miércoles, 4 de abril de 2012

Jag Pésaj Sameaj!!!!!!!



Parashat Shabat Jol Hamoed Pesaj:

Sin duda, Pesaj es la festividad judía de la libertad por excelencia. Parte de esa libertad, se manifiesta en la capacidad del hombre de poder expresar sus pensamientos y articular sus ideas. Nunca este derecho es ejercido de manera más plena que en la experiencia del diálogo. Y aludiendo al ideario buberiano, podríamos decir que esta vivencia, se extiende inclusive, a nuestra comunicación con Dios.
En un párrafo de la porción de la Torá que suele leerse cuando el Shabat cae en los días intermedios de la festividad, el texto sagrado parece querer responder al difundido interrogante sobre si la plegaria del hombre impacta o no en la voluntad divina.
Por supuesto que si entendemos nuestra plegaria al Soberano del universo como una búsqueda de Su escucha, entenderíamos la misma como la manifestación de un diálogo.
De acuerdo a la historia a la que refiere la mencionada porción, Dios se encuentra aún muy enojado con el pueblo debido a la construcción y adoración del becerro de oro.
Debido a esto, Dios se niega a seguir guiando a Israel en su derrotero por el desierto. En función de ello, Moisés interviene y haciendo positivo uso del alto concepto con el que el Creador lo honraba, logra persuadirlo que deponga su ira, y acepte seguir llevándolos, de su mano, hacia la atierra prometida.
Así nos lo narra el texto:

Dijo Moshe a Adonai: Mira, Tú me 
dices, haz ascender a este pueblo; empero Tú no me has 
hecho saber a quién enviarás conmigo. Y Tú me habías dicho: 
Te distingo por nombre y también has hallado gracia en Mis 
ojos. Y ahora, si he hallado gracia en Tus ojos, hazme 
conocer, Te ruego, Tus caminos y que yo Te conozca para 
que pueda yo hallar gracia ante tus ojos. Pues es manifiesto 
para Ti que Tu pueblo es esta nación.
Dijo El: Mi presencia habrá de ir y te concederé reposo a ti.
Le dije a El: Si Tu presencia no ha de ir con nosotros, no nos 
hagas ascender desde aquí.
¿Y con qué habrá de saberse, pues, que he hallado gracia en 
Tus ojos, yo y Tu pueblo? Ciertamente, al ir Tú con nosotros y 
que seamos distinguidos, Yo y Tu pueblo, de todo pueblo que 
está sobre la faz de la tierra.
Dijo Adonai a Moshe: También esta cosa has manifestado. Y 
voy a hacer, ya que has hallado gracia en Mis ojos y Yo te he 
distinguido por nombre. (Ex 33: 12-17)

Más allá de la “humanización” del rol divino característico del texto bíblico, claramente el texto nos quiere manifestar al menos dos cosas. La primera es que Dios sí se encuentra absolutamente receptivo a aquello que elijamos decirle o transmitirle. Que más allá de lo que decida, escucha. Y la segunda, que la virtuosidad de quien apela, es relevante ante sus ojos.
Podríamos concluir, que si rezamos a Dios con verdadera unción y kavaná, seremos atendidos. Pero si además, llevamos una vida digna, respetuosa y ética, nuestra fuerza moral otorgará imperio a nuestras palabras al momento de convocarlo.

Shabat Shalom
Jag Sameaj,
Rabino Dr. Felipe C. Yafe

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