martes, 9 de junio de 2015

Quien es mi Prójimo?

  
Relato que nos envía Horacio Varela Roca para reflexionar juntos. http://www.elmorador.blogspot.com.ar/
  
El Carro Volcado

Venía un hombre caminado por un estrecho y poco transitado camino, al girar en una curva, pocos metros más adelante, se encuentra frente a un pesado carro que había volcado y le impedía el paso.
El campesino que conducía el carro, que había estado en vano intentando ponerlo nuevamente en pie, le pidió al viajero que le ayudase a levantarlo.
¿Cómo podrían solo dos hombres levantar una carga tan grande? se preguntó el hombre.
Y contestó:
-Es inútil. No puedo. Es imposible.
Entonces, el campesino con enojo y en tono de reproche, le increpó:
-¡Claro que puedes, pero no quieres! ¡Esa es la verdad! ¡No quieres, en realidad no quieres!
El viajero, al percibir la vehemencia del campesino, puso manos a la obra. Buscó en la cercanía y encontró unos maderos y ayudó con esfuerzo a deslizarlos bajo las ruedas. Con otro madero a modo palanca, ambos hombres, hicieron fuerza y contrapeso con todas sus fuerzas.
El carro osciló, parecía enderezarse pero costaba, se movió un poco, tomaron aliento y con un nuevo esfuerzo, consiguieron enderezarlo.
El campesino acarició el lomo de sus bueyes, que jadeaban y volvió a colocar la carga en su sitio.
Unos pocos momentos más tarde el carro, tirado por los bueyes, se puso en marcha.
El viajero le dijo al campesino:
-Permíteme que te acompañe durante este tramo del camino.
 -Con gusto, será un placer. ¡Acompáñame!

Se pusieron a andar uno al lado del otro. Tras unos momentos de silencio, el viajero le preguntó al campesino:
-¿Cómo es que has podido pensar que yo no quería?

-  Precisamente lo he pensado porque tú has dicho que no podías. Nadie sabe que no puede hacer algo antes de haberlo intentado verdaderamente…
-Pero ¿Cómo has podido pensar que podría hacerlo?
-Era solo una idea. Eso es todo.
-¿Qué quieres decir con eso de una idea, eso es todo?
-¡Pero, que insistencia! ¿En verdad quieres saberlo?  Pues bien, se me ha ocurrido al ver que te habían enviado a mi encuentro.
-¿Cómo es eso?, pregunto el viajero.
¿Entonces crees que tu carro se ha volcado, sólo para que yo pudiese ayudarte?
-Por cierto -¿Y qué otra razón podría haber, hermano? -dijo el campesino.

¿Quién es mi prójimo?

         El carro llegó a Europa y Asia occidental en el cuarto milenio antes de Cristo, y al Valle del Indo hacia el tercer milenio antes de Cristo. Surgió en la zona de Oriente Medio, cuando se comenzaron los cultivos y la domesticación de los animales.
         Los carros han sido mencionados en la literatura ya en el segundo milenio antes de Cristo. Un libro sagrado de la India afirma que los hombres y las mujeres son tan iguales como dos ruedas de una carreta.  En realidad, el carro es uno de los símbolos más antiguos de la humanidad.  En algunos casos representa al sol, en otros es el transporte del héroe mítico, o el vehículo de los dioses. 

         En lo que respecta a la vida humana, representa el conjunto de fuerzas cósmicas y psíquicas que hay que conducir; el conductor es el espíritu que las dirige.  Es que nosotros, como aurigas de nuestro propio ser, durante nuestro camino en la vida debemos realizar un trabajo de construcción en los tres mundos: natural, humano y divino.  De aquí que en muchas enseñanzas antiguas, el carro simboliza la conciencia.  Es el vehículo del alma, que muestra el aspecto dinámico de la vida.  Como el carro que somos puede tomar variados caminos, también simboliza aspectos de conflicto.
         El campesino con el carro volcado del cuento citado, es alguien que está en conflicto, está atascado en su vida y por sí mismo no puede salir.  Tal es su necesidad, que provoca al caminante para que supere el miedo ante la inmensa tarea y se las ingenie para ver cómo lo ayuda. Y el exigente pedido es respondido utilizando maderos cruzados bajo las ruedas.  De este modo, con gran esfuerzo, el campesino puede retomar su camino.
Al final del cuento hay una gran lección.  Los conflictos de nuestra conciencia, los atascaderos en los que se encuentra nuestra alma muchas veces, pueden ser resueltos por nuestro prójimo.  Pero tenemos que estar atentos, pues hay pocos viajantes por nuestro derrotero.  Y tenemos que saber pedir, con argumentos fuertes y claros, para recibir la ayuda que necesitamos.


