lunes, 30 de diciembre de 2013

El Vaticano e Israel: veinte años de lazos

POR ROBERTO BOSCA, HISTORIADOR
30/12/13-Diario Clarin, OPINION
El 30 de diciembre de 1993 y 16 de Tevet de 5754 fue firmado el Acuerdo Fundamental entre Israel y la Santa Sede, puesto que ésta, prudente en la materia, había sido renuente a un reconocimiento del nuevo Estado.
El acto tenía un efecto declarativo, pero implicaba un valor altamente moral y político. Además de la carga de prejuicios y desencuentros ,Roma entendía que reconocer un Estado judío era tomar partido en contra de los palestinos y el mundo árabe, vulnerando su neutralidad, donde además vivían una multitud de fieles cristianos.
Otro nudo gordiano era el status de la ciudad de  Jerusalén,reclamada como lugar sagrado por cristianos, musulmanes y judíos, un delicadísimo issue aún pendiente.
Debido a su categoría política, la existencia del Estado de Israel fue un tema apartado en el trámite de la declaración Nostra Aetate, mediante la cual el Concilio Vaticano II dio un giro de ciento ochenta grados en sus complicadas relaciones con los judíos. Pero gradualmente se produjo una maduración de facto que abrió el camino para un reconocimiento de jure. En su carta apostólica Redemptionis Anno de 1985, sobre Jerusalén, Juan Pablo II miró al judaísmo como una unidad de pueblo, tierra y Estado constituida de un patrimonio de historia y de fe. El acuerdo de quince artículos y un protocolo adicional fue rubricado por Claudio Celli, secretario para las relaciones con los Estados, y Yossi Beilin, viceministro de asuntos exteriores. Ambas partes se comprometieron a una cooperación en la lucha contra todo tipo de racismo (incluido el antisemitismo) y de intolerancia religiosa, y en la promoción de la comprensión mutua entre los pueblos.
El acuerdo crea también una comisión para arreglar los problemas pendientes. El primer embajador israelí ante la Santa Sede sería un argentino: Shmuel Hadas, quien luego de las negociaciones que llevaron a normalizar las relaciones con España fue nombrado también en ese país y luego de su retiro se consagró a difundir la importancia de las religiones en la paz internacional. Sobre este tema tendría ocasión de participar de distintas actividades en importantes centros académicos de diversas partes del mundo, incluida la Universidad Austral.

Como un eco de esa misión, el papa Francisco dio a conocer su mensaje del día mundial de la paz, que fundamenta en la fraternidad. En su postrera intervención en la Universidad de la Santa Cruz, en Roma, Hadas presentó esa fraternidad como una consecuencia de la filiación divina e n una pieza que se constituiría en un verdadero legado: “El judaísmo y el cristianismo se encuentran en el mismo concepto de persona como fundamento de todo el orden social, creada a imagen y semejanza de Dios: la paternidad común de la humanidad autoriza el concepto radical de la igualdad de todos los seres humanos en dignidad y derechos”.

viernes, 20 de diciembre de 2013

FELIZ NATIVIDAD DEL SEÑOR PARA TODOS NUESTROS HERMANOS CRISTIANOS



Diócesis de San Isidro                                                                Viernes 20 de 2013

Mensaje Navidad 2013
Mons. Oscar Ojea – Obispo de San Isidro

Hemos recibido del Papa Francisco una exhortación  apostólica hermosísima. En la última parte, hablándonos de la Virgen, el Papa dice “la Virgen es la que puede convertir una cueva de animales en la casa de Jesús con unos pobres pañales y con una montaña de ternura”.
Yo querría reflexionar brevemente este pensamiento para esta navidad. 
La Virgen puede construir la paz, puede construir la iglesia: Nosotros estamos llamados a construir la iglesia, a hacer juntos esta casa maravillosa que nos hace hermanos e hijos del Padre. Y al construir la iglesia somos constructores de la paz.

Ella lo hace a partir de la cueva de animales, pero su esfuerzo hace posible que nosotros identifiquemos esa cueva, esa gruta,  con la casa de Jesús. Y cómo lo hace. Con humildad, con unos pobres pañales. Y cómo lo hace. Con amor, con una montaña de ternura.
Estamos llamados a construir la iglesia. La carta del Papa nos habla del sentido misionero y el Niño nos llena de esperanza para ser mensajeros de su paz y para ser constructores de una iglesia que tiene que ser transparente, que tiene que reflejar con mayor nitidez el rostro de Jesús.
Que ella que es la figura central del tiempo de Adviento. Que ella por quien nos viene Jesús.
El mismo Papa llega a decir que “el pueblo lee en ella todos los misterios del Evangelio”
Este misterio profundo de la Noche Buena que nos lleve a tomar fuerzas en María para poder construir juntos la iglesia con unos pobres pañales y una montaña de ternura, es decir, con lo que tenemos, con lo que tenemos delante, con lo que tenemos en el corazón, que es poquito, pero el Señor es capaz de multiplicarlo y hacerlo ilimitado.
Que podamos vivir una Navidad auténticamente misionera y que al decir Feliz Navidad estemos verdaderamente saliendo de nosotros mismos para poder comunicar al corazón del hermano la esperanza y la alegría de Dios en medio de nosotros, del Señor en medio de su pueblo acompañando el camino de su pueblo.
Cree en nosotros Jesús. Confía en nosotros Jesús. Vuelve a comenzar el camino con nosotros.

Feliz Navidad. Feliz Noche Buena!.

sábado, 14 de diciembre de 2013

Reflexionemos…..


