jueves, 29 de mayo de 2014

La CAJC en Colegios Católicos


Nuestra institución, siguiendo el programa comenzado hace unos años, y agradeciendo a las autoridades de los Colegios La Anunciata y Fray Mamerto Esquiú, estuvo nuevamente en ambos colegios, charlando con los estudiantes y teniendo un maravilloso intercambio con los jóvenes.
Vaya también nuestro agradecimiento a los líderes religiosos que nos acompañaron.
Formar a los jóvenes a ser trabajadores y constructores de paz es una llamada que lleva a un compromiso colectivo y a una acción común. Para ser auténtica y duradera, la paz se debe fundamentar en los pilares de la verdad, la justicia, el amor y la libertad.
Mientras los Estados y los jefes particulares en ámbito social, político y cultural tienen en general un rol importante que desarrollar en el reforzar la educación de los jóvenes; los responsables religiosos en concreto, por su vocación de ser guías espirituales y morales, deben continuar inspirando a las jóvenes generaciones a caminar en el sendero de la paz y a convertirse en mensajeros de paz”.
Pontificio Consejo Para el Dialogo Interreligioso
Cardenal Jean-Louis Tauran

Colegio “La Anunciata”

Verlos juntos, como hermanos, compartiendo la fe en la vida de un día normal. Fue mágico. Una nueva edición  de esta Mesa Interreligiosa en La Anunciata y la certeza de que van a haber 40 nuevos ciudadanos tolerantes, que no discriminen al otro, que acepten la hermandad más allá de las culturas y las tradiciones... ¿qué más se puede pedir? Solo la enorme alegría que en medio de esos 40 chicos estaba mi hija Clara. Gracias por todo. Lo que ustedes hacen es una bendición y una caricia de Dios Padre.
Catequista Julio Bernaldo de Quiroz




Colegio Fray Mamerto Esquiú








miércoles, 28 de mayo de 2014

Homilía del Papa Francisco al celebrar la Santa Misa en el Cenáculo de Jerusalén

 

Al terminar su visita a Tierra Santa, el Papa Francisco celebró la Eucaristía en el Cenáculo de Jerusalén –lugar de litigio entre Judíos y Cristianos- En la homilía, recuerda a los cristianos lo que representa este lugar para ellos y a su vez, nuestros hermanos judíos conocerán los acontecimientos que allí tuvieron lugar.

“Queridos hermanos:
Es un gran don del Señor estar aquí reunidos, en el Cenáculo, para celebrar la Eucaristía. Mientras los saludo con fraterna alegría, deseo agradecerles su significativa presencia. Les aseguro que tienen un lugar especial en mi corazón, en mi oración. Aquí, donde Jesús consumó la Última Cena con los Apóstoles; donde, resucitado, se apareció en medio de ellos; donde el Espíritu Santo descendió abundantemente sobre María y los discípulos. Aquí nació la Iglesia, y nació en salida. Desde aquí salió, con el Pan partido entre las manos, las llagas de Jesús en los ojos, y el Espíritu de amor en el corazón.En el Cenáculo, Jesús resucitado, enviado por el Padre, comunicó su mismo Espíritu a los Apóstoles y con esta fuerza los envió a renovar la faz de la tierra.Salir, marchar, no quiere decir olvidar. La Iglesia en salida guarda la memoria de lo que sucedió aquí; el Espíritu Paráclito le recuerda cada palabra, cada gesto, y le revela su sentido. El Cenáculo nos recuerda el servicio, el lavatorio de los pies, que Jesús realizó, como ejemplo para sus discípulos. Lavarse los pies los unos a los otros significa acogerse, aceptarse, amarse, servirse mutuamente. Quiere decir servir al pobre, al enfermo, al excluido, al que resulta antipático, al que me fastidia.El Cenáculo nos recuerda, con la Eucaristía, el sacrificio. En cada celebración eucarística, Jesús se ofrece por nosotros al Padre, para que también nosotros podamos unirnos a Él, ofreciendo a Dios nuestra vida, nuestro trabajo, nuestras alegrías y nuestras penas…, ofrecer todo en sacrificio espiritual.El Cenáculo nos recuerda la amistad. «Ya no les llamo siervos –dijo Jesús a los Doce-… a ustedes les llamo amigos». El Señor nos hace sus amigos, nos confía la voluntad del Padre y se nos da Él mismo. Ésta es la experiencia más hermosa del cristiano, y especialmente del sacerdote: hacerse amigo del Señor Jesús. Descubrir en su corazón que Él es amigo.El Cenáculo nos recuerda la despedida del Maestro y la promesa de volver a encontrarse con sus amigos. «Cuando vaya…, volveré y les llevaré conmigo, para que donde estoy yo, estén también ustedes». Jesús no nos deja, no nos abandona nunca, nos precede en la casa del Padre y allá nos quiere llevar con Él.
Pero el Cenáculo recuerda también la mezquindad, la curiosidad –»¿quién es el traidor?»-, la traición. Y cualquiera de nosotros, y no sólo siempre los demás, puede encarnar estas actitudes, cuando miramos con suficiencia al hermano, lo juzgamos; cuando traicionamos a Jesús con nuestros pecados.El Cenáculo nos recuerda la comunión, la fraternidad, la armonía, la paz entre nosotros. ¡Cuánto amor, cuánto bien ha brotado del Cenáculo! ¡Cuánta caridad ha salido de aquí, como un río de su fuente, que al principio es un arroyo y después crece y se hace grande… Todos los santos han bebido de aquí; el gran río de la santidad de la Iglesia siempre encuentra su origen aquí, siempre de nuevo, del Corazón de Cristo, de la Eucaristía, de su Espíritu Santo.El Cenáculo, finalmente, nos recuerda el nacimiento de la nueva familia, la Iglesia, nuestra Santa Madre Iglesia, constituida por Cristo resucitado. Una familia que tiene una Madre, la Virgen María. Las familias cristianas pertenecen a esta gran familia, y en ella encuentran luz y fuerza para caminar y renovarse, mediante las fatigas y las pruebas de la vida. A esta gran familia están invitados y llamados todos los hijos de Dios de cualquier pueblo y lengua, todos hermanos e hijos de un único Padre que está en los cielos.Éste es el horizonte del Cenáculo: el horizonte del Resucitado y de la Iglesia.De aquí parte la Iglesia en salida, animada por el soplo vital del Espíritu. Recogida en oración con la Madre de Jesús, revive siempre la esperanza de una renovada efusión del Espíritu Santo: Envía, Señor, tu Espíritu, y renueva la faz de la tierra.

