miércoles, 20 de marzo de 2013

Pascua cristiana…



Pascua cristiana…
camino de liberación…
eco-danza de la vida fraterna y solidaria…


Íconos iniciales:
·        Nacimiento: paso de la vida ‘natural’ a la vida ‘cultural’
·        Matrimonio: paso de la vida de solteros a la de casados
·        Muerte: paso de la vida temporal a la vida eterna
ð     un cambio, rupturas, a través de ritos de paso, de transformación
ð     toda la vida tiene una estructura pascual
ð     no se nos ‘salva’ de las crisis, ni de la muerte, sino en las crisis, en la muerte, dando el salto a la única alternativa: ¡la vida!
«Si el grano de trigo cae en la tierra y no muere, se queda solo,
pero si muere, dará mucho fruto» (Jn 12, 24)
Punto nodal: la pascua cristiana es el paso de la muerte a la vida
Punto focal: el paso de las crucifixiones (injustas) a la resurrección (vida justa, libre y digna)
Punto troncal: los pobres y la tierra están crucificados, hay que colaborar en la obra resucitadora, pues al decir de san Agustín, el que nos ha creado sin nosotros no nos ha de redimir sin nosotros… (Sermo 169, 11, 13)
Hoy nuestra humanidad y nuestra amada tierra viven muchos vía crucis sin fin. El Viernes santo parece que se ha instalado. Los vía lucis son pocos o inofensivos. El salto a la mañana de Pascua no nos resulta fácil. El coraje de la entrega martirial para transformar la realidad parece haber pasado de moda o se nos ha anestesiado… El papa Francisco ha recordado estos días a los cardenales que sin asumir la cruz no se puede caminar, ni edificar, ni profesar como verdaderos cristianos…
Pro-seguir las huellas del Jesús, judío de Nazaret, implica entregar la vida para recuperarla. Los momentos más oscuros y caóticos de la historia no tienen ni tendrán la última palabra. El acontecimiento Jesucristo lo hace altamente creíble. Sólo resta celebrar no de modo decorativo sino de modo festivo y comprometido. Se trata, pues, de hacernos a un camino de liberación en verdad hondo, contemplativo y empeñativo realizando la eco-danza de la transformación fraterna y solidaria.
La Pascua es una muy buena ocasión para recordar que todo el misterio de nuestra existencia, como ya señalamos, es pascual. Entonces, estamos llamados/as a asumir la necesidad de dar los pasos más ajustados en orden a que la transición epocal, a la que se nos invita en estos tiempos históricos que corren, sea en verdad liberadora.
Así pues, no se tratará tan sólo de un pasar de la esclavitud hacia la libertad (perspectiva judaica), aunque haya muchas esclavitudes con las cuales luchar, dejar; ni tan sólo de la muerte a la resurrección (perspectiva cristiana), aunque haya muchos signos de muerte frente a los cuales proclamar con fuerza la última palabra de la vida; sino que, además y por sobre todo, hemos de dar un paso de alta conversión, esto es, romper la cerrazón de nuestras formas de vida, ideologías, sistemas socio-políticos y económicos, montados sobre el orgullo de partidismos egoístas y malsanos y así abrirnos a la solidaridad con los que más sufren, los excluidos, la tierra que clama como madre, amiga y hermana. En esta coordenada existencial nuestra fiesta de Pascua se hace memoria y profecía, sabiduría y terca utopía, adelanto del sueño del Dios de la Vida en la vida de Dios de nuestro andar peregrino.
Padre Antonio Fidalgo, C s SR

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