miércoles, 22 de enero de 2014

Reflexiones sobre el documento judío sobre el cristianismo, del que muchos hablamos, pero pocos conocemos-Dabru-Emet

Victoria Barnett. Tomado con permiso de la edición de Christian Century del 27 de septiembre– 4 de octubre de 2000.
(Traducción del inglés: Silvia Kot)

 Históricamente, las relaciones judeo-cristianas han sido de adversarios, y muchos judíos y cristianos en realidad no saben demasiado sobre la otra tradición.
Asegurando que ha llegado el momento "de que los judíos reconozcan los esfuerzos que hacen los cristianos por valorar al judaísmo", más de 170 líderes judíos de todas las ramas del judaísmo han firmado una Declaración con ocho puntos de bases comunes y propuestas compartidas entre cristianos y judíos. La Declaración, titulada Dabru Emet ("decid la verdad"), aparecida el 7 de septiembre pasado, se refiere a "un cambio sin precedentes en las relaciones entre judíos y cristianos" desde el Holocausto, y llama a una "respuesta meditada por parte de los judíos" a los recientes cambios de la enseñanza cristiana sobre el judaísmo. Afirma las raíces comunes de ambas religiones, al tiempo que reconoce también "diferencias inconciliables".

En el párrafo más controvertido, Dabru Emet considera el papel de los cristianos en el Holocausto. Si bien menciona la larga historia de antijudaísmo y violencia de los cristianos contra los judíos, así como la participación activa o la complicidad pasiva de muchos cristianos en los crímenes nazis, la Declaración dice sin embargo que "el nazismo no fue un fenómeno cristiano", ni tampoco "una consecuencia inevitable del cristianismo". Si el nazismo hubiera continuado, "su furia asesina se habría vuelto más directamente contra los cristianos". Los autores manifiestan su gratitud a los cristianos que salvaron judíos y a aquellos cristianos que actualmente "rechazan la enseñanza del desprecio", y concluyen: "no los culpamos por los pecados que cometieron sus antecesores."

Dabru Emet despertó inmediatamente tanto apoyos apasionados como vehementes oposiciones, especialmente por sus observaciones sobre el Holocausto. Uno de los autores del documento, el rabino Michael Signer, profesor de Notre Dame, aseguró que mucha gente le escribió diciendo que se trataba de un mensaje muy positivo y esperanzado. Por otro lado, dice Signer, muchos "piensan que hemos traicionado la historia judía y que fuimos demasiado lejos. Creen que ‘sacamos a los cristianos de apuros’. Esas personas están convencidas de que cualquier acto tendiente a la reconciliación con los cristianos que replantearon su teología sobre el judaísmo, es ridículo. Siguen convencidos de que, en su mayoría, los cristianos no abjuraron de su triunfalismo, y apuntan al proselitismo que ejercen sobre los judíos los Bautistas del Sur y los ‘Judíos por Jesús’."



Dentro de la comunidad cristiana, a algunos les resulta novedoso y molesto enterarse de que muchos judíos ven efectivamente al nazismo como una consecuencia lógica de la cultura europea cristiana; a otros les preocupa que los cristianos puedan sentirse completamente exonerados por la Declaración judía.

En algunas discusiones de Internet, hay cristianos que interpretan el párrafo del Holocausto como una declaración de perdón. Pero Signer dice: "Yo no usaría el término perdón, sino reconciliación. Para reconciliarse, los cristianos deben hacer un balance de lo que hicieron mal y de las actitudes suyas que dañaron a los judíos. A medida que se internen en estas discusiones, irán encontrando el camino hacia una comprensión más profunda de su propia fe. Sólo Dios puede perdonar los pecados del pasado. Los judíos necesitan más tiempo para ver si la teshuvah cristiana es real."

El padre John Pawlikowski, un precursor del diálogo judeo-cristiano y presidente del Comité de Relaciones con la Iglesia en el Holocaust Museum Memorial de los Estados Unidos, advierte acerca de la dificultad de expresar la compleja verdad sobre el cristianismo y el Holocausto en una breve declaración. "La gente tiende a quedarse con las primeras frases. Estoy de acuerdo en que no existe absolutamente ninguna línea recta entre el antisemitismo cristiano y el Holocausto, pero también es cierto que los ideólogos nazis utilizaron gran parte del antisemitismo cristiano para promover sus valores, y aunque esto en cierto modo aparece en la continuación del párrafo, queda un poco perdido."