lunes, 26 de mayo de 2014

Visita al memorial de la Shoá


Las palabras del Papa Francisco nos mueve a todos a una enorme reflexión

Memorial de Yad Vashem, Jerusalén
Lunes 26 de mayo de 2014
¿Adán, ¿dónde estás?” (cf. Gn 3,9). ¿Dónde estás, hombre? ¿Dónde te has metido? En este lugar, memorial de la Shoah, resuena esta pregunta de Dios: “Adán, ¿dónde estás?”. Esta pregunta contiene todo el dolor del Padre que ha perdido a su hijo. El Padre conocía el riesgo de la libertad; sabía que el hijo podría perderse… pero quizás ni siquiera el Padre podía imaginar una caída como ésta, un abismo tan grande. Ese grito: “¿Dónde estás?”, aquí, ante la tragedia inconmensurable del Holocausto, resuena como una voz que se pierde en un abismo sin fondo… Hombre, ¿quién eres? Ya no te reconozco. ¿Quién eres, hombre? ¿En qué te has convertido? ¿Cómo has sido capaz de este horror? ¿Qué te ha hecho caer tan bajo? No ha sido el polvo de la tierra, del que estás hecho. El polvo de la tierra es bueno, obra de mis manos. No ha sido el aliento de vida que soplé en tu nariz. Ese soplo viene de mí; es muy bueno (cf. Gn 2,7). No, este abismo no puede ser sólo obra tuya, de tus manos, de tu corazón… ¿Quién te ha corrompido? ¿Quién te ha desfigurado? ¿Quién te ha contagiado la presunción de apropiarte del bien y del mal? ¿Quién te ha convencido de que eres Dios? No sólo has torturado y asesinado a tus hermanos, sino que te los has ofrecido en sacrificio a ti mismo, porque te has erigido en Dios. Hoy volvemos a escuchar aquí la voz de Dios: “Adán, ¿dónde estás?”. De la tierra se levanta un tímido gemido: Ten piedad de nosotros, Señor. A ti, Señor Dios nuestro, la justicia; nosotros llevamos la deshonra en el rostro, la vergüenza (cf. Ba 1,15). Se nos ha venido encima un mal como jamás sucedió bajo el cielo (cf. Ba 2,2). Señor, escucha nuestra oración, escucha nuestra súplica, sálvanos por tu misericordia. Sálvanos de esta monstruosidad. Señor omnipotente, un alma afligida clama a ti. Escucha, Señor, ten piedad. Hemos pecado contra ti. Tú reinas por siempre (cf. Ba 3,1-2). Acuérdate de nosotros en tu misericordia. Danos la gracia de avergonzarnos de lo que, como hombres, hemos sido capaces de hacer, de avergonzarnos de esta máxima idolatría, de haber despreciado y destruido nuestra carne, esa carne que tú modelaste del barro, que tú vivificaste con tu aliento de vida. ¡Nunca más, Señor, nunca más!. “Adán, ¿dónde estás?”. Aquí estoy, Señor, con la vergüenza de lo que el hombre, creado a tu imagen y semejanza, ha sido capaz de hacer. Acuérdate de nosotros en tu misericordia.

