Hace ya unos cuatro años me tocó vivir sin duda uno de los momento más tristes de mi vida. Corría febrero de 2008 cuando una enfermedad terminal y despiadada abatía a mi padre y, en su dolor, a toda mi familia.
La gran generosidad, entrega y acompañamiento del Padre Hernán Pérez Etchepare, nos acompañó en nuestro intenso dolor. Hernán se acercó a nosotros, sufrió con nosotros y vivió la partida de mi padre con nosotros.
Recuerdo una charla en la Capilla de la clínica Mater Dei en la que Hernán nos hizo ver a mi hermano y a mí la necesidad de “liberar” a mi Padre de tanto dolor y de que ese era el momento de dejar que se haga la voluntad del Señor. A partir de ese día comencé a vivir la enfermedad de mi Padre de forma diferente, distinta. El sufrimiento se convirtió en entendimiento y comprensión.
La enfermedad siguió su curso y un mes después mi Padre partió a la casa del Señor. Haber podido vivir esos momentos junto a las palabras de Hernán nos ayudó hacer nuestro duelo con más paz y tranquilidad.
Una vez más, Gracias Hernán.
Fernando Gorza
Buenos Aires, 11 de febrero de 2012

1 comentario:
Hola liz.
Lo unico que puedo decir es que muchas veces las cosas suelen pasar por algo , Recuerda los mejores recuerdos de tu padre y sigue pa lante , Que tengas un buen dia
Saludos
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