Pbro. Tony Fidalgo, CSsR,  desde Roma


En este tiempo nos preparamos para la Navidad. Vamos armando pesebres o Belenes, esperamos con alegría y expectativa. Cierta alegría casi ingenua que no está del todo mal. Pero no hemos de olvidar que el verdadero acontecimiento del cual hacemos memoria tuvo otro contenido, que puede escapársenos y que no sería justo. Allá en la pequeña e insignificante Belén (ciudad del pan) la novedad de la vida compartida (porque el pan compartido sabe mejor) se manifestaba en toda su sencillez y parquedad porque venía a aportar una novedad liberadora, desde los pobres para toda la historia. Novedad que alcanzó hasta el cielo, donde ángeles y estrellas se sumaron a tan inédita alegría. 
Dados los últimos acontecimientos en nuestro país, y pudiendo (si nos da el alma…) ampliar el horizonte y ver alrededor nuestro las agonías pendientes de nuestra historia, en cada rincón de nuestro querido y dolido planeta, no podremos no darle algo más de seriedad a este tiempo, sin perder la alegría. En esta historia se puede celebrar sin alienarse sin perder el compromiso con la realidad que clama. Ambas cosas van juntas. La Palabra de Dios nos recuerda, para que no nos perdamos en estériles diatribas de un lado y del otro, en la mirada política y religiosa de la realidad, que la fuerza del Padre de Jesús no es el castigo que esclaviza por el miedo, ni creerse que se está del lado mejor de la verdad histórica, del bando “correcto”, ni nada que se le parezca, pues siempre esa postura olerá a terror, a imposición ilustrada o pragmática (“impostura”), que lo mismo da. Lo que nos trae Jesús, guste o no, es la fuerza del amor, infinitamente eficaz si es aceptado, pero del todo inútil si se rechaza, porque es una realidad que lo revoluciona todo y a todos/as. Lo revoluciona porque descentra, libera de egoísmos individualistas y partidistas. Invita a una transformación de la consciencia, más amplia, más libre y no por ello menos comprometida… es animarse a morir a los viejos modos de hacer profecía, como el bautista, buen precursor, pero basta, se terminó, a partir de ahora la historia se entreteje sin odios ni castigos esta es nuestra eu-topía (Casaldáliga), nuestra buena nueva…. ¿esto esperamos? ¿este camino queremos vivir? ¿o esperamos otro? ¿preferimos otros?.... buen adviento, que aún nos queda mucho por andar en la búsqueda de un mundo nuevo bajo el sol… volver a empezar…

viernes, 13 de diciembre de 2013

Recuperando el sentido de los símbolos

Hace  14 años, corría el año  2000, mi hermana de la vida me envió estas líneas que tienen gran actualidad. Hoy las comparto con los lectores de nuestro blog. M de A 


Un mensaje de luz y esperanza para los días de hoy
Marta Bauchwitz, nds

(Recuperando el sentido de los símbolos)
Se acerca la Navidad y casi todos nosotros tenemos la costumbre de colocar un árbol, en general un pino o un abeto, en nuestros hogares. Tradición pagana dirán algunos, hábito sin sentido, dirán otros. La mayoría tal vez ni siquiera nos preguntamos por qué lo colocamos, por qué lo adornamos. Sin embargo, tanto las leyendas como los cuentos y el folklore son importantes en nuestras culturas y siempre podemos dar más sentido a la vida y entender mejor algunas actitudes si conocemos las antiguas costumbres y maneras de proceder, los refranes, proverbios, hábitos, etcétera que representan a la humanidad en búsqueda de valores, en búsqueda de su origen, en búsqueda de la procedencia de los dones que ha recibido. Que estas costumbres sean paganas o no depende de nosotros.
En la antigüedad, el culto a la frondosidad en invierno, período de muerte aparente, respondía a la necesidad que tenía el hombre de celebrar la vida. Reflejo de un sentimiento religioso que habita el corazón del hombre y atribuye un poder divino a las mutaciones de la naturaleza.
El hombre quiere creer en la vida a pesar de las apariencias de muerte. La naturaleza le ofrece un sostén, un fundamento a esa intuición: la experiencia del ciclo de las estaciones que se suceden sugiere que la muerte es sólo aparente y provisoria y que la vida volverá y se manifestará nuevamente.
Para marcar esta creencia en la “vida que va a volver”, cuando la casa estaba sumida en las tinieblas del invierno, el hombre primitivo tenía la costumbre de llenarla con follaje, con ramas verdes. Un acto de fe en la vida que siempre vuelve.
En esta visión de esperanza, podemos situar al abeto o el pino de Navidad.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

30º Aniversario del Retorno a la Democracia

Ante los hechos que son de público conocimiento  y en el marco del 30° Aniversario del Retorno a la Democracia, La Confraternidad Argentina Judeo Cristiana, - miembro del Diálogo Ciudadano-,  expresa su dolor y exhorta a toda la Ciudadanía y  a quienes detentan el poder a que agoten las instancias de dialogo “fecundo y constructivo” en pos del bienestar de cada  uno de los ciudadanos  de este país bendecido.

Es el único camino que tenemos  para encarar con firmeza una tarea constante, responsable y enérgica hacia el futuro de grandeza que los ciudadanos nos merecemos y nuestra Patria nos reclama.

Martha de Antueno
Presidente
María Grandoli de Hrubisko
Secretaria Ejecutiva y CD

viernes, 6 de diciembre de 2013

Mandela

Ha partido un hombre admirable, 
Símbolo de Paz, Sabiduría, Reconciliación, Libertad y  Diálogo.
Murió Nelson Mandela

Creemos que es un día para pensar y reflexionar..... ha partido un ser único y maravilloso.... irrepetible, ícono de la Paz, la libertad, el diálogo, la reconciliación...... tomémonos cinco minutos y cada uno eleve una oración en su memoria...... regale una flor a quien tenga cerca, una mirada de amor a quien sufre, una palabra de consuelo a alguna persona que la necesite, ayudemos a un anciano solo, a un niño que clame desde la miseria y en silencio, a quien necesite una palabra de aliento y a tantos jóvenes que no encuentran el rumbo....... pequeños gestos del corazón hicieron de él, un ser maravilloso y genial: Nelson Mandela!
Luchó denodadamente y en inmensa soledad por la libertad de su Pueblo y esa lucha brotó como agua bendecida por todas las naciones del mundo.
Que el martirio que sufrió en su vida y que supo convertir en perdón y ansias de reconciliación, sea comprendido por toda la humanidad que hoy lo llora!

