sábado, 14 de diciembre de 2013

Reflexionemos…..


Pbro. Tony Fidalgo, CSsR,  desde Roma


En este tiempo nos preparamos para la Navidad. Vamos armando pesebres o Belenes, esperamos con alegría y expectativa. Cierta alegría casi ingenua que no está del todo mal. Pero no hemos de olvidar que el verdadero acontecimiento del cual hacemos memoria tuvo otro contenido, que puede escapársenos y que no sería justo. Allá en la pequeña e insignificante Belén (ciudad del pan) la novedad de la vida compartida (porque el pan compartido sabe mejor) se manifestaba en toda su sencillez y parquedad porque venía a aportar una novedad liberadora, desde los pobres para toda la historia. Novedad que alcanzó hasta el cielo, donde ángeles y estrellas se sumaron a tan inédita alegría. 
Dados los últimos acontecimientos en nuestro país, y pudiendo (si nos da el alma…) ampliar el horizonte y ver alrededor nuestro las agonías pendientes de nuestra historia, en cada rincón de nuestro querido y dolido planeta, no podremos no darle algo más de seriedad a este tiempo, sin perder la alegría. En esta historia se puede celebrar sin alienarse sin perder el compromiso con la realidad que clama. Ambas cosas van juntas. La Palabra de Dios nos recuerda, para que no nos perdamos en estériles diatribas de un lado y del otro, en la mirada política y religiosa de la realidad, que la fuerza del Padre de Jesús no es el castigo que esclaviza por el miedo, ni creerse que se está del lado mejor de la verdad histórica, del bando “correcto”, ni nada que se le parezca, pues siempre esa postura olerá a terror, a imposición ilustrada o pragmática (“impostura”), que lo mismo da. Lo que nos trae Jesús, guste o no, es la fuerza del amor, infinitamente eficaz si es aceptado, pero del todo inútil si se rechaza, porque es una realidad que lo revoluciona todo y a todos/as. Lo revoluciona porque descentra, libera de egoísmos individualistas y partidistas. Invita a una transformación de la consciencia, más amplia, más libre y no por ello menos comprometida… es animarse a morir a los viejos modos de hacer profecía, como el bautista, buen precursor, pero basta, se terminó, a partir de ahora la historia se entreteje sin odios ni castigos esta es nuestra eu-topía (Casaldáliga), nuestra buena nueva…. ¿esto esperamos? ¿este camino queremos vivir? ¿o esperamos otro? ¿preferimos otros?.... buen adviento, que aún nos queda mucho por andar en la búsqueda de un mundo nuevo bajo el sol… volver a empezar…

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