lunes, 1 de julio de 2013

Un artículo que ha tomado actualidad y para reflexionar


Publicado en Valores Religiosos on line (24 mayo 2013)
 Francisco y la Teología de la Liberación
 Autor: Ignacio Pérez del Viso, SJ *

Es común la idea de que la Teología de la Liberación ha sido condenada por la Iglesia. Esto es un error. Con Juan Pablo II, el cardenal Ratzinger emitió dos documentos. En el primero indicaba cuestiones ambiguas o discutibles de esta corriente de pensamiento. En el segundo afirmaba lo positivo de la misma. Pero perduró la impresión causada por el primer documento.

Otra opinión más reciente es que esta Teología ha perdido actualidad. La caída del muro de Berlín (1989) y el consiguiente derrumbe del sistema soviético, llamado también “Segundo Mundo”, ha desubicado a los Movimientos “tercermundistas”, afines al tema de la Liberación. Pero lo cierto es que continúan publicándose infinidad de libros y artículos sobre esta corriente, que parece gozar de una gran vitalidad.

La Teología de la Liberación ha evolucionado en su casi medio siglo de existencia. Ha ido incorporando temas que al comienzo no parecían de interés, como el diálogo ecuménico y el interreligioso, las culturas de los Pueblos Originarios, la religiosidad popular y los movimientos feministas. Por eso, evaluaciones de hace treinta años con incompletas y poco orientadoras.

El cardenal Bergoglio emitió algunas opiniones y adoptó actitudes sobre este movimiento. El papa Francisco no va a repetir lo que decía antes. Ningún pensador se repite, pero mantiene una cierta coherencia, dentro de la evolución que implica todo pensamiento. Además, en la medida en que desee gobernar en forma más colegiada, con los obispos, los teólogos y la sabiduría de la gente sencilla, dará prioridad al sentir de toda la Iglesia sobre sus ideas personales.

En el libro “El jesuita”, Sergio Rubin y Francesca Ambrogetti dialogan con el cardenal. Cuando le preguntan si hubo teólogos de la liberación que equivocaron el camino, Bergoglio responde que desviaciones hubo (p. 82). Algunos se apoyaban en categorías marxistas sin la crítica suficiente. Pero rescata el valor de la legión de católicos que tomaron en serio la “opción preferencial por los pobres”.

“En la medida en que los agentes de pastoral descubren más la piedad popular, la ideología va decayendo”, afirma. Es como si propusiera una relectura de la situación de los pobres desde la fe de ellos, desde la piedad popular, antes de apoyarnos en las ciencias sociales, que son necesarias. En Medellín (1968) comenzamos con el desafío de la justicia social. La Iglesia peregrina llegó, en Aparecida (2007), al sentido pleno de la piedad popular.

Si hubo “desviaciones”, concluimos que hubo “desviados”. Algunos teólogos de la Liberación fueron amonestados. El cuestionamiento se daba en el terreno de la ideología. Pero el enfoque de Bergoglio, que influirá en el de Francisco, lleva la cuestión a otro terreno, el de la piedad popular, “con una hermenéutica real, sacada del mismo pueblo”. En este sentido, las amonestaciones ideológicas se vuelven innecesarias.

* Profesor en la Facultad de Teología de San Miguel

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