Francisco recordó que la paz es difícil, pero sin ella vivir "es un tormento"

Tel Aviv (Israel) (AICA): El Santo Padre aterrizó en el aeropuerto internacional Ben Gourion de Tel Aviv, donde fue recibido por el presidente de Israel, Shimon Peres, y por el primer ministro Benjamin Netanyahu. El Papa pronunció un discurso en el que renovó el llamamiento que Benedicto XVI hizo en este lugar: ¨Que sea universalmente reconocido que el Estado de Israel tiene derecho a existir y a gozar de paz y seguridad; que se reconozca igualmente que el pueblo palestino tiene derecho a una patria soberana, a vivir con dignidad y a desplazarse libremente. Que la solución de los dos estados se convierta en una realidad y no se quede en un sueño¨.

Agregó que “Deseo que esta Tierra bendita sea un lugar en el que no haya espacio alguno para quien, instrumentalizando y exasperando el valor de su pertenencia religiosa, se vuelve intolerante o violento con la ajena”, indicó”

“……..Ofrezco mi casa en el Vaticano para acoger este encuentro de oración. Tantas personas construyen la paz con gestos pequeños. Muchos sufren y soportan pacientemente tantos intentos de construirla, y todos, especialmente aquellos que se pusieron al servicio de sus propios pueblos, tenemos el deber de hacernos instrumentos y constructores de paz, ante todo, a través de la oración".

Segundo Día del Viaje de Francisco a Tierra Santa

 Sergio Rubín,
Para "Clarín"
El Papa Francisco formuló esta mañana un vehemente llamado a israelíes y palestinos para que lleguen a un acuerdo que les permita alcanzar la paz. Pero avanzó un poco y dijo que el acuerdo implica "el reconocimiento de los derechos de cada uno y en la recíproca seguridad", así como "la renuncia de cada uno a algo".
Fue al llegar a Belén, procedente de Amman, la capital jordana, en su segundo día de visita a Tierra Santa.
Ayer en Amman, Francisco había insistido en sus discursos con la necesidad de que se alcance la paz en Medio Oriente. Pero lo había hecho de modo mas genérico y refiriéndose no sólo al conflicto entre israelíes y palestinos, sino también a la guerra civil en Siria, entre otros.
La insistencia y minuciosidad del Pontífice revela su anhelo de contribuir a la búsqueda de una solución negociada a los diferentes conflictos.
"Exhorto a que se redoblen los esfuerzos y las iniciativas para crear las condiciones de una paz estable y duradera, basada en la justicia, en el reconocimiento de los derechos de cada uno y en la recíproca seguridad", dijo durante el discurso que pronunció durante la ceremonia de bienvenida que le tributó el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas.
El Papa consideró que "es hora de poner fin a esta situación que se hace cada vez más inaceptable".
En ese sentido afirmó que "ha llegado el momento de que todos tengan la audacia de la generosidad y la creatividad, al servicio del bien, del valor de la paz y seguridad dentro de unos confines reconocidos internacionalmente".
Manifestó su deseo de que "todos eviten iniciativas y actos que contradigan la voluntad expresa de llegar a un verdadero acuerdo y que no se deje de perseguir la paz con determinación y coherencia". Consideró que la paz traerá "incontables beneficios para los pueblos de esta región y para todo el mundo".
Luego el Pontífice presidió una misa en la plaza principal de Belén, ciudad engalanada con carteles alusivos a la visita papal y banderas de Palestina y el Vaticano. En la plaza lo recibió una muchedumbre entusiasta, que lo vivó a su paso.
Tras la misa, el Papa visito la gruta donde la tradición cristiana dice que nació Jesus y, finalmente, se reunió con refugiados palestinos.
Esta tarde viajará a Jerusalen”.

