miércoles, 13 de febrero de 2013

Prioridad de la fe, Primado del amor y Perspectiva de esperanza

En la huella del mensaje para esta cuaresma del papa Benedicto y simplemente añadiendo uno que otro particular, nos invitamos a recorrer el camino cuaresmal como un tiempo propicio para revisarnos en nuestro modo de encaminarnos en la vida y en la historia.
La relación de esta tres clásicas virtudes, llamadas teologales, nos pueden ayudar. Ellas son como el lugar donde don (de Dios) y respuesta (humana) cobran cuerpo, forma, en nuestra historia.
La fe está a la base de nuestra configuración cristiana (la convicción «que Dios nos ama»), pero su fuerza se verifica en la medida que es capaz de sostener una vida animada por la primacía del amor (la realización a través de «amar a Dios y al prójimo» como un único y solo amor), el que a su vez debe ser capaz de animar una perspectiva de esperanza en el andar histórico (el horizonte utópico de que «sólo el amor cuenta hasta el final y en el final).
Hacer creíble nuestro amor y que ello sea fuente de esperanza, es sin duda el contenido de nuestra buena nueva, y ello es evangelización. Las debilidades y fracasos, personales y estructurales, no deberían impedirnos renovar ese movimiento liberador en nuestras vidas. Al contrario, somos personas que nos vamos haciendo en el andar de la historia, aprendiendo de las debilidades y descubriendo fortalezas en nuestras experiencias de caídas.
La cuaresma es tiempo de aprendizaje, desde todos nuestros ‘no haber podido amar lo mejor y más hondamente posible’ a través de cada gesto, de cada opción y habernos encontrado enredados/as en actitudes y acciones que nos alejaban de toda credibilidad.
Así las cosas, aprovechemos este tiempo. Que la Palabra de Dios y la experiencia de vida, nos ayuden, con humildad y audacia, a dar los pasos que sean necesarios en orden a una vida más humana, más creíble desde el empeño de un amor que abra a una esperanza comprometida por la vida.
Cuaresma camino hacia la Pascua,
orientados por la Palabra de vida
animados por el Espíritu liberador.
 
Cuaresma espacio de liberación,
de toda traición personal y estructural
para realizarnos en fraternidad.
 
Cuaresma tiempo para aprender,
cómo hacer creíble el amor
y abrir horizontes de esperanza.
 
La Pascua nos convoca,
en cada celebración
en toda realización
desde su dinámica
por su fuerza
a renovarnos
a liberarnos
sin más… 
Amén
P.Tony Fidalgo,CSsR
Roma, Italia

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