martes, 20 de diciembre de 2011

Navidad

María Grandoli de Hrubisko


María "dio a la luz a su hijo primogénito,lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre" (Lc2, 7).

He aquí el icono de la Navidad: un recién nacido frágil, que las manos de una mujer envuelven con ropas pobres y acuestan en el pesebre.

El hecho más relevante de la historia de la humanidad es, sin duda, el Nacimiento de Dios-Hombre. Tan importante fue este acontecimiento que la historia se divide en “antes” y “después” de Cristo.

Sin embargo, ese hecho fue antecedido por el misterio más grande nuestra fe cristiana: la Encarnación de Dios, es decir, Dios hecho hombre en el seno de la Santísima Virgen María.
En esta noche también nosotros podemos "pasar" a través de su mirada, para reconocer en este Niño el rostro humano de Dios. La noche de Navidad se convierte así, en escuela de fe y vida.

Hoy, porque celebramos la Navidad, los cristianos tenemos que proclamar la dignidad y el inmenso valor de todo hombre.

Para Dios, el hombre es tan importante, que él se ha hecho uno de nosotros. Para Dios, la historia de los hombres es tan importante que él ha formado parte de lo mejor de nuestra historia. Para Dios la condición humana es tan sublime que ha sido posible que esa Palabra, que existía desde el principio y en la que todo ha sido creado, se encarna en el hombre.

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