Comienzo del Viaje del Papa Francisco a Medio Oriente

 AMMAN, 24 May. 14 / 06:48 am (ACI).- El Papa Francisco dirigió un discurso a las autoridades de Jordania en el que pidió la paz para la región, especialmente en Siria; y para el conflicto entre israelíes y palestinos; y en donde exhortó a las autoridades a garantizar el derecho a la libertad religiosa para todos, en particular para los cristianos.
A continuación, partes del discurso:
“Queridos amigos:
Doy gracias a Dios por permitirme visitar el Reino Hachemita de Jordania, siguiendo las huellas de mis predecesores Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI, y agradezco a Su Majestad el Rey Abdullah II sus cordiales palabras de bienvenida, con el vivo recuerdo de nuestro reciente encuentro en el Vaticano. Extiendo mi saludo a los miembros de la Familia Real, al Gobierno y al Pueblo de Jordania, tierra rica en historia y de gran significado religioso para el Judaísmo, el Cristianismo y el Islam”.
“Este País acoge generosamente a una gran cantidad de refugiados palestinos, iraquíes y de otras zonas en crisis, en especial de la vecina Siria, destruida por un conflicto que está durando demasiado tiempo….”
“A la vez que constato con dolor que sigue habiendo fuertes tensiones en la región medio-oriental, agradezco a las autoridades del Reino todo lo que hacen y les animo a seguir esforzándose por lograr la tan deseada paz duradera en toda la Región; para esto, es necesario y urgente encontrar una solución pacífica a la crisis siria, además de una justa solución al conflicto entre israelíes y palestinos……….”
“Manifiesto mi gratitud a Jordania por haber animado diversas iniciativas importantes a favor del diálogo interreligioso para la promoción del entendimiento entre judíos, cristianos y musulmanes, como el "Mensaje Interreligioso de Amán...”
“Quisiera ahora dirigir un saludo lleno de afecto a las comunidades cristianas que, presentes en el País desde los tiempos apostólicos, contribuyen al bien común de la sociedad en la que están plenamente insertadas…..”
“Dirijo, finalmente, un deseo especial de paz y prosperidad al Reino de Jordania y a su pueblo, con la esperanza de que esta visita contribuya a incrementar y promover relaciones buenas y cordiales entre Cristianos y Musulmanes.”
Les agradezco su acogida y amabilidad. Que Dios omnipotente y misericordioso conceda a Sus Majestades felicidad y larga vida y colme a Jordania de sus bendiciones. ¡Salam!

viernes, 23 de mayo de 2014

EL DIALOGO INTERRELIGIOSO Y LA NUEVA EVANGELIZACION


Para leer y reflexionar a quienes interese en profundidad el Diálogo entre las Religiones

Enviado por la Hna Marta Bauchwitz,nds, desde París
Traducción Laerte Martínez

Un artículo de Mons. Francois Bousquet, titular de la iglesia “San Luigi dei Francesi” en Roma, publicado en el diario “La Croix”, Paris, el 04-04-2014, invita a una reflección sobre el diálogo interreligioso y la nueva evangelización.- Los problemas son numerosos.- Las preguntas no son fáciles de responder.- Pero plantearlas ya es un paso adelante en la dirección correcta.-

UNA SEÑAL QUE TENDRÁ UN NUEVO ALCANCE

La oposición entre “Dialogo y Anuncio”

El documento publicado en 1991 por la Congregación para la evangelización de los pueblos y el Consejo Pontificio para el dialogo interreligioso desarrollaba la oposición entre “Diálogo y Anuncio”.- Enlazaba ambos términos: el diálogo es inseparable del anuncio de la “alegría del Evangelio”, retomando, hoy, el título de la Exhortación Apostólica del Papa Francisco (Evangelii Gaudium).-

El diálogo: escucha y palabra dirigida

El diálogo como intercambio entre quienes buscan la verdad, es escucha y palabra dirigida simultáneamente.- El anuncio solo puede hacerse, recíprocamente en el diálogo, pues no basta expresarse para que haya comunicación, sino que es necesario aproximarse al otro, dónde y cómo esté, conocerlo y comprender sus mejores valores, ello, si se quiere suscitar una respuesta.-
Pero dónde estamos hoy, a la vista de los cambios que se han dado desde 1991.-

Diálogo interreligioso y nueva evangelización

Decir que la Iglesia se sitúa, actualmente, entre el diálogo interreligioso y una nueva evangelización nos da una nueva perspectiva.- Hay que ser concientes que de aquí en adelante, hay dos interlocutores: aquellos que se reconocen vivir inspirados por una religión y aquellos marcados por una secularización sin demora, agregando que esta dualidad también atraviesa a cada persona.-

Dificultad acrecentada del diálogo
El contexto reciente demuestra que las dificultades del diálogo se han acrecentado, pero que, además, aparecen distorsiones en el anuncio.- La intención de contrarrestar las pseudo-justificaciones religiosas de la violencia, exige un interés profundo por la paz.- Los pliegues de identidad, surgidos a menudo del miedo, en un mundo desarticulado y caótico no ayudan en nada.- Las distorsiones del anuncio se originan en diversas formas de proselitismo y fundamentalismo de cualquier origen, con frecuencia alimentadas por causas económicas. La falta de ética en política, finalmente abre el juego a los conflictos de intereses entre los poderes, y el factor religioso, rápidamente es instrumentalizado por causas excesivamente sacralizadas.-

