"Cuando
un suceso traumático opaca la fe”
Una
vez más, hemos compartido un panel interreligioso dentro del curso
de posgrado sobre "Salud mental, espiritualidad e intercultura"
en el Hospital Rivadavia, coordinado por la Dra. Raquel Bianchi. Los
referentes de los credos que nos acompañaron fueron: Mathura
Mandala (Hinduismo), Lic. Daniel Levín (Judaísmo), Prof.
Lic.Gustavo Bize (Islam) y el Pbro. Tomas Barbero. En un profundo
análisis y reflexión, se desarrollaron diferentes aristas sobre los
sucesos vividos traumáticamente y el lugar que ocupa la fe de cada
uno, en esos momentos tan trascendentes. El ser humano, en el
recorrido de su vida, debe ir atravesando numerosas adversidades que
se le van presentando a diario. Muchas de ellas se logran sortear de
manera efectiva; otras, en cambio, requieren sumo esfuerzo y
persistencia, y veces no se logra alcanzar el éxito deseado. Estas
adversidades invaden la persona en su totalidad. Sea tanto una
dolencia física, enfermedad, catástrofe o bien una pérdida
afectiva, todas ellas sacuden al individuo, promoviéndole búsqueda
de apoyo y sostén. En
la actualidad es imposible separar lo corporal, funcional, psíquico
y espiritual.
El
padecimiento también invade la propia espiritualidad y religiosidad,
del ser humano, llevando a éste tanto a la reafirmación de su
creencia, como a su alejamiento, dependiendo de cuán sólida y clara
sea “esa creencia”, en su Creador.Las preguntas que suelen surgir
en dicho proceso intentan comprender el escenario en el cual se
encuentra cada uno, conllevándolo a las preguntas últimas de su
existir y a la voluntad Divina. En el panel se fueron plasmando
notables coincidencias en cuanto a lo que la persona necesita
legítimamente: el acercamiento del prójimo, el ser acompañado y
sostenido, renovándole, de este modo las fuerzas suficientes para
sobreponerse a la adversidad.
La
sensibilidad, la humildad, el abrazo verdadero y profundo,
posibilitarían mayor firmeza e ímpetu para con las adversidades que
se le presenten.
Así surgieron, surgieron preguntas muy profundas y complejas sobre los misterios de la vida y la eternidad, sobre aspectos de la bioética y sus dilemas, poniendo el acento en cómo poder ayudar a quienes así lo requieran. Fue, sin lugar a dudas, una intensa jornada en la cual todos hemos podido pensar en voz alta y aprender y comprender juntos el valor auténtico de la vida.
Así surgieron, surgieron preguntas muy profundas y complejas sobre los misterios de la vida y la eternidad, sobre aspectos de la bioética y sus dilemas, poniendo el acento en cómo poder ayudar a quienes así lo requieran. Fue, sin lugar a dudas, una intensa jornada en la cual todos hemos podido pensar en voz alta y aprender y comprender juntos el valor auténtico de la vida.
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