viernes, 13 de noviembre de 2015

Encuentro de la Confraternidad Argentina Judeo Cristiana



Con motivo del 50 aniversario de la declaración de “Nostra Aetate”, y organizado por los departamentos de Culto y Cultura de Amia de La Plata, se desarrollo anoche, 5 de Noviembre, una mesa de redonda conformada por miembros directivos de la Confraternidad Argentina Judeo Cristiana.
El evento que contó con un gran marco de asistentes y se desarrollo en la sede social de A.M.I.A. La Plata,  tuvo como disertantes a Martha de Antueno de Vergara Vacarezza; María Grandoli de Hrubisko y a Daniel Levin.
La CONFRATERNIDAD ARGENTINA JUDEO CRISTIANA se constituye con la convicción que el conocimiento mutuo es la base para el respeto entre las religiones y los pueblos. Esta confraternidad manifiesta que Judíos y cristianos trabajamos juntos elaborando nuestras raíces comunes, reconociendo nuestras diferencias, pero dispuestos al diálogo y al compromiso mutuo.- Juntos para construir una sociedad plural más justa y menos violenta.
En esta oportunidad, y celebrando los 50 años de Nostra Aetate (en latín nuestro tiempo), se resalto la importancia y trascendencia de este instrumento, que constituye uno de los documentos señeros del Concilio Vaticano II, cuyo contenido trata sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas. Fue aprobada el 28 de octubre de 1965.
Los miembros de la Confraternidad afirmaron que La declaración Nostra Aetate debió las vicisitudes de su confección y aprobación a uno de los varios temas que trata: la actitud de la Iglesia católica ante los judíos.  Se considera que estableció bases nuevas en las relaciones de los católicos con los judíos, los musulmanes, los budistas, los hindúes y demás creyentes de otras religiones no cristianas.
Este instrumento, proclamado bajo el pontificado de Juan XXIII tuvo su origen principal, quizás, en la reacción de la Iglesia Católica, frente a la matanza de personas más terrible que se produjo en la historia de la humanidad, como fue el Holocausto. Al conocerse los horrores del Holocausto tras el final de la Segunda Guerra Mundial, algunos sacerdotes, teólogos y laicos católicos promovieron la revisión del tratamiento teológico que la Iglesia daba al judaísmo.

Les agradecemos a todos los miembros de la Confraternidad por su visita, por esta enriquecedora charla y por su encomiable labor.





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