jueves, 22 de diciembre de 2011

Januca – La celebración del milagro de la luz.

Por el Rabino Ale Avruj
  



Januca significa “Inauguración”. En la conocida como la “fiesta de las luces”, traemos en el tradicional encendido de la Janukia (candelabro de 8 brazos), el recuerdo y la luz que significó para Israel la reinauguración del Gran Templo de Jerusalén en el siglo segundo antes de la era común.
 
Tras muchos años de opresión bajo el imperio griego, el pueblo judío liderado por los Macabeos, logra expulsar al invasor y llega al Monte del Templo que se encontraba profanado con estatuas de dioses paganos. Con sus manos, sus corazones y sus horas puestas en volver a construir la Casa Sagrada, reinauguran el Beit Hamikdash (Gran Templo de Jerusalén), trayendo una luz de esperanza para la renovación de una vida de dignidad, respeto y paz.
 
Recordamos el milagro. El aceite que encontraron allí al regresar al Templo profanado, aceite especial para encender el fuego eterno del Templo, solo podría haber alcanzado para durar un día. Pero el aceite se multiplicó y el fuego siguió ardiendo durante 8 días hasta que se logró elaborar todo el aceite sagrado necesario.
Es por eso que encendemos velas cada uno de los 8 días de Januca. Cada día una vela más que el anterior. Para seguir sumando luz a un mundo que aún esta oscuro.
Para intentar aclarar un poco más los días.
 
El mensaje de Januca es volver a traer al mundo el secreto que Dios le reveló a Adán y a Eva cuando salieron  del Paraíso: Renovación. Volver a empezar. Reinaugurarse.
Y que el milagro del aceite en verdad es un símbolo: Que aquello que aparentemente está destinado a desaparecer, tiene la capacidad poderosa de multiplicarse en luz y hacerse eterno.
El pueblo de Israel estaba condenado a apagarse y desaparecer junto con su tradición y su legado. El milagro estuvo en las manos de los hombres y mujeres que se propusieron luchar por lo suyo, por su identidad, su casa, su tierra y su dignidad. Y renovarse en luz.
La reinauguración del Templo nos habla al corazón para que sintamos la potencia espiritual de renovar el alma, y transformar nuestro cuerpo en esa Casa sagrada.
La eternidad de un mensaje, de una misión en el mundo, como lo tiene cada alma, es inmortal. Y el milagro que tenemos en nuestras manos es la de reproducirla en luz.
 
Januca que siempre llega en el tiempo de la Navidad cristiana, comparte el mismo mensaje de luz, de renovación, de renacimiento, de esperanza y de fe.
Que tengamos todos, la hermosa bendición de celebrar ene este tiempo de Fiestas, un tiempo para todos los pueblos de más luz, más espiritualidad, más compromiso, más humanidad, y más paz.
 
Jag Hurim Sameaj! – Feliz Fiesta de las luces!

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