Numerosos problemas nuevos

Numerosos problemas nuevos deben ser tratados urgentemente desde varios puntos de vista.-
Del lado de las sociedades y de las culturas: el problema de su identidad y de sus indicadores en relación con las incógnitas sobre la libertad de conciencia y los derechos de las minorías. ¿Cómo, una identidad, pude ser, al mismo tiempo, abierta y cerrada, en lugar de demonizar al otro, sacralizando el país, la raza o el poder?
Una reflexión necesaria -con nuevos costos- sobre lo que se ha llamado “desculturación de las religiones”, y el hecho de que algunos movimientos fundamentalistas se presentan como un “producto”, muy simple y válido para cualquier cultura, siendo ignorados por una predicación de la salvación o considerados de manera muy simplista.- Esto trastorna la base de un diálogo, de un anuncio y de una evangelización, que tiene gran cuidado de la inculturación.-
Esto exigiría, también, analizar mas finamente, las cuestiones de la sociedad comprometidas por la diversidad de las formas religiosas: ¿qué tipo de sociedad o de comunidad es inducida? ¿qué requiere la tradición y que promueve la autoridad? ¿hay o no la visión de una continuidad de la historia y de un horizonte de futuro común para la humanidad? Etc?
Por último, en el frente del cristianismo, no se ha terminado de reflexionar sobre qué se quiere decir cuando se habla de “evangelización nueva”.-
¿En los países tradicionalmente cristianos, se pondrá en práctica el hecho que no se puede considerar al cristianismo como una religión “tradicional” en el sentido estricto del término, es decir, una religión de las costumbres, donde las respuestas llegan antes que las preguntas?
¿Y cómo se asegurará que la “Buena Nueva” anunciada, no sea solo “nueva” sino también “buena”, porque los cristianos están llamados a hacerla creíble, porque son una bendición para el mundo?

Los inmensos desafíos del mundo nuevo que se anuncia

En un mundo, a la vez secular y plurireligioso, donde se trata de movilizar los recursos espirituales y de sabiduría que permitan responder a los inmensos desafíos del mundo nuevo que se anuncia, no hay duda que el diálogo interreligioso será una señal que tendrá un nuevo alcance.-

sábado, 17 de mayo de 2014

Nuestra Institución junto a los jóvenes 2da Caminata de Jóvenes “Antorchas por la Shoá"


(Prensa DAIA - 16/05/14) La DAIA, junto
con distintas organizaciones, invitan a la 2º Caminata de Jóvenes "Antorchas por la Shoá", que se realizará el próximo jueves 22 de mayo, a las 14, iniciando su recorrido en Olleros y Av. Libertador, para culminar en un acto que contará con la presencia de sobrevivientes del Holocausto, en la Plaza de la Shoá (Av. Libertador y Av. Bullrich). En caso de lluvia la actividad se posterga al 29 de mayo. Informes al 4378-3200.

Forman parte de la organización la DAIA, ORT, Hacoaj, CISSAB, la Vicaría de Educación, Confraternidad Agentina Judeo cristiana (CAJC),  AMIA, Embajada de Activistas por la Paz, FEDECC, el Seminario Rabínico Latinoamericano, Generaciones de la Shoá, Macabi, Colegio Nacional de Buenos Aires, Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini, Asociación de Institutos de Educación Privada, Scouts de Argentina, Ministerio de Educación de la Nación, FACCMA, Hebraica, Sherit Hapleitá,  Museo del Holocausto, Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires, Subsecretaría de Derechos Humanos porteña y Consejo de Educación Cristiana Evangélica. Facebook de la Caminata.

Confraternidad Argentina Judeo Cristiana y Hospice San Camilo



La muerte es como un acontecimiento natural dentro del proceso de la vida por lo cual todo enfermo terminal merece hasta el último momento el trato conforme a su dignidad de persona.

Invitados por la Dra. Isabel Pincemin y  Maria Alejandra Toubes; en el marco del Curso Hospice San Camilo 2014, la CAJC y Hospice San Camilo organizaron un panel interreligioso, donde cada referente expuso desde su propia fe sobre el  “Acompañamiento del sufrimiento y la muerte en diferentes tradiciones religiosas”
Participaron del panel la Dra. Pilar de Antueno, Dra . Irene Yokohama ,  Lic. Daniel Levin y el Lic. . Yunus Yaman.
Estuvieron representados, el catolicismo, budismo, judaísmo y musulmanes.




“Inmersos en la cruda realidad del hoy, a veces nos descubrimos preguntando como el salmista...¿Por qué nos has abandonado?
Pregunta que en la voz y testimonio de los panelistas, como en quienes estuvimos
presentes, se hizo respuesta viva y luminosa.
En la atención por los que sufren, en el cariño tierno ante el moribundo,
Dios se hace presencia desde los distintos caminos de cada credo buscando, siempre y todos, la dignidad de la persona humana. Gracias a quienes alentaron este encuentro.”