         Ante la pregunta: “¿Quién es mi prójimo?”, el relato nos dice que es aquel que va por el mismo camino en la vida, y que responde a nuestro pedido.   Es a quién no tememos desafiar o importunar.  Y con el caminante aprendemos que las dificultades que pasan los demás son para que podamos ejercer nuestra fraternidad.  Así trata el campesino a su circunstancial compañero: “¿Y qué otra razón podría haber, hermano?”

lunes, 8 de junio de 2015

Visita del Papa Francisco a Sarajevo:




El Papa Francisco rezó  la siguiente oración este sábado 6 de junio por la tarde ante líderes de diversas religiones durante un encuentro ecuménico e interreligioso celebrado en el Centro Internacional de Estudios Franciscanos de Sarajevo:

Dios todopoderoso y eterno,
Padre bueno y misericordioso; 
Creador del cielo y de la tierra, de todas las cosas visibles e invisibles; 
Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob, 
Rey y Señor del pasado, del presente y del futuro; 
único juez de todos los hombres, 
que recompensas a tus fieles con la gloria eterna.
Nosotros, descendientes de Abrahán según la fe en ti, único Dios,
judíos, cristianos  musulmanes

humildemente nos ponemos en tu presencia
y con confianza te pedimos 
por este país, Bosnia y Herzegovina, 
para que puedan habitarlo en paz y armonía 
hombres y mujeres creyentes de distintas religiones, naciones y culturas.
Te pedimos, Padre, que esto mismo suceda
en todos los países del mundo. 
Refuerza, en cada uno de nosotros, la fe y la esperanza, 
el respeto recíproco y el amor sincero 
por todos nuestros hermanos y hermanas.
Haz que, con valentía, nos comprometamos
a construir la justicia social, 
a ser hombres de buena voluntad, 
llenos de comprensión recíproca y de perdón, 
pacientes artesanos de diálogo y de paz.
Que todos nuestros pensamientos, palabras y obras
estén en armonía con tu santa voluntad. 
Todo sea para tu honor y gloria, y para nuestra salvación. 
A ti sea la alabanza y la gloria, por los siglos de los siglos, Dios nuestro. 
Amén.

sábado, 6 de junio de 2015

NUESTRA INSTITUCIÓN SALUDA MUY ESPECIALMENTE AL P. IGNACIO PEREZ DEL VISO EN SUS BODAS DE ORO SACERDOTALES.


EL P. IGNACIO, PIONERO EN EL DIALOGO INTERRELIGIOSO,  NOS  ACOMPAÑÓ DESDE EL INCIO EN ESTE CAMINO.  QUE EL SEÑOR DE TODOS SIGA BENDICIENDO SU OBRA FECUNDA EN BENEFICIO DE TODOS LOS HOMBRES.

Mis 50 años de sacerdote
Cuando fui ordenado sacerdote, sentí la vocación de seguir al Maestro, que enseñaba. Jesús predicó a las multitudes, formó a sus discípulos y conversó con personas, como Nicodemo, de noche, o la samaritana, al mediodía. A ella le pidió: “Dame de beber”. Y en este medio siglo no he dejado de predicar y enseñar Teología, pidiendo también a otros de beber.
Tiempo después sentí la vocación de seguir al Médico. Jesús curaba a los enfermos con el aceite del consuelo y el vino de la esperanza, como dice el Prefacio del Buen Samaritano. Consolar y dar esperanza. Con ese fin, organicé dos grupos misioneros, uno a San José del Boquerón, en el monte santiagueño, y otro a Cona Niyeu, en la Patagonia. Encontramos gente sencilla que nos infundía esperanza, al trabajar tan duro para salir adelante.
Todos los bautizados son sacerdotes, lo que les permite comunicarse con el Señor, sobre todo al comulgar. Los sacerdotes ministeriales fuimos ordenados por el obispo para servir a los sacerdotes bautismales. El aceite del consuelo y el vino de la esperanza están al alcance de todos. Las mamás y los papás son los primeros en consolar y dar esperanza a sus nenes. En la figura del Buen Samaritano nos sentimos unidos los sacerdotes bautismales y los ministeriales.
Una de las esperanzas que más me motivó fue la ecuménica, para promover la unidad de los cristianos. Siendo estudiante de Teología, en San Miguel, organicé un partido de fútbol con los alumnos de la Facultad Luterana de Teología, de José C. Paz, que terminamos empatados. Después siguieron mis visitas a esa Facultad. Cuando fui ordenado, estuvieron presentes en toda la ceremonia el Rector y un profesor de la Facultad Luterana. Hoy continúo colaborando con la Comisión de obispos argentinos dedicada al Ecumenismo. Y el diálogo con otras Iglesias nos lleva al diálogo con otras Religiones, como el Judaísmo y el Islam, en la gran familia humana.
Mi vocación nació al conocer, en el colegio, a los jesuitas que lo dirigían. Nuestro fundador, san Ignacio de Loyola, nos dejó el método de los Ejercicios Espirituales. Son una escuela de espiritualidad para aprender a discernir los caminos de Dios. Hasta los santos han tenido que experimentar, para encontrar su camino. La Madre Teresa, de Calcuta, ingresó a una congregación misionera, en Albania, y partió para la India. Allá se ocupaban de los pobres, pero quedaban los miserables en los basurales. Dejó entonces su congregación y fundó otra, para atender a los parias de la India y a los enfermos de Sida en Occidente.
Después de tantos años como jesuita, desde antes de ser ordenado, mi satisfacción no consiste tanto en haber aprendido a discernir los caminos de Dios cuanto en ver que otros, con alguna ayuda mía, han aprendido ese arte espiritual, que es valioso para todos los creyentes y no sólo para los católicos. Es un arte que nos continúa enriqueciendo a lo largo de la vida. Por todo ello, doy gracias a Dios y a mis amigos.


Ignacio Pérez del Viso, SJ