Contemplando la Navidad
Una de las fiestas religiosas que en el mundo occidental han
ocupado mayor significación, ha sido la Navidad. Porque desde siempre nos ha
conectado con la inocencia y la ternura que nos puede traer un niño.
En medio de las decepciones y conflictos de nuestra vida,
Alguien nos invita a renacer, confiando en que la fragilidad y la pequeñez son
los espacios adecuados para que suceda el milagro. La alegría de la Navidad no
es el empeño voluntarioso por estar contento, porque ese cristal es demasiado
fino y pronto se puede romper. Es la alegría de estar presentes en nuestra
propia existencia, pues allí es donde Dios viene a visitarnos, en la mía, en la
de cada prójimo, el cercano y el lejano, en los acontecimientos, que la fe
ilumina.
La Navidad siempre ha sido motivo para la reconciliación,
para el gesto fraterno; que esta oportunidad, que nos regala el Señor, pueda
extenderse a lo largo del tiempo, e inunde nuestra vida con la verdadera
alegría que no acabará jamás.
Muy Feliz Navidad y un año lleno de esperanza y alegría
profunda
Hna. Cristina De Piero, cdm

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