Graciela Stegnar

domingo, 11 de mayo de 2014

Declaración de los Obispos de la CEA

Como integrantes del Diálogo  Ciudadano, y  desde los Credos,  la CAJC, hace conocer la siguiente Declaración

ECOSCEA-Equipo  de Prensa y Comunicación de la Conferencia Episcopal Argentina
Declaración
  "Felices los que trabajan por la paz"

Los obispos argentinos
Pilar - 107 Asamblea plenaria
8 de mayo de 2014, Solemnidad de Nuestra Señora de Luján


1. Como pastores del pueblo de Dios -del que provenimos y al que queremos servir- nos dirigimos a todos los miembros de la Iglesia y a los hombres y mujeres de buena voluntad, para compartir nuestra mirada sobre un aspecto inquietante de la realidad nacional. Constatamos con dolor y preocupación que la Argentina está enferma de violencia. Algunos de los síntomas son evidentes, otros más sutiles, pero de una forma o de otra todos nos sentimos afectados. Queremos detenernos a reflexionar sobre este drama porque creemos que el amor vence al odio y que nuestro pueblo anhela la paz.

2. Son numerosas las formas de violencia que la sociedad padece a diario. Muchos viven con miedo al entrar o salir de casa, o temen dejarla sola, o están intranquilos esperando el regreso de los hijos de estudiar o trabajar. Los hechos delictivos no solamente han aumentado en cantidad sino también en agresividad. Una violencia cada vez más feroz y despiadada provoca lesiones graves y llega en muchos casos al homicidio. Es evidente la incidencia de la droga en algunas conductas violentas y en el descontrol de los que delinquen, en quienes se percibe escasa y casi nula valoración de la vida propia y ajena. La reiteración de estas situaciones alimenta en la población el enojo y la indignación, que de ninguna manera justifican respuestas de venganza o de la mal llamada “justicia por mano propia”. La creciente ola de delitos ha ganado espacio en los diversos medios de comunicación, que no siempre informan con objetividad y respeto a la privacidad y al dolor. Con frecuencia en nuestro país se promueve una dialéctica que alienta las divisiones y la agresividad.

3. No se puede responsabilizar y estigmatizar a los pobres por ser tales. Ellos sufren de manera particular la violencia y son víctimas de robos y asesinatos, aunque no aparezcan de modo destacado en las noticias. Conviene ampliar la mirada y reconocer que también son violencia las situaciones de exclusión social, de privación de oportunidades, de hambre y de marginación, de precariedad laboral, de empobrecimiento estructural de muchos, que contrasta con la insultante ostentación de riqueza de parte de otros. A estos escenarios violentos corremos el riesgo de habituarnos sin que nos duela el sufrimiento de los hermanos. Todo lo que atenta contra la dignidad de la vida humana es violación al proyecto de amor de Dios: la desnutrición infantil, gente durmiendo en la calle, hacinamiento y abuso, violencia doméstica, abandono del sistema educativo, peleas entre “barrabravas” a veces ligadas a dirigentes políticos y sociales, niños limpiando parabrisas de los autos, migrantes no acogidos e, incluso, la destrucción de la naturaleza. Hemos endurecido el corazón incorporando estas desgracias como parte de la normalidad de la vida social, acostumbrándonos a la injusticia y relativizando el bien y el mal. Es creciente la tendencia al individualismo y egoísmo, de los cuales despertamos sobresaltados cuando el delito nos afecta o toca cerca. El Papa Francisco señala que “se ha desarrollado una globalización de la indiferencia...” (Evangelii Gaudium 54).

4. Pero no nos ayuda culpar a los demás. Para lograr una sociedad en paz cada uno está llamado a sanar sus propias violencias. Es necesario reconocer las diversas crisis por las que atraviesa la familia, que es la primera escuela de paz. En ella aprendemos la buena noticia del amor humano y la alegría de convivir. Muchos niños y adolescentes crecen solos y en la calle provocando el debilitamiento de los vínculos sociales. Esto también repercute en la escuela. Episodios de violencia escolar se desarrollan ante la mirada pasiva de algunos hasta que es demasiado tarde. Muchos jóvenes ni estudian ni trabajan, quedando expuestos a diversas formas de violencia. 

5. La corrupción, tanto pública como privada, es un verdadero “cáncer social” (EG 60), causante de injusticia y muerte. Desviar dineros que deberían destinarse al bien del pueblo provoca ineficiencia en servicios elementales de salud, educación, transporte. Estos delitos habitualmente prescriben o su persecución penal es abandonada, garantizando y afianzando la impunidad. Son estafas económicas y morales que corroen la confianza del pueblo en las instituciones de la República, y sientan las bases de un estilo de vida caracterizado por la falta de respeto a la ley. A ello se agregan mafias del crimen organizado sin freno dedicadas a la trata de personas para la esclavitud laboral o sexual, el tráfico de drogas y armas, los desarmaderos de autos robados, etc.

6. Para construir una sociedad saludable es imprescindible un compromiso de todos en el respeto de la ley. Desde las reglas más importantes establecidas en la Constitución Nacional, hasta las leyes de tránsito y las normas que rigen los aspectos más cotidianos de la vida. Sólo si las leyes justas son respetadas, y quienes las violan son sancionados, podremos reconstruir los lazos sociales dañados por el delito, la impunidad y la falta de ejemplaridad de quienes tenemos alguna autoridad. La obediencia a la ley es algo virtuoso y deseable, que ennoblece y dignifica a la persona. Esto vale también para los reclamos por nuestros derechos, que deben ser firmes pero pacíficos, sin amenazas ni restricciones injustas a los derechos de los demás. Frente al delito, deseamos ver jueces y fiscales que actúen con diligencia, que tengan los medios para cumplir su función, y que gocen de la independencia, la estabilidad y la tranquilidad necesarias. La lentitud de la Justicia deteriora la confianza de los ciudadanos en su eficacia. Algunos profesionales suelen utilizar de modo inescrupuloso artilugios legales para burlar o esquivar la justicia: también esto es inmoral.

7. La cárcel genera en la sociedad la falsa ilusión de encerrar el mal, pero ofrece pocos resultados. El sistema carcelario debe cumplir su función sin violar los derechos fundamentales de todos los presos, cuidando su salud, promoviendo su reeducación y recuperación. Nos duele y preocupa que casi la mitad de los presos no tenga sentencia. La mayoría de ellos son jóvenes pobres y sin posibilidades para contratar abogados que defiendan sus causas. Ningún delito justifica el maltrato o la falta de respeto a la dignidad de los detenidos. Gracias a Dios algunos cumplen la palabra de Jesús: “Estuve preso y me visitaron” (Mt 25,36).

8. Nos estamos acostumbrando a la violencia verbal, a las calumnias y a la mentira, que “socava la confianza entre los hombres y rompe el tejido de las relaciones sociales” (Catecismo de la Iglesia Católica, 2486). Urge en la Argentina recuperar el compromiso con la verdad, en todas sus dimensiones. Sin ese paso estamos condenados al desencuentro y a una falsa apariencia de diálogo.

9. Estos síntomas son graves. Sin embargo, en el cuerpo de nuestra sociedad se encuentran también los recursos para afrontar el paciente camino de la recuperación. Todos estamos involucrados en primera persona. Destacamos, ante todo, el profundo anhelo de paz que sigue animando el compromiso de tantos ciudadanos. No hay aquí distinción entre creyentes y quienes no lo son. Todos estamos llamados a la tarea de educarnos para la paz.

10. Nosotros creemos que Dios es “fuente de toda razón y justicia” y que los peores males brotan del propio corazón humano. El vínculo de amor con Jesús vivo cura nuestra violencia más profunda y es el camino para avanzar en la amistad social y en la cultura del encuentro. A esto se refiere el Papa Francisco cuando nos invita a “cuidarnos unos a otros”. Jesús nos enseñó que “Dios hace salir el sol sobre buenos y malos y hace llover sobre justos e injustos” (Mt 5, 45). No hay persona que esté fuera de su corazón. En su proyecto de amor la humanidad entera está llamada a la plenitud. No hay una vida que valga más y otras menos: la del niño y el adulto, varón o mujer, trabajador o empresario, rico o pobre. Toda vida debe ser cuidada y ayudada en su desarrollo desde la concepción hasta la muerte natural, en todas sus etapas y dimensiones. Jesús es nuestra Paz, en él encontramos Vida y Vida abundante. A Él volvemos nuestra mirada y en Él ponemos nuestra esperanza para renovar nuestro compromiso en favor de la vida, la paz y la salud integral de nuestra querida Patria. Jesús nos dice: “Felices los que trabajan por la paz…” (Mt 5,9). Muchos ya lo están haciendo. Hay destacables iniciativas en escuelas, parroquias, clubes, talleres artísticos y otras organizaciones de la sociedad. Los alentamos a seguir siendo instrumentos de paz. Exhortamos particularmente a la dirigencia a desarrollar un diálogo que genere consensos y políticas de estado para superar la situación actual.


11. La Virgen de Luján, presente en el corazón creyente de tantos argentinos y argentinas, nos anima y acompaña en nuestro empeño “…porque cada vez que miramos a María volvemos a creer en lo revolucionario de la ternura y del cariño. En ella vemos que la humildad y la ternura no son virtudes de los débiles sino de los fuertes, que no necesitan maltratar a otros para sentirse importantes…” (EG 288)

El padre Carlos Mugica. A 40 años de su muerte.

Publicado en Valores Religiosos online, el 8 de mayo de 2014
  Autor: P. Ignacio Pérez del Viso *



 Hace 40 años fue ametrallado el P. Mugica. Lo conocí en el seminario y después en la universidad del Salvador, donde él era profesor de teología y yo director del departamento. Para los más tradicionales, era un cura conflictivo, amigo de guerrilleros. Para los renovadores, era un sacerdote auténtico, comprometido con los marginados.

