sábado, 16 de noviembre de 2013

Riccardi habló del papa Francisco y la primavera de la Iglesia



Miercoles 13 Nov 2013 | 12:47 pm

(Jorge Rouillon )


Buenos Aires (AICA): El catedrático italiano Andrea Riccardi, fundador de la Comunidad de San Egidio, expresó que en los pocos meses de pontificado de Francisco “se ha tenido la sensación de la primavera de la Iglesia”. 

Riccardi habló el lunes sobre “Las repercusiones del papa Francisco en Europa" en el auditorio Santa Cecilia de la Universidad Católica Argentina, en una disertación a la que asistieron el nuncio apostólico, monseñor Emil Paul Tscherrig, y el rector de la Universidad Católica Argentina (UCA), monseñor Víctor Manuel Fernández. 

Al principio, Riccardi indicó el ambiente predominante en el viejo continente europeo: la Iglesia en sus estructuras parecía opaca, su gobierno no estaba exento de dificultades y la institución europea más antigua, la Santa Sede, parecía manifiestamente en crisis. Había una imagen de "color gris", encanecida, del catolicismo. 

“Los papas Benedicto y Francisco tienen el mismo vocero. Sin embargo, la Iglesia Católica parecía declinante y antipática a una buena parte de la opinión pública. No quiero decir que la Iglesia deba buscar la simpatía a toda costa, pero hay una reacción positiva con la gente que se debe instaurar, si no, no pasa su mensaje”. 

Y sin embargo, apuntó, “en pocos meses, se ha tenido la sensación de la primavera de la Iglesia. ¿Qué sucedió? Los problemas de gobierno no han sido resueltos, a tal punto que Francisco ha creado una comisión de ocho cardenales y específicas comisiones para las cuestiones administrativas. Los problemas siguen permaneciendo, pero la atención de todos –también de los tradicionalmente desatentos a la Iglesia- ha sido atraída por una comunicación renovada y profunda del Evangelio”. 

“Me he preguntado –dijo Riccardi- : pero, ¿qué es lo que ha cambiado? Diría que la atención se ha concentrado sobre aspectos descuidados de la vida de la Iglesia, devolviendo centralidad al Evangelio, antes que a las estructuras, la ética, las instituciones. Esto ha tenido una gran capacidad de atracción, también en países generalmente poco interesados o críticos hacia el papado, como Francia o Alemania o Bélgica”. 

Mencionó también resistencias que ha encontrado el mensaje del Papa en algunos ambientes eclesiásticos, posiciones minoritarias que ha notado especialmente en Italia, España y los Estados Unidos. Procuró desentrañar su motivación y a la vez las calificó como la reacción del hermano mayor del Evangelio que se resiste a aceptar al hijo pródigo. Entre otras, le adjudican un supuesto poner en segundo plano las batallas pro vida, diluyendo el cristianismo en un anuncio vago, no anclado en una ética y una antropología. Y citó la posición crítica de los paradójicamente llamados “ateos devotos”, que estimaban el papel de la Iglesia Católica en la civilización, aunque no sean creyentes (tal el caso de algunos periodistas italianos). 

Una crítica que se hace a Francisco se refiere a una supuesta “simplicidad de su doctrina”. Riccardi dijo: “Me decía un cardenal que el Papa habla como un simple párroco del campo. Yo sinceramente respondí que si todos los párrocos del campo hablaran así la historia de la Iglesia sería distinta”. 

Al referirse a una “nueva temporada de existencia cristiana”, Riccardi expresó: “Primavera quiere decir que la vida de la Iglesia puede volverse atractiva para muchos y no ser “un grupito de personas selectas” o “un nido protector de nuestra mediocridad”. Un cristianismo vivo, que va más allá de los muros protectores, hablando al corazón, suscita la nostalgia de Dios”. 

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