miércoles, 18 de septiembre de 2013

El Papa se acerca al fundador de la Teología de la Liberación


Francisco, promotor de "una iglesia pobre y para los pobres", recibió al sacerdote peruano Gustavo Gutiérrez y concelebró misa con él en Santa Marta

Por Elisabetta Piqué  | LA NACION


ROMA.- Fiel reflejo de los nuevos vientos de cambio que soplan en el Vaticano, el Papa concelebró misa el miércoles último con el sacerdote peruano Gustavo Gutiérrez, fundador de la Teología de la Liberación y con monseñor Gerhard Müller, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, en la capilla de la residencia de Santa Marta.

Después de las condenas de los años 80 a sus excesos, críticas e incomprensiones, este encuentro fue considerado una suerte de pacificación o de rehabilitación de la Teología de la Liberación en el Vaticano.

Al respecto, desde la elección de Francisco, que cuando era arzobispo de Buenos Aires visitaba villas miseria y al momento de ser electo auspició "una iglesia pobre para los pobres", se vive un nuevo clima de apertura.

En realidad, la reconciliación con la Teología de la Liberación -corriente nacida después del Concilio Vaticano II (1962-65) para luchar a través del Evangelio contra la pobreza- se fue dando ya en la última parte del pontificado de Benedicto XVI.

Fue él, de hecho, quien designó como titular de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el ex Santo Oficio, al arzobispo alemán Gerhard Müller, muy cercano a la Teología de la Liberación.

Durante años, en efecto, Müller pasó sus vacaciones entre los campesinos latinoamericanos y mantuvo una estrecha amistad con Gutiérrez, padre dominicano. Antes de designar a Müller como custodio de la ortodoxia, en julio de 2012, Benedicto XVI, hoy papa emérito, tuvo objeciones de parte de la curia romana justamente por estos vínculos.

Müller y Gutiérrez escribieron, en 2004, un libro juntos, que fue publicado en Alemania y que ahora también salió en Italia, titulado: Del lado de los pobres, Teología de la liberación, Teología de la Iglesia .

El diario del Vaticano L'Osser-vatore Romano incluyó un comentario sobre el libro.

"Con un papa latinoamericano, la Teología de la Liberación no podía quedarse mucho tiempo en la sombra, donde estuvo relegada desde hace años", aseguraba en el artículo Ugo Sartorio, el comentarista vaticano que hizo una reseña del libro.

Es justamente en el marco de este lanzamiento que Gutiérrez, que podría ser incluido en el grupo de expertos de la Comisión Teológica Internacional, viajó a Italia y se reunió con Francisco.

Entonces Gutiérrez, que nunca fue condenado por el ex Santo Oficio, le dijo al Papa: "Gracias por su testimonio", según adelantó en una larga entrevista que le concedió a L'Osservatore.

Un "papa profético"

En ese reportaje, cuando le preguntaron qué significaba la elección del primer papa latinoamericano, Gutiérrez destacó: "Se puede venir de América latina sin tener las actitudes de Bergoglio, que ha sido un pastor iluminado, con larga experiencia de gobierno en su orden [jesuita] y en la iglesia argentina".

"Después de la elección, hay quienes lo compararon con Juan XXIII y se puede decir que es un papa realmente profético en el sentido que habla de los pobres, no se olvida nunca de los pobres", agregó.

En la entrevista, al ser preguntado sobre las "instrucciones" (investigaciones) que impuso el Vaticano a la Teología de la Liberación en 1984 y 1986, el sacerdote peruano subrayó: "Todo eso pertenece al pasado, porque hoy la Teología de la Liberación es más conocida y, por ende, más apreciada que ayer".

"Está claro que el tema de la pobreza siempre ha estado presente en la Iglesia, pero su comprensión cambió porque por mucho tiempo no sólo la Iglesia, sino la humanidad misma aceptaron la pobreza casi como una fatalidad. Hoy tenemos más conciencia de las causas de la pobreza y sabemos que es una creación de los hombres", dijo Gutiérrez.

Y luego recordó una famosa frase del reconocido obispo brasileño Helder Cámara: "Si doy pan a una persona hambrienta, la gente dice que soy un santo. Si pregunto por qué esta persona tiene hambre, me dicen que soy un comunista".


"Es una frase-provocación, claro -destacó-, que, sin embargo, nos recuerda la necesidad de actuar contra las causas de la pobreza."

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