Martha de Antueno
Presidente
María Grandoli de Hrubisko
Secretaria Ejecutiva y CD


martes, 3 de diciembre de 2013

Invitación

Con enormes deseos de Paz para Oriente Medio y toda vez que el Diálogo puede abrir las puertas hacia esa Paz duradera que todos anhelamos,enviamos esta  invitación, como un gesto de amistad que debe existir entre Pueblos y Naciones del Mundo.
Comisión Directiva  


jueves, 28 de noviembre de 2013

TIEMPO DE ADVIENTO

 Para que  los Cristianos, lo hagamos nuestro.
Para que Nuestros Hermanos Mayores, sepan de que se trata.



TIEMPO DE ADVIENTO
Monseñor Oscar Ojea
Obispo de San Isidro
Comenzamos el tiempo de Adviento, que es el tiempo de la espera del Señor. Es como ir escuchando los pasos cercanos del Señor que viene a visitarnos, que el Señor viene a acompañar toda la vida humana para bendecirla y llenarla de Dios.
En este Adviento el lema que tenemos para preparar la Navidad  es “Cuidemos a Jesús que nace en el pobre”, en cada pobre. El Señor quiso nacer pobre, vivir pobre y morir pobre.
No se  hizo pobre sino por elección fue pobre, eligiendo la pobreza como modo de vida.
Pero, qué es la pobreza, qué son los pobres. Nosotros cuando pensamos esto, de modo inmediato pensamos en aquellos hermanos nuestros a quienes les falta lo indispensable para vivir. Pensamos en aquellos que les falta alimento, que les falta ropa, que tiene una vivienda que nos es digna de la persona humana y en este sentido vemos la pobreza como una carencia. Jesús va a inaugurar un nuevo sentido de pobreza que es la pobreza evangélica, que es la pobreza significada en el que lo da todo, en el que entrega todo. Por eso “felices los pobres porque de ellos es el Reino de los Cielos”.
Volvamos a la pobreza como carencia, “Cuidemos a Jesús que nace en el pobre”.
Esta pobreza como carencia tiene este aspecto más tradicional en su modo de considerarlo.
El que no tiene que comer, el que no tiene cómo vestir, el que no tiene lugar y espacio para vivir.

EXHORTACIÓN APOSTÓLICA EVANGELII GAUDIUM DEL SANTO PADRE FRANCISCO A LOS OBISPOS A LOS PRESBÍTEROS Y DIÁCONOS A LAS PERSONAS CONSAGRADAS Y A LOS FIELES LAICOS SOBRE EL ANUNCIO DEL EVANGELIO EN EL MUNDO ACTUAL



En referencia a:
Las relaciones con el Judaísmo
247. Una mirada muy especial se dirige al pueblo judío, cuya Alianza con Dios jamás ha sido revocada, porque «los dones y el llamado de Dios son irrevocables» (Rm 11,29). La Iglesia, que comparte con el Judaísmo una parte importante de las Sagradas Escrituras, considera al pueblo de la Alianza y su fe como una raíz sagrada de la propia identidad cristiana (cf. Rm 11,16-18). Los cristianos no podemos considerar al Judaísmo como una religión ajena, ni incluimos a los judíos entre aquellos llamados a dejar los ídolos para convertirse al verdadero Dios (cf. 1 Ts 1,9). Creemos junto con ellos en el único Dios que actúa en la historia, y acogemos con ellos la común Palabra revelada.
248. El diálogo y la amistad con los hijos de Israel son parte de la vida de los discípulos de Jesús. El afecto que se ha desarrollado nos lleva a lamentar sincera y amargamente las terribles persecuciones de las que fueron y son objeto, particularmente aquellas que involucran o involucraron a cristianos.
249. Dios sigue obrando en el pueblo de la Antigua Alianza y provoca tesoros de sabiduría que brotan de su encuentro con la Palabra divina. Por eso, la Iglesia también se enriquece cuando recoge los valores del Judaísmo. Si bien algunas convicciones cristianas son inaceptables para el Judaísmo, y la Iglesia no puede dejar de anunciar a Jesús como Señor y Mesías, existe una rica complementación que nos permite leer juntos los textos de la Biblia hebrea y ayudarnos mutuamente a desentrañar las riquezas de la Palabra, así como compartir muchas convicciones éticas y la común preocupación por la justicia y el desarrollo de los pueblos”.


