lunes, 28 de enero de 2013

Monseñor Lozano llamó a recordar la Shoá para mostrar un signo de esperanza al futuro



Gualeguaychú (Entre Ríos) (AICA)


El obispo de Gualeguaychú, monseñor Jorge Lozano, afirmó este domingo 27 de enero, Día Internacional de la Conmemoración de las Víctimas del Holocausto, que es preciso recordar el horror que padecieron miles de personas en los campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial a fin de ofrecer un signo de esperanza que erradique para siempre semejante clase de actos. 

“Recordar es el mejor signo de esperanza que podemos ofrecer, tanto por los que padecieron el horror, como por nosotros mismos y por nuestros hijos. Recordar es volver a pasarlos por el corazón, para que no vuelvan a morir por nuestra indiferencia y negación”, sostuvo el obispo, quien también llamó a reconocer a quienes actuaron con coraje y arriesgaron sus vidas para rescatar a las personas que el régimen nazi persiguió de manera sistemática: judíos, negros, homosexuales y enfermos mentales, entre otros. 

Monseñor Lozano, quien además preside la Comisión Episcopal de Pastoral Social, explicó que a fines del siglo XIX y principios del XX se gestó un marco ideológico que clamaba “la muerte de Dios” y la supuesta búsqueda de un “superhombre” en reemplazo de la Divinidad destronada. “La perversa ideología de la perfección aria llevada al poder por Adolfo Hitler y un fuerte grupo de incondicionales e inescrupulosos provocó el sometimiento y la muerte de millones de personas”, valoró el prelado. 

El obispo también citó palabras del beato papa Juan Pablo II, quien en enero de 2005 escribía que “a nadie le es lícito pasar de largo ante la tragedia de la Sho’ah (‘masacre’, por su traducción del hebreo)”. 

El prelado recordó que el lema de esta jornada fue “El rescate durante el Holocausto: el coraje de ayudar”, a fin de destacar la memoria de tantos hombres y mujeres que pusieron en riesgo su propia vida para esconder o ayudar a escapar a quienes eran perseguidos. 

“Varios de estos testimonios fueron recogidos en libros y llevados al cine en emotivas películas que nos hacen cercano tanto el dolor como el coraje –expresó el obispo-. Se nos muestra hasta dónde puede llegar la degradación humana, qué infiernos somos capaces de construir. Y hasta dónde es capaz de extenderse la solidaridad y el amor, para que al menos algunas flores no nos hagan perder la esperanza”. 

No obstante, monseñor Lozano advirtió que los hechos sucedidos de manera programática entre 1941 y 1945 “son sombras de muerte que nos avergüenzan como humanidad”. 

“Hace unos años leí que el paraíso es lo que se forma en torno a la persona que ama”. Siguiendo esa idea, el obispo estimó que “el infierno se forma en torno a quienes se mueven por el odio y el rencor”. “Querido lector, lectora, el infierno existe; algunos regresaron para contarlo”, sentenció. 

Asimismo, monseñor Lozano recordó la visita que el papa Benedicto XVI hizo al lugar en 2006 y la oración que entonó: “En un lugar como éste se queda uno sin palabras; en el fondo sólo se puede guardar un silencio de estupor, un silencio que es un grito interior dirigido a Dios: ¿Por qué, Señor, callaste? ¿Por qué toleraste todo esto? Sin embargo, este silencio se transforma en petición de perdón y reconciliación, hecha en voz alta, un grito al Dios vivo para que no vuelva a permitir jamás algo semejante”. 

Finalmente, el obispo de Gualeguaychú invitó a rezar por quienes allí murieron a causa del odio y la violencia y “para que verdaderamente ayude a curar las heridas de la incomprensión e injusticias del pasado”.+ 

No hay comentarios: