martes, 28 de junio de 2016

Encuentro Ecuménico: El Papa lamentó las guerras y persecuciones a los cristianos Sabado 25 Jun 2016 | 14:54 pm


Ereván (Armenia) (AICA): El papa Francisco participó este sábado, segundo día de su visita a Armenia, de un Encuentro Ecuménico y de Oración por la paz junto al patriarca de la Iglesia Apostólica Armenia, Karekin II. Durante el acto, que tuvo lugar en la plaza de la República de la ciudad de Ereván, el pontífice pronunció un discurso en el que habló de ¨unidad¨ y de ¨cerrar viejas heridas¨ y al recordar el genocidio armenio, el Santo Padre lamentó las guerras y las persecuciones a los cristianos que aún perduran en Medio Oriente.


Durante el segundo día del viaje del papa Francisco a Armenia, de regreso a la capital de Armenia, Ereván, el Sumo Pontífice participó de un encuentro ecuménico junto al patriarca de la Iglesia Apostólica Armenia, Karekin II.

Luego de rezar una oración por la paz y de la lectura de dos pasajes bíblicos, el Patriarca supremo Catholicós de todos los armenios, Karekin II, y el Papa pronunciaron un discurso.

Ante una multitud, entre la que se encontraba el presidente de la Republica Armenia, el papa Francisco habló de unidad y de cerrar viejas heridas.

“La unidad no es un beneficio estratégico para buscar mutuos intereses, sino lo que Jesús nos pide y que depende de nosotros cumplir con buena voluntad y con todas las fuerzas, para realizar nuestra misión: ofrecer al mundo, con coherencia, el Evangelio”, expresó.

También, manifestó cuanto deseaba “visitar esta querida tierra”, “primer país en abrazar la fe cristiana”.

“Es una gracia para mí encontrarme en estas montañas, donde, bajo la mirada del monte Ararat, también el silencio parece que nos habla; donde los khatchkar —las cruces de piedra— narran una historia única, impregnada de fe sólida y sufrimiento enorme, una historia rica de grandes testigos del Evangelio, de los que son herederos”, aseguró.

Después, el Pontífice explicó que su peregrinar desde Roma hasta allí fue “para manifestarles un sentimiento que brota desde la profundidad del corazón: es el afecto de su hermano, es el abrazo fraterno de toda la Iglesia Católica, que los quiere y que está cerca de ustedes”.

Recordó que “en los años pasados, se han intensificado, gracias a Dios, las visitas y los encuentros entre nuestras Iglesias, siendo siempre muy cordiales y con frecuencia memorables”, y agradeció “a Dios por la ‘real e íntima unidad’ entre nuestras Iglesias” y “la fidelidad al Evangelio, frecuentemente heroica, que es un don inestimable para todos los cristianos”.

Asimismo, aseveró que el encuentro “no es un intercambio de ideas” sino “de dones” por lo que llamó a que recoger “lo que el Espíritu ha sembrado en nosotros, como un don para cada uno”.

“Compartamos con gran alegría los muchos pasos de un camino común que ya está muy avanzado, y miremos verdaderamente con confianza al día en que, con la ayuda de Dios, estaremos unidos junto al altar del sacrificio de Cristo, en la plenitud de la comunión eucarística”, dijo.

El Papa recordó a los mártires armenios, “nuestras estrellas en el cielo” que “resplandecen sobre nosotros e indican el camino que nos falta por recorrer en la tierra hacia la comunión plena”, y destacó a uno de ellos, el Catholicós Nerses Shnorhali:“Él manifestaba un amor extraordinario por su pueblo y sus tradiciones, y, al mismo tiempo, estaba abierto a las otras Iglesias, incansable en la búsqueda de la unidad, deseoso de realizar la voluntad de Cristo: que los creyentes sean uno”.

Remarcó que “para lograr la unidad necesaria no basta, según san Nerses, la buena voluntad de alguien en la
Iglesia: es indispensable la oración de todos”.

“San Nerses advertía también la necesidad de acrecentar el amor recíproco, porque sólo la caridad es capaz de sanar la memoria y curar las heridas del pasado: sólo el amor borra los prejuicios y permite reconocer que la apertura al hermano purifica y mejora las propias convicciones”.

Además, invitó a dejar “las convicciones rígidas y los intereses propios, en nombre del amor que se abaja y se da, en nombre del amor humilde” porque “este es el aceite bendecido de la vida cristiana, el ungüento espiritual precioso que cura, fortifica y santifica”.

Continuando con el ejemplo del mártir, dijo que ni los cálculos ni los intereses atraen la misericordia de Dios, sino “el amor humilde y generoso”. “Rezando y amándonos intensamente unos a otros con corazón puro, con humildad y apertura de ánimo, dispongámonos a recibir el don de la unidad”. “Sigamos nuestro camino con determinación, más aún corramos hacia la plena comunión entre nosotros”, añadió.

Por otro lado, refiriéndose al pasaje del Evangelio de San Juan que se leyó al inicio del encuentro, “la paz les dejo, mi paz les doy; no se las doy yo como la da el mundo”, el Pontífice habló sobre las guerras y la persecución de los cristianos. “¡Qué grandes son hoy los obstáculos en el camino de la paz y qué trágicas las consecuencias de las guerras!”.

“Pienso en las poblaciones forzadas a abandonar todo, de modo particular en Oriente Medio, donde muchos de nuestros hermanos y hermanas sufren violencia y persecución a causa del odio y de conflictos, fomentados siempre por la plaga de la proliferación y del comercio de armas, por la tentación de recurrir a la fuerza y por la falta de respeto a la persona humana, especialmente a los débiles, a los pobres y a los que piden sólo una vida digna un siglo del ‘Gran Mal’ que se abatió sobre ustedes”.