miércoles, 27 de noviembre de 2013

En referencia al Diálogo Interreligioso


250. Una actitud de apertura en la verdad y en el amor debe caracterizar el diálogo con los creyentes de las religiones no cristianas, a pesar de los varios obstáculos y dificultades, particularmente los fundamentalismos de ambas partes. Este diálogo interreligioso es una condición necesaria para la paz en el mundo, y por lo tanto es un deber para los cristianos, así como para otras comunidades religiosas. Este diálogo es, en primer lugar, una conversación sobre la vida humana o simplemente, como proponen los Obispos de la India, «estar abiertos a ellos, compartiendo sus alegrías y penas».[194] Así aprendemos a aceptar a los otros en su modo diferente de ser, de pensar y de expresarse. De esta forma, podremos asumir juntos el deber de servir a la justicia y la paz, que deberá convertirse en un criterio básico de todo intercambio. Un diálogo en el que se busquen la paz social y la justicia es en sí mismo, más allá de lo meramente pragmático, un compromiso ético que crea nuevas condiciones sociales. Los esfuerzos en torno a un tema específico pueden convertirse en un proceso en el que, a través de la escucha del otro, ambas partes encuentren purificación y enriquecimiento. Por lo tanto, estos esfuerzos también pueden tener el significado del amor a la verdad.
251. En este dialogo, siempre amable y cordial, nunca se debe descuidar el vínculo esencial entre diálogo y anuncio, que lleva a la Iglesia a mantener y a intensificar las relaciones con los no cristianos.[195] Un sincretismo conciliador sería en el fondo un totalitarismo de quienes pretenden conciliar prescindiendo de valores que los trascienden y de los cuales no son dueños. La verdadera apertura implica mantenerse firme en las propias convicciones más hondas, con una identidad clara y gozosa, pero «abierto a comprender las del otro» y «sabiendo que el diálogo realmente puede enriquecer a cada uno».[196] No nos sirve una apertura diplomática, que dice que sí a todo para evitar problemas, porque sería un modo de engañar al otro y de negarle el bien que uno ha recibido como un don para compartir generosamente. La evangelización y el diálogo interreligioso, lejos de oponerse, se sostienen y se alimentan recíprocamente.[197]
252. En esta época adquiere gran importancia la relación con los creyentes del Islam, hoy particularmente presentes en muchos países de tradición cristiana donde pueden celebrar libremente su culto y vivir integrados en la sociedad. Nunca hay que olvidar que ellos, «confesando adherirse a la fe de Abraham, adoran con nosotros a un Dios único, misericordioso, que juzgará a los hombres en el día final».[198] Los escritos sagrados del Islam conservan parte de las enseñanzas cristianas; Jesucristo y María son objeto de profunda veneración y es admirable ver cómo jóvenes y ancianos, mujeres y varones del Islam son capaces de dedicar tiempo diariamente a la oración y de participar fielmente de sus ritos religiosos. Al mismo tiempo, muchos de ellos tienen una profunda convicción de que la propia vida, en su totalidad, es de Dios y para Él. También reconocen la necesidad de responderle con un compromiso ético y con la misericordia hacia los más pobres.
253. Para sostener el diálogo con el Islam es indispensable la adecuada formación de los interlocutores, no sólo para que estén sólida y gozosamente radicados en su propia identidad, sino para que sean capaces de reconocer los valores de los demás, de comprender las inquietudes que subyacen a sus reclamos y de sacar a luz las convicciones comunes. Los cristianos deberíamos acoger con afecto y respeto a los inmigrantes del Islam que llegan a nuestros países, del mismo modo que esperamos y rogamos ser acogidos y respetados en los países de tradición islámica. ¡Ruego, imploro humildemente a esos países que den libertad a los cristianos para poder celebrar su culto y vivir su fe, teniendo en cuenta la libertad que los creyentes del Islam gozan en los países occidentales! Frente a episodios de fundamentalismo violento que nos inquietan, el afecto hacia los verdaderos creyentes del Islam debe llevarnos a evitar odiosas generalizaciones, porque el verdadero Islam y una adecuada interpretación del Corán se oponen a toda violencia.
254. Los no cristianos, por la gratuita iniciativa divina, y fieles a su conciencia, pueden vivir «justificados mediante la gracia de Dios»,[199] y así «asociados al misterio pascual de Jesucristo».[200] Pero, debido a la dimensión sacramental de la gracia santificante, la acción divina en ellos tiende a producir signos, ritos, expresiones sagradas que a su vez acercan a otros a una experiencia comunitaria de camino hacia Dios.[201] No tienen el sentido y la eficacia de los Sacramentos instituidos por Cristo, pero pueden ser cauces que el mismo Espíritu suscite para liberar a los no cristianos del inmanentismo ateo o de experiencias religiosas meramente individuales. El mismo Espíritu suscita en todas partes diversas formas de sabiduría práctica que ayudan a sobrellevar las penurias de la existencia y a vivir con más paz y armonía. Los cristianos también podemos aprovechar esa riqueza consolidada a lo largo de los siglos, que puede ayudarnos a vivir mejor nuestras propias convicciones.


