miércoles, 4 de noviembre de 2015

Nuestro sincero dolor por el fallecimiento del Obispo Metodista Aldo Etchegoyen


El sábado pasado, 1º de Noviembre nos dejó un gran amigo de quienes formamos la Confraternidad Argentina Judeo Cristiana, luchador incansable por los Derechos Humanos,  pionero de las relaciones entre judíos y cristianos y sobre todo, un hombre JUSTO, con enorme humildad por todo lo que hacía y representaba para nuestro País.

Su biografía y entrega de vida es conocida por todos, de modo que, nosotros,  nos despedimos  de Aldo desde el dolor del amigo incondicional que en él tuvimos, asesor espiritual de nuestra institución desde el momento de su fundación y compañero de caminos de quienes con él compartimos su trabajo incansable en pos de la Paz, la libertad y la esperanza de un mundo nuevo unidos por la fraternidad y el amor hacia el hermano.

Querido Aldo, te despedimos con el Salmo 23, la oración común a Judíos y Cristianos,  que tanto amabas, hasta el reencuentro definitivo,
“El Señor es mi pastor, nada me puede faltar. Por prados de fresca hierba me apacienta. Hacia las aguas de reposo me conduce,  y conforta mi alma; me guía por senderos de justicia, en gracia de su nombre.  Aunque pase por valle tenebroso, ningún mal temeré, porque tú vas conmigo; tu vara y tu cayado, ellos me sosiegan.
Tú preparas ante mí una mesa frente a mis adversarios; unges con óleo mi cabeza, rebosante está mi copa.
Sí, dicha y gracia me acompañarán todos los días de mi vida; mi morada será la casa del Señor a lo largo de los días”

Que tu recuerdo sea una bendición, amigo entrañable!

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