Lucy Burms
BBC
Enviado por
Diana Wang, presidente de "Generaciones de la Shoá en Argentina"
Esta semana
se cumplieron 70 años de la ejecución de tres estudiantes alemanes en Múnich
por liderar un movimiento de resistencia contra Adolf Hitler. Desde entonces,
los miembros del grupo conocido como La Rosa Blanca se han convertido en héroes
nacionales en Alemania, Lilo Furst-Ramdohr era una de ellos.En 1943, la Segunda
Guerra Mundial estaba en su momento álgido; mientras tanto, en Múnich, centro
del poder nazi, un grupo de estudiantes había iniciado una campaña de
resistencia pasiva.Liselotte Furst-Ramdohr, ya viuda a la edad de 29 años tras
la muerte de su marido en el frente ruso, fue presentada al grupo la Rosa
Blanca por su amigo Alexander Schmorell."Todavía puedo ver a Alex cuando
me hablaba del grupo", dice Furst-Ramdohr, ahora una vivaz mujer de 99
años. "Nunca utilizó la palabra 'resistencia', sólo dijo que la guerra era
terrible, con las batallas y tanta gente muriendo, y que Hitler era un
megalómano y que por tanto tenían que hacer algo".Schmorell y sus amigos
Christoph Probst y Hans Scholl habían comenzado a escribir folletos en los que
animaban a los alemanes a unirse en la resistencia frente al régimen nazi.Con
la ayuda de un pequeño grupo de colaboradores, distribuyeron los panfletos en
direcciones postales seleccionadas al azar del directorio telefónico. Furst-Ramdohr
cuenta que el grupo no podía entender cómo el pueblo alemán había sido tan fácilmente
conducido a apoyar al partido Nazi y su ideología."Dos hombres de la
Gestapo vinieron al apartamento y lo pusieron todo patas arriba. Revisaron mis
cartas, y entonces uno de ellos dijo: 'Me temo que tendrá que
acompañarnos'".Liselotte Furst-Ramdohr "Debieron darse cuenta de lo
mal que estaban las cosas, era ridículo", dice. La Rosa Blanca distribuyó personalmente los
folletos que correspondían a las direcciones de la zona de Múnich y los envió a
otras ciudades a través de mensajeros de confianza.Furst-Ramdohr nunca repartió
los folletos ella misma pero los escondió en un armario para escobas en su
apartamento.También en su vivienda ayudó a Schmorell a hacer plantillas en las
que se leía "¡Abajo Hitler!, y en las noches del 8 y 15 de febrero de 1943,
la Rosa Blanca pintó grafitis con el mismo eslogan en paredes de todo
Múnich.Furst-Ramdohr evoca a los activistas, que arriesgaban sus vidas por sus
ideas, como jóvenes e ingenuos.Uno de los más conocidos miembros del grupo es
la hermana más pequeña de Hans Scholl, Sophie, cuya historia fue posteriormente
el tema central de una película nominada a los Oscar, "Sophie Scholl: los
días finales". Furst-Ramdohr recuerda que Sophie estaba tan asustada que
dormía en la cama de su hermano."Hans tenía también mucho miedo, pero
querían seguir adelante por Alemania, amaban su país", señala.
Los
hermanos al descubierto
El 18 de
febrero, Hans y Sophie Scholl pusieron en marcha su misión más temeraria.
Planificaron distribuir copias de su sexto -que resultaría ser el último-
folleto en la Universidad de Múnich, para que los estudiantes lo vieran al
salir de sus clases.Los hermanos dejaron pilas de folletos alrededor de la
escalera central. Pero cuando llegaron a lo más alto de las escaleras, Sophie
todavía tenía algunos panfletos y los lanzó por el balcón para que cayeran
sobre los estudiantes que estaban abajo.Fue vista por un conserje, que llamó a
la Gestapo, la policía secreta del régimen. Hans Scholl tenía el borrador para
otro folleto en su bolsillo e intentó tragárselo, pero la Gestapo fue demasiado
rápida.Los hermanos Scholl fueron detenidos y juzgados en una sesión
extraordinaria del Tribunal del Pueblo. Fueron hallados culpables y
guillotinados junto con su amigo y colaborador Christoph Probst el 22 de
febrero de 1943.Las últimas palabras de Hans Scholl antes de morir fueron:
"¡Viva la libertad!".El resto del grupo la Rosa Blanca entró en
pánico. Alexander Schmorell se dirigió directamente al apartamento de Lilo
Forst-Ramdohr, donde la joven lo ayudó a conseguir otra ropa y un pasaporte
falso. Schmorell intentó huir a Suiza pero tuvo que dar marcha atrás a causa de
la intensa nieve.De vuelta en Múnich, fue capturado después de ser reconocido
por una exnovia al entrar en un refugio antiaéreo durante un bombardeo. Fue
detenido y posteriormente ejecutado.La propia Lilo Furst-Ramdohr fue arrestada
el 2 de marzo del mismo año. "Dos hombres de la Gestapo vinieron al
apartamento y lo pusieron todo patas arriba", comenta."Revisaron mis
cartas, y entonces uno de ellos dijo: 'Me temo que tendrá que
acompañarnos'"."Me llevaron en tranvía a la cárcel de la Gestapo en
el Palacio Wittelsbach – estaban de pie detrás de mi asiento para que no
pudiera escapar".Furst-Ramdohr pasó un mes bajo custodia de la Gestapo. La
interrogaban con regularidad sobre su papel en la Rosa Blanca, pero
eventualmente la dejaron en libertad sin cargos – un golpe de suerte que ella
relaciona con el hecho de ser viuda de guerra y con la probabilidad de que la
Gestapo esperaba que los condujera hacia otros conspiradores. Tras su puesta en
libertad, fue seguida por la policía secreta durante un tiempo,Entonces,
abandonó Múnich por Aschersleben, cerca de Leipzig, donde se volvió a casar y
abrió un teatro de marionetas.El último folleto de la Rosa Blanca fue extraído
de Alemania e interceptado por las fuerzas aliadas, con el resultado de que en
el otoño de 1943 millones de copias fueron lanzadas desde el aire sobre
Alemania por un avión aliado.Desde el final de la guerra, los miembros de la
Rosa Blanca se han convertido en figuras de renombre, conforme la sociedad
alemana ha buscado modelos positivos del período nazi.Pero a Furst-Ramdohr no
le gusta. "En aquel momento, nos habrían ejecutado a todos", dice
refiriéndose a la mayoría de sus compatriotas.Ahora vive sola en una pequeña
ciudad a las afueras de Múnich, donde continuó dando clases de baile hasta la
edad de 86 años.Su amigo Alexander Schmorell fue beatificado por la Iglesia
Ortodoxa rusa en 2012."Se habría reído fuerte si lo hubiera sabido",
dice Furst-Ramdohr. "No era un santo, era sólo una persona normal".
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