martes, 26 de noviembre de 2013

Jánuca: combatiendo la oscuridad


Rabino Ioni Shalom

La festividad de Jánuca recuerda la salvación del pueblo judío hacia el Siglo II a.e.c., la recuperación de la independencia y el ejemplo de autodeterminación de los pueblos. Jánuca rememora la lucha por mantener la propia identidad sin imponerla al otro. Jánuca, recuerda que cuando Israel recuperó el Beit haMikdash (el gran Templo de Jerusalem) de mano de los griegos y lo purificó, encontró allí tan solo una vasija de aceite para mantener viva la llama que debía arden dentro. Aquel aceite alcanzaba solo para un día. Sin embargo, el milagro de Jánuca logró que aquel aceite durara ochos días y de esa manera dar el tiempo suficiente para poder producir un nuevo aceite. Por este motivo, en Jánuca se encienden velas durante ocho días.
Una de las grandes preguntas que la tradición judía se hizo a lo largo del tiempo es cómo deben encenderse las luminarias de Jánuca. Existen dos opiniones al respecto. La escuela del sabio Shamai, explica que de acuerdo a la simbología de lo que sucedió en el Templo, se deben encender el primer día ocho velas, el segundo día siete y así seguir sucesivamente hasta llegar al octavo día con una sola vela. De esta manera se estaría representando lo que allí sucedió: al principio había más aceite (y por eso el primer día deberían haber más velas) y el último día quedó poco aceite (similar a la única vela del final). En cambio, la casa del sabio Hillel, sostenía que las velas de Jánuca debían encenderse de manera ascendente: el primer día una vela, el segundo día dos y así sucesivamente hasta llegar al octavo día de Jánuca donde se encienden ocho velas. Esta última es la opción que se estableció para el encendido de las velas de Jánuca.
La pregunta es por qué esta discusión fue tan importante? Por qué los sabios utilizaban tanto tiempo en estas cuestiones técnicas? No sería lo mismo hacerlo de una manera o de otra, si comprendemos el simbolismo? O será que las escuelas de Shamai e Hillel estaban discutiendo alguna otra cuestión más profunda y difícil de comprender?
De acuerdo a los sabios de Israel (Tanjuma Vaiesheb 4), la oscuridad es un símbolo del mal y la muerte y proviene ya desde la época de la creación del mundo. Si las velas de Jánuca vienen a combatir la oscuridad, entonces la pregunta que los sabios se estaban haciendo (y que nos hacen a nosotros) no es cómo encender un candelabro sino que es: "cómo se combate la oscuridad"? Dicho de otro modo: "cómo se combate la muerte y el mal"? Cómo podemos hacer nosotros, hombres y mujeres, para poder combatir el mal en el mundo y traer un poco más de paz?
La respuesta a esta profunda pregunta de los sabios, está en la naturaleza misma del fuego con el que encendemos las velas de Jánuca. Una de las características del fuego es que quema. Al principio, se muestra como grande y majestuoso. El fuego imponente atrae y llama la atención. Su poder es total y arrasador. Tal como la opción de la escuela de Shamai, comienza con mucho… pero qué queda? Tras el paso del fuego que quema, solo quedan cenizas y la oscuridad vuelve nuevamente a reinar. Este fenómeno representa a aquellas personas que desean combatir la oscuridad con el fuego de la intolerancia destructiva. Con un gran espectáculo y con demostraciones falsas de poder, intentan arrebatar a todo aquel que tiene una idea diferente. Con fuego en sus miradas, se proponen destruir todo aquello que sea distinto y volver nuevamente a la oscuridad, donde tan solo se ve una sola verdad y por tanto no se ve nada.
En cambio, está la otra manera de encender el candelabro de Jánuca: de manera ascendente, tal como enseñaba Hillel. De esta manera, la luz en lugar de disminuir, se va incrementando e incrementa la santidad. La luz se contagia y permite iluminar nuevas verdades y enriquecerse con ellas. Permite mirar las cosas de un modo distinto y encontrar nuevas visiones nunca antes imaginadas. Las luces cuando se suman y se combinan, permiten mirarnos el uno al otro desde una óptica distinta y valorar las diferencias. Esta luz y esta manera de combatir el mal, suma visiones, entendimiento y diálogo, dejando de lado la intolerancia y el odio.
Si todos los pueblos y tradiciones religiosas pudiéramos aprender de este mensaje, tal vez podríamos traer al mundo una nueva era de paz, donde todos podamos convivir, respetar y celebrar las diferencias. Donde todos podamos iluminarnos el uno al otro, dejando de lado la persecución, el odio y la intolerancia. Un mundo donde la oscuridad no vuelva a brillar y podamos unirnos a la eterna luz de Dios.


sábado, 23 de noviembre de 2013

JANUCA


Rabina Graciela Grymberg

25 de Kislev al 2 de Tevet 5774

Januka tiene un encanto especial, porque nos da la oportunidad de encontrarnos durante ocho días alrededor de las luminarias,
a padres e hijos.

Este año estaremos comenzando el encendido de la primera vela el Miércoles 27 de Noviembre al anochecer y a partir de allí encenderemos una vela más cada día, durante 8 días.

Un cuento para compartir

Los dos candelabros de Januka
Shmuel Iosef Agnon

“El candelabro de Januka en nuestro Beit Hakneset era de estaño y tenía grabado en su pie, además de las bendiciones de Januka, el beit Hamikdash.
Cada uno de sus porta velas era ancho y profundo, con un borde hacia afuera.
Durante el año solía estar colgada la janukia en la pared del norte, con otros utensilios. En vísperas de Januka, el shamesh de la sinagoga, se ocupaba de acondicionarla para la fiesta. La limpiaba, la lustraba y la apoyaba sobre la mesa, con el aceite en cada porta velas, lista para ser encendida.
Sucedió un año, dos semanas antes de Januka, el Shamesh quiso hacer lo que hacía todos los años: preparar  el candelabro de Januka para la fiesta.
Sus pies lo llevaron a la pared del norte, pero hete aquí, la janukía no estaba en su lugar. Buscó en todas partes. El candelabro no aparecía.

Trascendió la noticia en el pueblo, llegando a oídos de los pequeños estudiantes del jeder. Los niños tuvieron una idea salvadora: reunir sus sevivonim (perinolas) de Januka que eran de plomo y hacer con ellos un candelabro.
De inmediato se movilizaron, juntaron sus sevivonim y se los llevaron al artesano del pueblo, a quien prometieron pagarle su trabajo con las monedas que iban a recibir de sus padres y familiares para Januka (januka guelt).

Apenas pasaron dos días y el artesano ya tenía listo el candelabro que los chicos le encargaron. Ellos lo tomaron y lo llevaron al Templo. A la noche pudieron estrenarlo con la primera vela.

Pasó el tiempo. Se acercaba Pesaj. En el Templo se realizaban los preparativos habituales, y como era costumbre, una limpieza bien a fondo.
En eso, debajo de un banco apareció el candelabro de Januka perdido.
Lo levantaron y lo colgaron en su lugar.
Cuando pasaron los meses y se acercaba la fiesta de Januka, como todos  los años el Shamesh preparó el viejo candelabro para encenderlo la noche de fiesta.
Y sucedió que los ancianos del Templo opinaron lo siguiente:
Los niños, que  renunciaron a sus sevivonim y además entregaron su dinero de  Januka para reemplazar el candelabro perdido, merecen ser premiados por su esfuerzo, hay que encender ese candelabro en las noches de Januka.

De ese modo se instituyó la costumbre de encender el candelabro de plomo en las noches de Januka, aun cuando el tradicional recuperado, era más lindo.
Desde entonces, la luz de los pequeños alumbra cada año, en la noche de Januka”.

