martes, 1 de diciembre de 2015

La sabiduría de las religiones


En Valores Religiosos online – 24 de noviembre de 2015
Por: P. Ignacio Pérez del Viso, SJ

Nuestro superior general, el jesuita Adolfo Nicolás, visitó hace un mes varios países de África, como un anticipo del viaje del papa Francisco a ese continente, animados ambos por el mismo carisma de Ignacio de Loyola. A los sudaneses, el P. Nicolás los animó a redescubrir que el compartir cultural y el vivir en paz y armonía, están en la base de toda sociedad. En Uganda dijo que capacitamos a nuestros alumnos para ser excelentes ciudadanos, que sepan ayudarse unos a otros. En Tanzania manifestó que si la escuela es inter-religiosa, tanto mejor. Allí, en los colegios jesuitas, la mayoría de los alumnos y profesores pertenecen a diferentes religiones. Y plantó un árbol como símbolo de la esperanza compartida.

El superior general se apartó del esquema tradicional, el de enviar “misioneros” a esos países para convertir a los de otras religiones. Dijo: “A mí me causa una gran admiración el hecho de que cada cultura tiene su propia sabiduría. Nosotros necesitamos las sabidurías, las sabidurías en plural, del mundo para hacer nuestra vida y nuestro mundo un poco más habitable, un poco más humano”. Ya en la encíclica Fides et ratio, Juan Pablo II hablaba de una “sabiduría universal” que se manifiesta en todas las culturas, como en los antiguos libros de los Vedas, de la India. Esta afirmación no significa que todas las religiones sean iguales sino que los creyentes de todas las religiones poseen la misma dignidad de hijos de Dios, la misma libertad para practicar sus creencias, la misma posibilidad de enriquecer a la humanidad con su sabiduría particular.

El padre general, que pasó casi toda su vida en Japón y en otros países de Asia, afirmó: “Yo creo que se debería llegar a decir que el trabajo principal de los misioneros no es hacer conversos, no es necesariamente aumentar el número de cristianos, sino aprender de la sabiduría de otras tradiciones, -el Islam, el budismo o el sintoísmo o cualesquiera otras-, e incorporarlas al núcleo de la Iglesia. Necesitamos una nueva teología de la misión. Necesitamos integrar la sabiduría de otras tradiciones, y por eso una comunidad donde hay cristianos, musulmanes y budistas, etc., es una comunidad muy sabia. El extraer lo mejor de cada uno es contribuir al bien de todos”.

Los tradicionales misioneros cristianos van hoy a otros países, algunos de cultura muy desarrollada como la de Japón, para aprender la sabiduría de esos pueblos. Pero no pueden dejar de hablar con entusiasmo de su propia fe, lo que da pie a que algunos deseen compartirla y acompañarlos. Sin embargo, evitan toda forma de proselitismo. Como dice el padre general, “cuanto más internacionales lleguemos a ser, tanto más universales somos y tanto más capaces de contribuir al crecimiento de los demás”. A los novicios los exhortó a “reconocer que la sabiduría no les pertenece en exclusiva, sino que es patrimonio de toda la humanidad”.


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