Sobre el genocidio armenio, lo calificó de “exterminio terrible y sin sentido”. Un “trágico misterio de
iniquidad que su pueblo ha experimentado en su carne” y que “permanece impreso en la memoria y arde en el corazón”.

“Quiero reiterar que sus sufrimientos nos pertenecen: son los sufrimientos de los miembros del Cuerpo
místico de Cristo”, remarcó. “Recordarlos no es sólo oportuno, sino necesario: que sean una advertencia en todo momento, para que el mundo no caiga jamás en la espiral de horrores semejantes”.

Sobre las heridas de los armenios, producidas por esta masacre y por el sometimiento comunista de la Unión soviética, Francisco indicó que aquellas que “permanecen abiertas y que han sido producidas por el odio feroz e insensato” pueden “en cierto modo conformarse a las de Cristo resucitado, a esas heridas que le fueron infligidas y que tiene impresas todavía en su carne”.

De hecho, “también el dolor más grande, transformado por el poder salvífico de la cruz, de la cual los Armenios son heraldos y testigos, puede ser una semilla de paz para el futuro”.

Finalmente, el Papa se dirigió a los jóvenes y les dijo que este futuro les pertenece por lo que les animó a saber aprovechar la gran sabiduría de sus ancianos para desear “ser constructores de paz: no notarios del status quo, sino promotores activos de una cultura del encuentro y de la reconciliación”.

“Que Dios bendiga su futuro y haga que se retome el camino de reconciliación entre el pueblo armenio y el pueblo turco, y que la paz brote también en el Nagorno Karabaj”, concluyó.+

lunes, 27 de junio de 2016

Como todos los años, la CAJC, asistió a los Encuentros programados con alumnos de cuarto y quinto año.




Como venimos haciendo año tras año, la CAJC,  estuvo reunida con alumnos de cuarto y quinto año  de colegios confesionales católicos.
Ello,  gracias a las autoridades de los Colegios Fray Mamerto Squiú y La Anunciata, como así también a la permanente colaboración de quien ha comprendido nuestros objetivos, el profesor  Julio Bernaldo de Quirós. Nada mejor que plasmar en este blog, los mensajes recibidos por alguno de los  alumnos  de los colegios nombrados, que también han entendido el mensaje que deseamos transmitir. Vaya a todos ellos, y a quienes colaboraron con nosotros, líderes religiosos, nuestro fraterno y cordial agradecimiento.

“Estimados,
Los chicos están muy movilizados en montones de sentimientos positivos... ¿qué más les puedo decir? Simplemente gracias por hacer esto posible. Iba a decir, "fue mágico" pero prefiero decir que la presencia de Dios fue evidente. Les mando las fotos y será hasta el próximo encuentro en que el Señor nos congregue. Paz y Bien.
 Julio Bernaldo de Quirós”
“Confraternidad Argentina Judeo Cristiana:
En nombre de los alumnos de 5 año del Colegio La Anunciata, me gustaría agradecerles por la organización de la mesa inter-religiosa llevada a cabo el martes 14 de junio. 
Personalmente disfruté mucho las experiencias personales que cada uno expuso, más allá de la religión que siguiera ya que lo que importa no es el formato que le damos a nuestra espiritualidad sino que podamos saciar esa sed o vacío espiritual que tenemos. 
Me impresionó como todas las religiones tienen el mismo fin:  amarse a uno mismo, amar a los demás y amar a Dios. Esto, así mismo, me hizo dar cuenta de que más allá de cuál sea nuestra creencia todos los seres humanos somos iguales, podremos pensar distinto, actuar distinto, reaccionar distinto pero todos necesitamos del mismo Dios. 
Nuevamente muchas gracias por brindar este espacio tan enriquecedor. 
Saludos cordiales
Javier “

“La mesa interreligiosa nos permitió acercarnos a las distintas religiones de una forma nueva y con una experiencia más directa. Nos gustó en especial porque invitó a derribar ciertos mitos y prejuicios. También destacamos que nos abrió la mente y amplió nuestra mirada sobre las religiones.
Sol”

“Fue un encuentro enriquecedor, tanto como para conocer e informarnos, como para reflexionar acerca de otras formas de ver las cosas y pensar. La dinámica con una breve introducción y después un espacio para preguntas fue muy buena y aclaró todas nuestras dudas. Yo agradezco haber tenido la oportunidad de haber sido parte y espero que no se deje de hacer.
Franco”

“Como cada año realizamos la mesa interreligiosa en el colegio y una vez más agradecemos a Dios por esta posibilidad de encuentro de diálogo entre personas que viven su fe, de formas distintas, si, pero justamente a eso nos juntamos, a charlar sobre como vive el otro su fe con la conciencia de que es una persona como nosotros, que todos estamos bajo el mismo cielo y nos pasan las mismas cosas. Nos parece fundamental que nuestros chicos puedan conocer en persona gente que profesa otros credos, que puedan dialogar y preguntar con sinceridad, mucho hambre de conocer y no dejarse llevar por pre conceptos. Como siempre terminamos riendo, haciendo bromas sobre nosotros mismos en un clima muy cálido y festivo, al mismo tiempo reflexionando  sobre las distintas creencias y por qué no sobre nosotros mismos.
Agradezco a Marita por su dedicación y su alegría de siempre y a todos los que hacen posible esta mesa. Por supuesto que también a los representantes de cada credo que por supuesto fueron un lujo.
Un abrazo cálido para todos, 
Mariano Maltese

Profesor de Catequesis de 5º año del colegio Esquiú”