Cada año al encender las velas de Januka y hacerlo junto a nuestros hijos, no solo encendemos las velas de la festividad, sino que encendemos la luz de la espiritualidad y del pasaje  de una generación a otra de una luz que comenzó hace  casi 4.000 años en un encuentro entre Abraham y nuestro Creador.

Hoy la luz sigue iluminando nuestras vidas y la de nuestras familias y así seguirá cada vez que las encendamos.

viernes, 22 de noviembre de 2013

"UNA HISTORIA PARA NO OLVIDAR"


Clarín 24/08/13
Me dicen Lilo pero mi verdadero nombre es Liselotte Leiser de Nesviginsky. Tengo 94 años, nací en Berlín, en una familia judía que era dueña de una importante cadena de zapaterías y llegué a la Argentina después de la Segunda Guerra Mundial. Soy viuda luego de haber estado casada más de 50 años con un hombre extraordinario, buen compañero de vida y aventuras. Mi único hijo se llama Jorge, 58 años.
Soy, también, una sobreviviente del nazismo. Claro que ese calificativo no alcanzaría para definirme como persona, pero creo que es una forma posible de empezar a presentarme. Voy a ir por partes. La cadena de zapaterías de mi familia, “Leiser”, llevaba nuestro apellido y tenía más de treinta y cinco sucursales. Para el año 1933 aproximadamente estuvo de visita en uno de nuestros negocios Alberto Enrique Grimoldi, el conocido fabricante argentino de zapatos, hijo a su vez de quien fundó esa empresa en 1895. Alberto había venido para aprender en los negocios de mi familia todo lo relacionado con la atención al cliente, la venta de calzado al público, la comercialización del producto. Recuerdo como si fuera hoy que Alberto se sentó en banquito de madera de esos que se usaban entonces para ver en detalle, en vivo y en directo como se dice ahora, el procedimiento que utilizaban los vendedores de la firma.
Ninguno de nosotros podía imaginar la importancia que tendría ese hombre que de tal modo se cruzó con nuestras vidas para siempre.
Pasaron los años y la oscura estrella de Hitler siguió ascendiendo en una Alemania que se volvía cada vez más peligrosa y temible. En el año 33 la cadena Leiser, cuyas fotografías pueden verse hoy en el Centro Conmemorativo del Holocausto de Montreal, fue “arianizada” y, como consecuencia de ese despojo cruel y racista, mi familia fue obligada a “asociarse” en forma compulsiva con una persona no judía y así pasar el negocio a manos “arias”. En noviembre de 1938 se produjo la tristemente célebre noche de los cristales rotos, esa que quedó en la historia de Alemania con el nombre de Kristallnacht .
A partir de ese episodio vinieron ataques permanentes y cada vez más duros contra los judíos con persecuciones de todo tipo. Sin ir más lejos, ya unos años antes, yo asistía a un liceo de señoritas hasta que a la edad de catorce años fui notificada por una profesora diciéndome, con una sonrisa entre cínica y fría, pero también como un alerta de lo que se venía, que debía buscar inmediatamente otro lugar ya que por ser judía no podría continuar estudiando en ese liceo.
Cuando la situación se volvió intolerable para todos nosotros, mis padres decidieron viajar conmigo desde Berlín a Holanda procurando buscar un lugar más seguro y tranquilo. Recuerdo ese momento crítico y angustiante con el mayor detalle que mi débil memoria permite. Íbamos a embarcarnos, creo, en un avión de la línea Lufthansa. En la aduana los SS nos desnudaron por completo para comprobar que no lleváramos joyas escondidas en el cuerpo… Así era la vida entonces. En Amsterdam mi familia poseía también una cadena de zapaterías conocida como Huff , no tan grande como la de Alemania, pero igualmente importante y prestigiosa. En el nuevo destino no disfrutamos de la suerte esperada.
En mayo de 1940 también ese país fue invadido y ocupado por los nazis. Ante el riesgo de perder también los negocios en Amsterdam se produjo la segunda y milagrosa intervención de Grimoldi, quien se hizo cargo de la cadena en Holanda mediante una operación comercial obviamente ficticia y con la promesa de devolver el patrimonio recibido no bien terminara la Guerra. Un verdadero pacto de caballeros. También –aunque yo era muy joven para conocer el detalle– sé que cuando mi familia aún estaba en Alemania le envió dinero a él con la sola promesa de palabra de que luego lo devolvería. Y así fue. A veces me preguntan por qué mi familia confió tanto en Grimoldi. La respuesta es mucho más simple de lo que podría suponerse. Mis padres decidieron asumir el riesgo y, así, aferrarse a la promesa de ese hombre que, en un mundo que se les caía encima, les generaba confianza. A veces en la vida hay que dar un espacio a los valores permanentes de la condición humana.
Lo que pasó después es algo muy triste de contar y evocar para mí. Un día, a las seis de la mañana yo estaba parada y como perdida en la puerta de nuestra casa en Amsterdam; en la noche anterior había salido a bailar con unos amigos en un bar de las cercanías cuando llegaron los de la Gestapo. Debo advertir que un poco antes de eso, en un último y desesperado intento de prevención y anticipo de la tragedia inminente, mi familia obtuvo a cambio de una fuerte suma de dinero pasaportes costarricenses. Fueron otorgados por el conde Rautenberg, cónsul por entonces de ese país centroamericano. Me animo a decir que la posesión de esos documentos que nos brindaron la ciudadanía de un país que jamás conocimos nos salvó la vida. Y no exagero. De no contar con ellos nuestro destino seguro eran las cámaras de gas de Auschwitz. Pero aún con esa ventaja adicional nos llevaron primero a un colegio grandote donde dormíamos en el piso en condiciones muy precarias y finalmente terminamos alojados en el campo de concentración de Westerbork, un lugar de tránsito en realidad. Fue el mismo donde estuvo Ana Frank, la autora del famoso diario íntimo, antes de ser trasladada a Auschwitz para matarla como ya lo habían hecho los nazis con una tía mía, su esposo y su pequeña hija.