Yo lo veía como un hombre muy consciente de su vocación, aunque pienso que debería haber guardado más distancia del accionar político, entonces muy conflictivo. Las categorías de pueblo y anti-pueblo que llevaban a opciones en favor de las "inmensas mayorías", hoy han perdido vigencia. Quien vota por un partido minoritario no es visto como integrante del “anti-pueblo” sino como constructor de la democracia. Pero Cámpora y Perón emergen aún hoy como símbolos opuestos del pueblo.

Carlos trabajaba en la Villa pero era también un profesor universitario que atrapaba a sus oyentes. En 1970 recibí un petitorio, firmado por los alumnos de un curso de Derecho, pidiendo continuar con él como profesor al año siguiente. No se limitaba a exponer ideas. Presentaba problemas, que exigían compromisos. Sin embargo, ese estilo de sacudir las conciencias no lo llevaba a tirar por la borda los esquemas tradicionales. En las reuniones mensuales de profesores mostraba interés por rescatar los valores de personas alejadas de la religión, sin sacrificar por ello los principios.

Mugica no perdía tiempo en aclarar sus frases de combate. Yo discrepaba con él por eso. En una ocasión cedió y firmó una declaración a los diarios, que yo le había redactado. En otra, un juez lo encarceló por “apología del delito”, al ponderar a dos jóvenes guerrilleros muertos en un enfrentamiento. Pero cuando el juez escuchó las grabaciones hechas por la policía, vio que le atribuían algo que no había dicho y dispuso su libertad.

En otra ocasión, Carlos fue sancionado por el arzobispo de Buenos Aires  por sus expresiones chocantes, con 30 días de suspensión como sacerdote. Fui a pedirle al cardenal Aramburu que le redujera la sanción, para evitar problemas con sus clases de teología. El arzobispo se agarró la cabeza y me respondió: ¡Padre, no sabe Ud. lo que me han pedido! Con todo, tuve la impresión de que el cardenal lo quería a Mugica y esperaba que con esta “leve” sanción calmaría a los opositores. Al mismo tiempo me sorprendió la serenidad interior de Carlos durante esos 30 días. No expresó resentimiento contra el cardenal, a quien sentía como su padre en la fe.

Creo que Carlos tuvo un presentimiento de cómo terminaría su vida. En esos momentos de confusión, su figura resultaba molesta para muchos, de un lado y de otro. Pero no se ocultó, no se expatrió. Su fe fue superior al miedo. Puso su vida en las manos de Dios. Pastores como el padre Mugica y el obispo Angelelli nos recuerdan que debemos ser libres al dar testimonio de nuestra fe en favor de la justicia.


* Profesor en la Facultad de Teología de San Miguel

domingo, 4 de mayo de 2014

Líneas enviadas por nuestra Presidente Internacional -ICCJ-, desde Jerusalen:


Dra.  Debbie E Weissman
Traducción: Laerte Martínez (Bs As)

“Extraído de nuestro Documento de Berlín”:

 "Time",  plantea un nuevo tratamiento: "incentivado por la iniciativa de Seelisberg,  hemos promovido la superación de lo que nos ha dejado el prejuicio, el odio y la desconfianza mutua".-


El ICCJ ha estado en la vanguardia de la lucha  contra el antisemitismo en muchas partes del mundo y continuaremos en ese camino.-  En los últimos años hemos agregado a nuestras consignas combatir el "antiislamismo".

Al mismo tiempo no podemos ignorar  la ola de atentados cometidos en todo el Estado de Israel y dirigidos contra arabes en general, musulmanes y cristianos, residentes o extranjeros.-  Estos delitos, que han incluido "graffitis", actos vandálicos, y también una amenaza de muerte al Obispo Católico de Nazareth, se ha incrementado en gran manera en los últimos meses,  semanalmente y, más aún, diariamente.-

El Consejo de Instituciones Religiosas en Tierra Santa,  ha difundido su condena, así como algunos funcionarios del gobierno Israelí,  pero no se ha registrado la detención de quienes han cometido estos delitos.-
Mas aún,  si se trata de un reducido grupo de extremistas - aparentemente adolescentes-, deben ser llevados a la justicia, y estos incidentes deben terminar.-

Como Israel se prepara para celebrar su sexagésimo sexto aniversario, de su creación , se debe incrementar o hacer hincapié,  en  el cumplimiento de los ideales establecidos en su propia Declaración de Independencia, que promete igualdad "para todos su habitantes sin considerar la religión, la raza o el sexo” ;  "libertad de creencia  y de conciencia y protección de los Santos Lugares  de todas la religiones".-

Para mas información, invitamos a visitar el "website" -www.iccj.org-,  y el "blog" de nuestro socio miembro, el "Consejo de Coordinación Interreligiosa de Israel" (ICCI)