jueves, 31 de octubre de 2013

Una Nueva Profanación:


La Catedral de Mar del Plata

No han transcurrido dos meses desde que alumnos del Colegio Nacional de Buenos Aires, colegio en que se educaron figuras insignes de nuestro País, profanaran la Iglesia de San Ignacio de Loyola, cuando otro acontecimiento atroz e incomprensible ocurrió en la cripta de la Catedral de Mar del Plata, hace 24 horas.

El altar de mármol  blanco y verde fue usado como baño y parte de los excrementos esparcidos  sobre la imagen de Santa Cecilia. El mantel blanco que cubría el altar, usado como elemento personal. Otro acto de  vandalismo  que nos recuerdan hechos ocurridos  hace muchísimo tiempo en nuestra Patria. Acontecimientos terribles que muchos pensábamos,  estaban lejos de regresar y hacerse nuevamente presencia “viva” en la vida de cada argentino.
¿Qué pasa por nuestro corazón?
 Instituciones de nuestro País,  han expresado su pesar y tristeza, tal el caso de  DAIA, presidida por el Dr. Julio Schlosser.

La prensa de hoy 31 de Octubre da cuenta detallada de los hechos. Ayer, 30 de Octubre,   la “ Confraternidad Argentina Judeo Cristiana” y los Hermanos Franciscanos, Orden de Hermanos Menores, han orado junto a líderes religiosos de  todos lo credos por la Paz en el mundo y en nuestra Nación,  en la Basílica San Francisco……..y allí, nos preguntábamos ¿hasta cuando seguirán produciéndose estos acontecimientos  carentes de sentido y que  conmueven el corazón del ser humano? Son hechos que se ejecutan como siempre decimos desde la oscuridad de la noche y coincidentes con otras profanaciones contra el Judaísmo y  demás religiones y cosmovisiones. ¿Qué nos pasa? ¿Hemos perdido los argentinos, el respeto hacia lo trascendente, hacia  el “otro diferente y distinto de mí”? ¿Queremos provocar caos e incertidumbre entre nuestros semejantes? Preguntas para que cada uno se responda desde lo más íntimo de su ser y  actúe en consecuencia. ¡Basta de meras palabras! Sigamos trabajando por un mundo mejor, en el lugar que nos toque actuar, en la educación, en la salud,  en la política. No tengamos miedo de comprometernos  con aquellos valores que hacen que la persona humana adquiera el carácter de persona y sigamos trabajando con firmeza y esperanza para que nuestra sociedad cambie, se renueve,  alcance un grado de madurez que le permita actuar con decencia, con sabiduría,  con prudencia, con alegría, con responsabilidad. Es difícil, lo sabemos, pero no dejemos  que , como dice el Papa “nos roben la esperanza”.

Martha de Antueno
Presidente
CAJC        



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