miércoles, 18 de febrero de 2015

Cuaresma. Ayuno por el fiscal


Valores Religiosos online – 13 febrero 2015

Por: P. Ignacio Pérez del Viso *

La fe cristiana nos ofrece dos ciclos litúrgicos, el de Navidad, preparado por el Adviento, y el de Pascua-Pentecostés, preparado por la Cuaresma. En todas las religiones las grandes fiestas van precedidas de un tiempo de preparación. Por eso, podríamos profundizar nuestra Cuaresma meditando hacia adentro, hacia la fe cristiana, pero también mirando hacia fuera, para compartir experiencias similares de otras áreas espirituales.

Cada tradición religiosa es única y el diálogo interreligioso no pretende disimular las diferencias sino resaltar el patrimonio común, que vamos re-descubriendo. En áreas muy vinculadas, como es la familia de Abraham, las líneas comunes se perciben bajo creencias y ritos peculiares. En el Sermón de la Montaña, Jesús desarrolló los tres pilares de la piedad judía, en sintonía con los tres preceptos de la moral judeo-cristiana: amar a Dios (oración) y al prójimo (limosna) como a sí mismo (ayuno).

Esos tres pilares están interconectados, de modo que el ayuno no responde a una ascética individualista sino al deseo de mejorar la limosna y comprender que la fe es una limosna que Dios nos regala, a todos los seres humanos, que creemos en valores, y no sólo a los practicantes. Y el Islam retoma esos tres pilares, añadiéndoles un prólogo (invocación de Alá) y un epílogo (peregrinación). Todos peregrinamos en la vida.

El ayuno tradicional consistía en abstenerse de comidas placenteras. Pero hay otro ayuno más profundo, el de abstenerse de compartir el trato con los amigos. Este ayuno puede ser voluntario pero también impuesto, por las migraciones, las enfermedades y la muerte. Este es el ayuno más importante, el de ayunar con los obligados a ayunar, estar tristes con los entristecidos.

Palpamos un ambiente de tristeza por la muerte del fiscal Nisman. Habrá una marcha en su memoria el día 18, justo el Miércoles de Ceniza, comienzo de la Cuaresma. Era un judío que había investigado los atentados a la embajada de Israel y a la AMIA. Pero no sólo los judíos están tristes. Todos los argentinos compartimos esa tristeza. Como dijo el jesuita Rafael Velasco, no hemos llorado lo suficiente a Nisman, no nos hemos hermanado en el llanto.

Recordemos que el ayuno no es una meta. No buscamos vivir amargados. Es una peregrinación hacia la alegría de la Tierra Prometida, del Banquete del Reino. En la Novena Sinfonía cantamos: “Si es que no encuentras la alegría en esta tierra, búscala hermano más allá de las estrellas”. Porque la alegría se trasciende a sí misma al comunicarse a los demás.

Esta Cuaresma puede ayudarnos a que nos sintamos todos hermanos en la búsqueda de la Verdad, ya que lo cotidiano es actuar como adversarios o enemigos. Si peregrinamos unidos, aun cuando la Verdad tarde un siglo en aparecer, podremos decir que la muerte de Nisman no nos ha sepultado en la frustración sino que nos ha abierto a un sentimiento superior.

* Jesuita. Profesor en la Facultad de Teología de San Miguel




No hay comentarios: