Redacción y Publicación; CaminosReligiosos.com
06 de marzo de 2019
El historiador del cristianismo y fundador de la Comunidad de
Sant’Egidio: «Finalmente quedarán claros los motivos de sus decisiones. Ahora
hablará la historia» hay demasiados
temores por lo que podrían revelar los documentos de Pío XII. Con la apertura
del archivo sobre el Pontificado se podrán comprender mejor sus decisiones,
incluidas las más discutidas. No
tiene dudas de ello Andrea Riccardi, historiador del Cristianismo y fundador de
la Comunità di Sant’Egidio, uno de los mayores expertos sobre la vida del Papa
Pacelli. ¿Qué tan importante es hacer públicos estos documentos? «La
decisión del Papa es muy positiva. Existía la hipótesis de abrir el archivo
hasta 1945, pero yo estaba completamente en contra, porque se necesita todo el
Pontificado, tal y como ha establecido Francisco». ¿Qué le parece la
expectativa de la apertura del archivo? «Hay demasiado temor por lo que
contienen los documentos. Es más, la discronía entre el trabajo de los
historiadores contemporáneos y la apertura de los archivos no ha ayudado a la
Santa Sede, porque se ha trabajado con documentos secundarios». ¿Qué debe temer
la Iglesia? «Nada, claro. Con Pío XII nos encontramos ante un problema muy
particular: la cuestión de la guerra y de los silencios frente a las
atrocidades nazis, a la Shoah. Pero estoy convencido de que la imagen que
surgirá dará la historia concreta, la percepción de los protagonistas de estos
eventos y explicará los motivos de las decisiones. Por lo demás Pablo VI desde
1965 comenzó con la publicación de las “Actas y documentos de la Santa Sede
sobre el periodo de la II Guerra Mundial”, por lo que ya hemos tenido una
probadita de lo que podrán contener los documentos». El Papa, en el anuncio,
dijo que «La Iglesia ama la historia»: ¿qué le parece?«El discurso del
Pontífice hace concreta la relación entre la Iglesia y la historia, porque la
Iglesia es historia y el cristianismo es una religión histórica. La Iglesia es
historia del pueblo de Dios y, por ello, sus documentos son importantes. Pero
esto no quiere decir que debamos afrontarla teológicamente, porque esta
historia en sí misma es preciosa para la Iglesia misma».¿Cómo interpreta la
reacción del mundo hebraico, que ha expresado, con excepciones, satisfacción y
un cauto optimismo?«Antes que nada, una premisa: la idea de negar el acceso a
un archivo no provoca una buena impresión entre quienes tienen preguntas que
hacer a la historia. Es por ello que la decisión del Vaticano de negar el
acceso a los archivos, explicada con el problema de la catalogación, nunca me
ha parecido correcta, porque no está ni en el interés de la historia ni en el
de la Iglesia. Algunos de mis interlocutores me han dicho: “Pero así saldrán a
la luz las recomendaciones”; pero las recomendaciones ya han salido a la luz,
están en los archivos diocesanos. Me sorprende el favor del mundo hebraico,
porque en el fondo tiene problemas bien conocidos con respecto a Pío XII. Pero
al mismo tiempo sé que el mundo hebraico está interesado en “hacer historia”
concretamente y de manera documentada».¿Qué podrá surgir con ellos?«Un
patrimonio histórico de inestimable valor. El nacimiento de la Democracia
cristiana, el gran papel de Giovanni Battista Montini, futuro Pablo VI, y su
traslado a Milán, que fue considerado como un alejamiento, pero que se habría
revelado una preparación al papado. Saldrá también el papel de Roncalli, futuro
Juan XXIII, nuncio durante la guerra y en Francia».¿Cuáles son los textos que
está usted esperando?«Los documentos sobre los nueve meses de ocupación alemana
en Roma. Porque en esa época el Vaticano y Pío XII tuvieron un gran papel, en
el sentido de que ayudaron a miles de personas, hebreas y no, a ocultarse, y
este hecho fue decisivo en la historia de Roma. En cierto sentido, hicieron un
“juego” con el comando alemán, tranquilizándolo y, por otra parte,
transformaron todos los espacios religiosos en un lugar de asilo. Y fue un
juego no solo generoso, sino también inteligente».
El Congreso Mundial
Judío, Yad Vashem y el presidente de Israel Reuven Rivlin, expresaron su
agradecimiento al papa Francisco y celebraron la “decisión ejemplar” de abrir
los archivos relativos al pontificado de Pío XII (1939-1958), con el objetivo
de aclarar las acusaciones de que el Vaticano no levantó la voz contra el nazismo
durante la Segunda Guerra Mundial.
“El Congreso Mundial Judío ha
urgido al Vaticano durante mucho tiempo para que haga un movimiento de vital
importancia, para clarificar las muchas preguntas y preocupaciones que han
prevalecido durante décadas en relación a lo que la Santa Sede hizo o no
durante la Segunda Guerra Mundial. Es crítico, por el bien de la historia, que
los historiadores tengan acceso completo a estos documentos esenciales”, apuntó
en una carta al papa Francisco el líder del Congreso Judío, Ronald Lauder,
citado en un comunicado.
“Su aceptación a hacer pública una información potencialmente
sensible en relación al legado del papa Pío XII es una demostración verdadera
de su dedicación al recuerdo de la Shoah, y un testamento a su compromiso a
unas relaciones fuertes y abiertas entre católicos y judíos”, afirmó en la
misiva.
“Estoy verdaderamente agradecido de que bajo su papado los vínculos
promovidos entre la Iglesia católica y los judíos en las pasadas décadas hayan
continuado floreciendo y prosperando y aprecio que usted sea siempre un aliado
dispuesto a dialogar con la comunidad judía”, subrayó Lauder.
Yad Vashem (El
Museo del Holocausto) celebró la decisión anunciada por el
papa Francisco de abrir los archivos secretos relativos al pontificado de Pío
XII (1939-1958), a quien se ha acusado de acallar los crímenes del
nazismo.“Durante años, Yad Vashem ha pedido la apertura de estos archivos, que
permitirán una investigación objetiva y abierta, así como un discurso amplio
sobre temas relacionados con la conducta del Vaticano, en particular, y de la
Iglesia Católica en general, durante el Holocausto”, declaró en Jerusalén la
institución que preserva la memoria de los más de seis millones de judíos
asesinados por el régimen nazi.Y añadió que espera que los investigadores
“tengan garantizado pleno acceso a todos los documentos almacenados en los
archivos”. Por su parte el presidente de Israel, Reuvén Rivlin, también
se pronunció sobre la concesión de acceso por parte del que calificó como su
“amigo, el papa Francisco”, “lo que permitirá acceso libre e inmediato a los
archivos del período más oscuro de la historia humana”, declaró en un
comunicado.“Aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a
repetirlo. Este paso es particularmente
importante en estos días en los que hay ataques antisemitas, reescrituras de la
historia e intentos de negar el Holocausto”, remarcó Rivlin.

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