En Westerbork dormíamos en barracas ruinosas y fuimos tratados como animales o menos que eso. De un lado pusieron a los hombres y del otro a las mujeres. Hacíamos nuestras necesidades en letrinas asquerosas, simples agujeros cavados en el piso, y nos limpiábamos con papel de diario cuando había. Las camas, de dos o tres pisos de alto, eran de hierro y con colchones de paja.
Por las mañanas nos lavábamos como podíamos en los mismos bebederos que se usaban para el ganado. Tengo de esa época un recuerdo insignificante pero, quién sabe por qué, muy importante para mí. Secretamente me hice una almohadita rellena con crines de caballo que llevé y usé en todos los lugares por donde anduve en la vida. Aún hoy la conservo… Dentro de todo, y en comparación con los demás, tuve suerte porque una prima mía ya estaba en el campo y se había hecho amiga de uno de los médicos que trabajaban ahí. Si no me equivoco se trataba del doctor Spanier, también judío y obligado a trabajar como todos en el hospital del lugar. Yo, usando un brazalete que todavía conservo al igual que la estrella amarilla que nos obligaban a llevar en todo momento, trabajé en el hospital como cocinera. Para alimentar a mis padres y a otras personas juntaba a escondidas viejas cáscaras de papas, zanahorias o batatas y con eso, más algunos huesos que encontraba por ahí, preparaba una especie de sopa horrible que sin embargo sirvió de alimento para muchos.
Lo que sigue a esta historia tiene que ver con la ansiada liberación. Llegó al lugar una autoridad de la cancillería alemana y constató la autenticidad de nuestros pasaportes costarricenses. Hacia 1944 nos trasladaron entonces a un campo de refugiados en Francia llamado la Bourboule. Una semana después se produjo el desembarco en Normandía y, qué emoción me da contarlo ahora, nos abrazamos todos llorando y corrimos hacia los alambrados de púas, los cortamos casi con los dientes y gritamos la palabra libertad, libertad, libertad, una, dos, cien veces. Una nueva vida empezaba para mí en ese instante. Y lo vivido entonces fue inolvidable para mí, para mis padres y para las demás víctimas judías o de otro origen que habían conseguido sobrevivir a una vida espantosa en el mejor de los casos … o a una muerte segura.
Dado que conocíamos a gente amiga y familiares en Uruguay nos embarcamos hacia ese país, más precisamente a Montevideo, donde, en el barrio de Pocitos, permanecimos alojados durante aproximadamente nueve meses en una pensión. Queríamos ingresar a la Argentina pero eso no parecía posible por razones políticas: sabemos que la Argentina puso trabas para la inmigración de los judíos durante esa época. Es entonces cuando se produce la tercera y nuevamente milagrosa aparición de Alberto Enrique Grimoldi, a quien por supuesto no olvidábamos. Él tenía contactos a diferentes niveles gubernamentales de Argentina y actuó como garante personal para permitir nuestra llegada a este país. Parece que le dijo al gobierno, presidido entonces por Perón, que nuestro conocimiento era fundamental para potenciar sus planes en la empresa. Acto seguido Grimoldi devolvió a mi familia el dinero y todo el patrimonio de los negocios de Holanda que habían quedado a su nombre, un gesto que mi familia conoce muy bien y que rescato en mi memoria como un tesoro inapreciable y eterno.
Es curioso lo que pasó después o... lo que no pasó. Junto a mi marido me dediqué a la actividad turística, llegamos a organizar el primer contingente de viajeros argentinos a la Antártida, la vida siguió su curso. Pero lo cierto es que finalmente perdí todo contacto con los Grimoldi.
Alcancé a saber que el hombre que nos había ayudado tanto en momentos de grave riesgo para mi familia había muerto si no me equivoco en 1953. Todo lo vivido pareció entonces perderse para siempre en el olvido. Un día, no sé por qué, me puse en campaña junto a Virginia, una gran amiga y asistente, para ubicar a los Grimoldi. Fue como querer retomar en parte el hilo que se había roto. Ayudó en tal sentido un artículo aparecido en un diario donde se mencionaba a esa familia y su historia con algún detalle. Virginia, bastante más moderna que yo en el manejo de Internet y esas cosas, se ingenió para dar con Grimoldi hijo, el actual presidente gerente de la empresa.
Le enviamos juntas un mensaje electrónico y así se retomó el vínculo. Fui invitada a una reunión convocada en la fábrica con toda la familia para que yo contara el comportamiento que tuvo Alberto con nosotros. Eso fue muy emocionante para todos. Lo que dije en ese encuentro lo repito ahora. Ojalá todos los hombres actuaran como lo hizo Grimoldi. Su hijo, Alberto Luis, es el actual presidente y gerente de la empresa y más allá de eso es, debo decirlo con todas las letras, un amigo permanente de la familia que nunca se olvida de nosotros.
Tengo 94 años y pese a todo lo pasado y sufrido estoy feliz de estar aún en el mundo. ¡Me gusta la vida! Y si me toca morir preferiría que fuera de repente, sin dolor… y rodeada por todos mis seres queridos.



ENTREVISTA A DIANA WANG, PRESIDENTE DE “GENERACIONES DE LA SHOÁ EN ARGENTINA” Y A MARTHA DE ANTUENO, PRESIDENTE DE LA CONFRATERNIDAD ARGENTINA JUDEO CRISTIANA



BY Natasha Zaretsky |November 22, 2013 12:00 AM


TABLE: A NEW READ ON JEWISH LIFE

In Argentina, Catholics Opposed to Pope Francis Challenge His Legacy of Jewish Relations

Last week’s protest at a Buenos Aires Kristallnacht commemoration was a display of denial—and ignorance
“Querida Martha,
Aca tienes el articulo que salió publicado. Gracias otra vez por la entrevista!

sábado, 16 de noviembre de 2013

Riccardi habló del papa Francisco y la primavera de la Iglesia



Miercoles 13 Nov 2013 | 12:47 pm

(Jorge Rouillon )


Buenos Aires (AICA): El catedrático italiano Andrea Riccardi, fundador de la Comunidad de San Egidio, expresó que en los pocos meses de pontificado de Francisco “se ha tenido la sensación de la primavera de la Iglesia”. 

Riccardi habló el lunes sobre “Las repercusiones del papa Francisco en Europa" en el auditorio Santa Cecilia de la Universidad Católica Argentina, en una disertación a la que asistieron el nuncio apostólico, monseñor Emil Paul Tscherrig, y el rector de la Universidad Católica Argentina (UCA), monseñor Víctor Manuel Fernández. 

Al principio, Riccardi indicó el ambiente predominante en el viejo continente europeo: la Iglesia en sus estructuras parecía opaca, su gobierno no estaba exento de dificultades y la institución europea más antigua, la Santa Sede, parecía manifiestamente en crisis. Había una imagen de "color gris", encanecida, del catolicismo. 

“Los papas Benedicto y Francisco tienen el mismo vocero. Sin embargo, la Iglesia Católica parecía declinante y antipática a una buena parte de la opinión pública. No quiero decir que la Iglesia deba buscar la simpatía a toda costa, pero hay una reacción positiva con la gente que se debe instaurar, si no, no pasa su mensaje”. 

Y sin embargo, apuntó, “en pocos meses, se ha tenido la sensación de la primavera de la Iglesia. ¿Qué sucedió? Los problemas de gobierno no han sido resueltos, a tal punto que Francisco ha creado una comisión de ocho cardenales y específicas comisiones para las cuestiones administrativas. Los problemas siguen permaneciendo, pero la atención de todos –también de los tradicionalmente desatentos a la Iglesia- ha sido atraída por una comunicación renovada y profunda del Evangelio”. 

“Me he preguntado –dijo Riccardi- : pero, ¿qué es lo que ha cambiado? Diría que la atención se ha concentrado sobre aspectos descuidados de la vida de la Iglesia, devolviendo centralidad al Evangelio, antes que a las estructuras, la ética, las instituciones. Esto ha tenido una gran capacidad de atracción, también en países generalmente poco interesados o críticos hacia el papado, como Francia o Alemania o Bélgica”. 

Mencionó también resistencias que ha encontrado el mensaje del Papa en algunos ambientes eclesiásticos, posiciones minoritarias que ha notado especialmente en Italia, España y los Estados Unidos. Procuró desentrañar su motivación y a la vez las calificó como la reacción del hermano mayor del Evangelio que se resiste a aceptar al hijo pródigo. Entre otras, le adjudican un supuesto poner en segundo plano las batallas pro vida, diluyendo el cristianismo en un anuncio vago, no anclado en una ética y una antropología. Y citó la posición crítica de los paradójicamente llamados “ateos devotos”, que estimaban el papel de la Iglesia Católica en la civilización, aunque no sean creyentes (tal el caso de algunos periodistas italianos). 

Una crítica que se hace a Francisco se refiere a una supuesta “simplicidad de su doctrina”. Riccardi dijo: “Me decía un cardenal que el Papa habla como un simple párroco del campo. Yo sinceramente respondí que si todos los párrocos del campo hablaran así la historia de la Iglesia sería distinta”. 

Al referirse a una “nueva temporada de existencia cristiana”, Riccardi expresó: “Primavera quiere decir que la vida de la Iglesia puede volverse atractiva para muchos y no ser “un grupito de personas selectas” o “un nido protector de nuestra mediocridad”. Un cristianismo vivo, que va más allá de los muros protectores, hablando al corazón, suscita la nostalgia de Dios”. 

SIGUEN LLEGÁNDONOS CARTAS DE REPUDIO POR LOS HECHOS DE PÚBLICO CONOCIMIENTO

 Instituto Islam para la Paz

En el Nombre de Dios, El Clemente, El Misericordioso
Buenos Aires, 13 de noviembre de 2013
Directora de la Confraternidad Argentina
Judeo Cristiana, Sra. Martha de Antueno
S. / D.
Nos dirigimos a Ud. en nombre y representación del “Instituto Islam para la Paz” para expresarle nuestro enérgico repudio por lo sucedido el 12 de noviembre en la Catedral Metropolitana cuando fanáticos intentaron impedir el acto judeo-cristiano en conmemoración de un nuevo aniversario de la "Noche de los cristales rotos", momento considerado como el inicio del Holocausto.
El Islam siempre ha sostenido a la Paz y la Justicia como normas esenciales de convivencia. La humanidad es una creación divina y todos somos hermanos y hermanas. Estas manifestaciones de intolerancia ya sean de forma física o simbólica, alientan e incitan a la persecución contra un grupo de personas a causa de su raza, religión o nacionalidad, atentando gravemente contra nuestra sociedad.
Todas las personas que trabajamos en la construcción de una sociedad sustentada en los valores del respeto y la convivencia, tenemos la obligación de condenar y denunciar estos hechos de barbarie.
Bregando por que estos actos no se repitan, saludamos a Ud. con la seguridad de nuestra más distinguida consideración.
Erica Sánchez Dr. Sumer Noufouri

Directora Ejecutiva Presidente

CARTAS DE REPUDIO

Repudio del Sr. Secretario de Culto de La Nación, Embajador Guillermo Oliveri


El Secretario de Culto de la Nación, Guillermo Oliveri, expresó su “más enérgico repudio” por los incidentes en la catedral y manifestó su “rechazo absoluto ante esta muestra de intolerancia que agravia a toda la comunidad argentina, que históricamente se sustenta en valores de respeto y de convivencia pacífica entre sus habitantes".