sábado, 21 de enero de 2012

Burlas sobre la Shoá


Adhiero al repudio de la Confraternidad Argentina Judeo Cristiana respecto de la tira, supuestamente humorística, sobre la Shoá, publicada en Página 12. Cuesta comprender incluso a quién podría agradar una tira tan burda, aún entre aquellos que mantienen ideas o sentimientos discriminatorios.-

Esta es una ocasión para reflexionar y comprender que, cuando alguien se burla de la dignidad de un ser humano, se está burlando de toda la familia humana. Aquí está en juego, no el honor de un grupo étnico o cultural sino de la Argentina misma.

El autor de la tira y los responsables del diario nos debían una explicación. No bastaba un "lo siento", como si se tratara de un exceso al tomarle el pelo a otro. Aquí hay una ofensa, casi diría física, como cuando alguien le escupe a otro. La disculpa que presentó Página 12 podría pasar, apenas con un aprobado. Manifiesta su oposición a toda forma de discriminación y lamenta que lo publicado haya herido a otras personas. Pero guarda silencio sobre el contenido de lo publicado.

El mero lamentarse porque algunas personas, se hayan sentido ofendidas, deja la impresión de que el problema estuviera en esos lectores, particularmente susceptibles, y no en la publicación misma. El autor de la tira manifestó su sorpresa por el escándalo que se armó. El siempre se ríe de todos, ése es su estilo, pero no tiene nada contra nadie. Esta explicación es muy corta, no llega incluso al aprobado. Más, teniendo en cuenta que no es la primera vez que apunta a la Shoá.

El no tener nada contra nadie parece un eco del resobado “yo tengo amigos judíos”, como diciendo “soy objetivo”, no hablo por resentimiento. El que fumaba decía, hasta hace pocos años: "no tengo nada contra nadie, fumar es un asunto personal mío, cada uno disfruta de su libertad". Pero hoy la sociedad le dice: "fumar no es un asunto personal tuyo". Y le marca la cancha, dejándolo en el área chica, cada vez más chica.

Burlarse de otros no es un asunto personal de nadie. Creo que los del diario y el autor de la tira comprendieron que la sociedad les marca la cancha, sin que esto signifique una restricción a la libertad de expresión. Al contrario, el sentido del humor y el hacer reír son la pimienta requerida en la comunicación humana. Chaplin, imitando a Hitler, en El Gran Dictador, nos hacía sonreír, aunque sentíamos un nudo en la garganta. El Hitler de esta tira cómica no puede hacer sonreír a nadie. En el crucero italiano que naufragó, el humor se inspira en el capitán, no en los cadáveres atrapados.

Recuerdo cuando la radio anunció la explosión de la primera bomba atómica, en 1945. En estos largos años he escuchado discusiones sobre ese hecho, desde lo militar, lo político y lo ético. Nunca una broma. El sufrimiento del pueblo japonés no lo permite. Tampoco caben bromas sobre el genocidio armenio o el de los gitanos. No es humano bromear ante el dolor extremo.

Que episodios como éste nos ayuden a crecer, tanto en el respeto a los demás como en el sentido del humor auténtico. Lo fundamental, en nuestro país, es el diálogo y la amistad que hemos estrechado entre los miembros de diferentes creencias y culturas. Más importante que correr apagando incendios de individuos inadaptados, es continuar construyendo juntos un futuro de esperanza para nuestros hijos. Con todo afecto,

Ignacio Pérez del Viso, jesuita

No hay comentarios: