Cada primero de septiembre sumamos
un año a aquel día trágico en el que Alemania invadió Polonia dando comienzo a
la Segunda Guerra Mundial y, con ello, a otra guerra que emprendían los nazis.
La primera había comenzado con el ascenso de Hitler en 1933, luego rubricada
con las leyes de Nuremberg de 1935. Era la guerra contra los judíos, la Shoá,
que se desarrolló sin disfraces en el contexto de la Segunda Guerra Mundial. En
estas dos guerras perpetradas por el nazismo murieron decenas de millones de
personas, unas en los escenarios bélicos, otras en los campos de exterminio y
en las razias asesinas.
El nazismo se ocupó de derrumbar
la idea de que no podría pasar nada peor que la Gran Guerra, como habían
llamado a la Primera, levantando con ello la vara de lo que un ser humano es
capaz de hacerle a otro.
En Generaciones de la Shoá estamos
empeñados en tomar y transmitir enseñanzas que permitan anticipar, prevenir y,
eventualmente, frenar matanzas masivas y hechos genocidas como fue la Shoá y
como los que siguieron sucediendo después.
La memoria de la Shoá es una
herramienta, un puente entre el pasado y el futuro que debemos mantener vivo
para que haya un mañana posible para la Humanidad.
Nota: ayer vi nuevamente el film “La Promesa”,
dirigida por Terry George.
El genocidio Armenio, se
caracterizó por su brutalidad en las masacres y la utilización de marchas
forzadas con las deportaciones en condiciones extremas, que generalmente
llevaba a la muerte a muchos de los deportados. Corría el año 1915. Otros
grupos étnicos cristianos también fueron masacrados por el Imperio otomano durante este período, entre
ellos los asirios y los griegos pónticos.
¿Hasta cuando los seres humanos
seguiremos destruyéndonos y masacrándonos unos a otros?. Cuando será el momento
de decir ¡BASTA! Cuanto trabajo queda por realizar para que la SHOA y otros crímenes
atroces no sigan sucediendo!!!!
Martha de
Antueno.CAJC

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