Si bien el párrafo sobre el Holocausto provocó las respuestas más emocionales, otros puntos también despertaron críticas. La afirmación de Dabru Emet en el sentido de que los judíos y los cristianos adoran al mismo Dios es problemática para muchos judíos, dice Christopher Leighton, director del Instituto de Estudios Cristianos y Judíos (ICJS). Leighton señala que las doctrinas de la Trinidad y la Encarnación "suenan para muchos judíos como un galimatías teológico que compromete la integridad del monoteísmo."

Por su parte, algunos cristianos están conmocionados por la reflexión de su propia tradición que encuentran en el documento. "La idea de que los judíos ven a los cristianos como idólatras llega como una ruda revelación", observa Leighton. "Pero invita a los cristianos a analizar qué significan realmente sus conceptos teológicos. Muchos cristianos dejaron de pensar teológicamente... La tarea de volver a examinar las doctrinas cristianas esenciales, como la Trinidad y la Encarnación, a la luz de los planteos judíos, puede ayudar a los cristianos a recuperar el lenguaje de su propia tradición, y simultáneamente alertarnos sobre nuestra sensibilidad hacia ciertas idolatrías familiares y persistentes."

El aspecto más notable de Dabru Emet es, pues, que alienta la reflexión teológica dentro de cada una de las tradiciones, en nombre del diálogo entre ellas. Pawlikowski expresó la esperanza de que éste sea "el comienzo de una nueva fase de reflexión teológica y religiosa seria entre cristianos y judíos." En cierto sentido, la Declaración Dabru Emet es una mano tendida, que resulta aún más conmovedora por la dolorosa historia que la precede. Históricamente, las relaciones judeo-cristianas han sido de adversarios, y muchos judíos y cristianos (quizá la mayoría) en realidad no saben demasiado sobre la otra tradición.

Signer confía en que la Declaración ayude a los judíos "a pensar sobre ellos mismos y su mundo en términos religiosos... Como parte de esta reflexión, esperamos que reconozcan que otras comunidades religiosas —especialmente la comunidad cristiana— también atravesaron un período de reflexión y cambio." Al mismo tiempo, espera que los cristianos "inicien discusiones con judíos. Esperamos que lo hagan sin ningún otro propósito que entender al otro y entenderse a sí mismos... Queremos que los cristianos entiendan al judaísmo como una Alianza independiente y continua que vive junto a los cristianos y se cruza con ellos en la historia posterior a la encarnación."

Cualquiera sea su legado, Dabru Emet muestra que un foro institucional puede producir algo totalmente no-institucional. La Declaración fue elaborada por unos 30 estudiosos judíos que empezaron a reunirse hace seis años bajo los auspicios del ICJS. Según Leighton, el objetivo original era "analizar la formación de la identidad judía y los patrones de adaptación y resistencia a la cultura cristiana." El proyecto comenzó con ponencias académicas, pero el formato cambió cuando los estudiosos advirtieron que estaban encarando cuestiones que los tocaban en forma personal en su calidad de judíos y ciudadanos.

Para Leighton, el proyecto demostró las posibilidades creativas de un conflicto. "No creo que ninguno de esos estudiosos pensara que podían afirmar definitivamente la verdad del judaísmo en toda su complejidad, sino que existía la convicción de que el discernimiento y la sabiduría sólo nacen del choque entre interpretaciones divergentes. Nosotros, los cristianos, necesitamos aprender a discutir con pasión sin renunciar ante el otro. En mi experiencia presbiteriana he visto que muchas veces la gente se retira disgustada cuando surgen serias diferencias de opinión. Los miembros de este grupo consideraban su diversidad como un gran don, un tesoro. Existía la sensación de que la conversación se habría visto empobrecida si alguno de ellos no hubiese estado presente."

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