ahora, ¿cuándo?

Nuestro deseo es que juntos podamos transitar estos Iamim Noraim despojándonos de nuestra robótica diaria, y nos sumemos en celebración y alegría, dignificando nuestras vidas y la de los nuestros…

Shaná tová tikatévu vetejatému, que sea un excelente cierre de año hebreo, con dulzor y satisfacción por todo lo mucho compartido, y que seamos inscriptos y rubricados en el Libro de la Vida….

Eduardo Daniel Levín
CAJC

No hay comentarios: