lunes, 27 de agosto de 2012

Notre Dame de Sión


 
Diálogo entre judíos, Cristianos  y Musulmanes

Algunas reflexiones.

¿Qué es un diálogo entre personas de diferentes religiones? y cuál es el propósito de este diálogo? En tales asuntos, es evidente que se debe responder, si no queremos que se sospeche de intenciones secretas y si queremos aumentar la confianza mutua. Una buena descripción la da el obispo John V. Taylor:
El diálogo es una conversación sostenida entre partes que no hablan del mismo modo, que deben reconocerse y respetar las diferencias, contradicciones, exclusiones mutuas, incluso en las diferentes formas de ver las cosas. El propósito del diálogo es la comprensión y la estima, lo que lleva a pensar más en las consecuencias, sobre la postura de cada uno.
Taylor señala que se ha alcanzado una gran madurez,  para admitir la coexistencia , sin intentar a toda costa que las posturas sean compatibles y que se deben respetar las opiniones a veces opuestas de cada parte. De hecho, dice, se trata del "amor a los enemigos". Se trata deescuchar, comprender y respetar las creencias contrarias a la que uno sostiene, tratando de ampliar sus propios puntos de vista. Este es el papel del diálogo interreligioso (1). 
En la segunda reunión en Asís, el Papa Juan Pablo II señaló la unidad fundamental de los creyentes que se abre "al horizonte divino del Diálogo Interreligioso" (2). Uno de los principales objetivos del diálogo es "La Paz", una paz que no es simplemente la ausencia de guerra, sino que promueve la libertad, la amistad, es decir, la salvación de la humanidad. En este sentido, las religiones, sí están dispuestas a ejercer un poder de  "redención". 
Judios, cristianos y musulmanes tienen raíces comunes que deben dirigirlos hacia el diálogo mutuo. Todos afirman ser descendientes del patriarca Abraham y lo ven como el modelo de la fe, esa fe que es "caminar con Dios" en total confianza y obediencia. Ellos constituyen la "simiente de Abraham", aunque las diferencias hayan surgido: para los Judios, de hecho, esta relación es Isaac, el hijo de la promesa, para los musulmanes, Ismael, considerado también como el hijo de la promesa, para los cristianos, Jesús "hijo de Abraham e hijo de David" (cf. Mt 1:1).El Patriarca es sin embargo, un verdadero punto de partida para el diálogo. 
A partir de Abraham, se puede entrar en una relación personal ... aunque hay diferencias importantes en la manera de concebir la unidad divina, no dejan de ser una familia, la de las "religiones monoteístas".

La creencia en un Dios que ha creado a todos los seres humanos a su imagen y llamados a la vida eterna a todos,  los hace compartir el mismo sentido de la dignidad del hombre y la mujer y su igualdad fundamental ante Dios . El legado profético que todos comparten en cierta medida, revela la historia como meta-orientada. Las tres religiones creen en un Dios justo, que exige justicia y la justicia social a la que todos aspiramos,  está de acuerdo con el criterio que, desde ella, seremos juzgados. 
Sobre este fondo común, que abarca tanto el origen, intencionalidad y la ética,  pueden establecerse las relaciones entre las tres religiones. El cuadro del diálogo, permite entender mejor las creencias de los demás, para destacar lo que tenemos en común y lo que nos diferencia.También puede ocurrir que actuemos juntos en el mundo,  para satisfacer las demandas de esa justicia social, que nuestro planeta necesita si  quiere sobrevivir. Visto desde esta perspectiva, el diálogo entre los Judios, Cristianos y Musulmanes pueden aparecer hoy como un imperativo divinoSin embargo, existen obstáculos para el diálogo que necesitamos saber. Algunos vienen de diferencias fundamentales en la fe, otras se deben a otras causas o a conflictos históricos. 
Estas son formas de responder a preguntas, pero todo esto requiere una apertura del corazón. La memoria histórica sin duda puede dificultar el diálogo y sólo cuando se dialoga frente a frente se fomenta  la confianza. Se debe conocer la historia de las relaciones mutuas entre las tres religiones, y humildemente reconocer los males que cada una ha causado. Recordemos, entre otros, la dolorosa "separación de canales" entre el judaísmo y el cristianismo durante los siglos primero y segundo, los crueles sufrimientos padecidos por judíos en la Europa Cristiana, las dolorosas consecuencias de la Dominación del Islam durante varios siglos y, más recientemente, las potencias coloniales occidentales. Judíos y Cristianos comenzaron a enfrentarse  en el pasado y todavía falta un largo camino para recorrer. Judíos y Musulmanes han vivido períodos de coexistencia pacífica, pero el conflicto actual en Oriente Medio requiere respuestas y nuevas iniciativas. Los palestinos y los Israelíes no son los únicos que sufren de esta situación: afecta a todos los Judíos y musulmanes de todo el mundo y, de hecho, pone en peligro la paz del mundo entero. 
Aunque el judaísmo, el cristianismo y el Islam comparten la misma herencia bíblica, existen diferencias significativas entre ellos. Algunas de esas diferencias provienen del  idioma, la cultura o la ignorancia, los prejuicios y los estereotipos del pasado. Si queremos entender mejor y apreciar nuestras identidades tan diversas y crecer en la confianza mutua, debemos ser sensibles a las creencias y la historia de otras religiones, observar cómo sus seguidores oran y celebran el culto, conocer y tener intercambios con ellos. 
Actualmente, judíos, cristianos y musulmanes viven juntos en diversos partes del mundo y existen algunos intentos de puntos de encuentro a diferentes niveles, pero vemos también, manifestaciones raciales que llevan al odio. Si sólo redescubrimos que la búsqueda de la paz es una parte integral de todas nuestras tradiciones, y si podemos trabajar para que esta paz reine a nuestro alrededor y en el mundo entero, entonces se habrá cumplido la promesa hecha por Dios a Abraham y sus descendientes: "¡En ti todas las naciones serán benditas de la tierra!"

M. K-n2 1993 SIDIC volXXVI

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